Foto: ARCHIVO EL TIEMPO
Portada del periódico 'Daily Express' en la que se publica la fotografía de Madeleine McCann.
Desapareció el 3 de mayo del 2007 mientras dormía en un complejo turístico del sur del país, nueve días antes de cumplir 4 años.
Con la decisión también se acabaron oficialmente las sospechas sobre Kate y Gerry McCann, padres de la niña, quienes afirman que estaban cenando cerca del complejo con un grupo de amigos cuando ocurrieron los hechos.
También quedó exonerado el británico Robert Murat, tercer sospechoso del caso, que habitaba una casa cercana al apartamento donde desapareció la pequeña.
En un escueto comunicado, la Procuraduría General de la República informó que "no se han obtenido pruebas de la práctica de delito alguno". El texto no tiene detalles sobre los testimonios y diligencias periciales.
La investigación solamente podrá ser reabierta por iniciativa del Ministerio Público o por requerimiento de algún interesado "si surgieran nuevos elementos de prueba que originen diligencias serias, pertinentes y consecuentes", agrega la nota.
El final del proceso, que duró 14 meses, incluye el fin del secreto del sumario, siempre y cuando se cumplan diversos plazos y garantías legales.
Murat y los padres de Madeleine fueron los únicos sospechosos oficiales de la Policía portuguesa, que al principio se centro en la hipótesis de un rapto relacionado con pederastas y luego en una muerte accidental de Madeleine que sus padres habían ocultado.
Un caso con muchos vacíos
Los padres de Madeleine entraron en la lista de sospechoso cuando las autoridades encontraron vestigios de sangre y de la presencia de un cadáver en su domicilio, en su ropa y efectos personales, así como en el maletero del automóvil que alquilaron después de perder a su hija.
Pero la Procuraduría portuguesa no hizo comentarios sobre los análisis de ADN realizados en el Reino Unido a esos restos que, según la Policía Judicial, no arrojaron resultados totalmente concluyentes, aunque tenían muchas posibilidades de pertenecer a la niña.
También se quedaron sin aclarar los testimonios, contradictorios según diversas fuentes, de los padres de Madeleine y los amigos que les acompañaban la noche del 3 de mayo de 2007. Las autoridades portuguesas reconocieron en mayo no haber podido reconstruir lo sucedido aquella noche porque varios de los testigos se negaron a desplazarse a Portugal.
Según juristas de ese país, la pareja británica podría haber sido acusada de negligencia en sus obligaciones al salir a cenar con unos amigos y dejar en un apartamento de alquiler, sin la vigilancia de un adulto, a tres hijos de apenas dos y tres años de edad.
Los padres de Madeleine dieron la bienvenida a la decisión portuguesa, pero aseguraron que no tenían nada que celebrar: "Es difícil describir la desesperación que sentimos al ser nombrados 'argüidos' y posteriormente ser retratados en la prensa como sospechosos de la desaparición de nuestra propia hija", dijo Kate McCann en Rothley (centro de Inglaterra).
LISBOA (Efe)
Publicidad
COPYRIGHT © 2008 CEET Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Ver Términos y Condiciones.