Foto: ARCHIVO PARTICULAR
La médica colombiana Ligia Palomino Riveros también sobrevivió al accidente y se recupera de las lesiones que sufrió.
Se confirmó la muerte de otros dos colombianos en el avión de Spanair que se accidentó en Barajas, el miércoles.
Alfonso Alfredo Acosta Mendiola, con sus ocho años, recuerda que intempestivamente salió despedido del avión de Spanair que el miércoles lo llevaba desde Madrid a Las Palmas de Gran Canaria, donde iba a pasar vacaciones.
Cuando cayó al suelo escuchó, impresionado, los gritos de un niño o una niña que pedía auxilio. Es lo que ha contado a sus familiares, en el hospital Niño Jesús de la capital española, donde se recupera.
Alfonso Alfredo fue uno de los 19 sobrevivientes del accidente, en el que murieron 153 personas. Entre ellas, su padre, el colombiano Alfredo Acosta Sierra, de 60 años. El pequeño aún no lo sabe.
También falleció en el accidente la colombiana Gladys Ospina López, de 65 años, que llevaba 17 en España. Sus tres hijos llegaron anoche a Madrid. Precisamente, ella y su esposo, el español Pablo Enrique Sánchez, iban a visitar a su hijo Enrique, que vive en Gran Canaria.
Sandra y Diana viajaron desde Australia y Estados Unidos, países donde residen.
La médica colombiana Ligia Palomino Riveros se recupera de las lesiones que sufrió, mientras permanece pendiente de la evolución de José, su marido, de nacionalidad española, cuyo estado es grave.
La pareja viajaba con la hermana del esposo, que murió. Ligia Palomino y Alfonso Alfredo Acosta Mendiola son sobrevivientes del peor accidente aéreo que se ha vivido en España en los últimos 25 años, luego del siniestro de un avión de Avianca que dejó 181 muertos en 1983.
"El niño está reaccionando bien", dijo a EL TIEMPO su tío Gregorio Ángel. "Se fracturó una rodilla y tiene magulladuras por todo el cuerpo, pero, dentro de lo que cabe, no lo está llevando mal".
Ayer continuaba bajo observación en cuidados intensivos del Hospital Niño Jesús, de Madrid. "Fue operado de una pierna y su pronóstico es reservado", señaló la directora de comunicaciones del hospital. "Ha estado consciente desde que llegó y recibe ayuda sicológica". En todo caso, se encuentra fuera de peligro.
No sucede lo mismo, sin embargo, con su madre, la española Gregoria Mendiola Rodríguez, de 45 años, que permanece en estado de coma.
La familia iba a pasar vacaciones en Las Palmas, y por ello se habían desplazado desde Torralba de Calatrava, un pueblo en Ciudad Real, al sur de España, donde viven desde hace dos años y medio.
La alcaldesa de la localidad, María Teresa González Marín, viajó a Madrid a acompañar a la familia de Alfonso Alfredo en estos momentos difíciles. "Es un niño muy listo", le dijo a EL TIEMPO. "Parece mayor de lo que es".
Ayer por la tarde el pequeño recibió la visita de los Príncipes de Asturias y del embajador de Colombia en España, Carlos Rodado Noriega. "Evoluciona muy bien y está en manos profesionales que lo cuidan con esmero", dijo Rodado a la salida del hospital.
Alfredo Acosta Sierra, que tiene dos hijos en Colombia, llegó a España hace veinte años. Aquí contrajo segundas nupcias con Gregoria Mendiola. Su hijo nació en Madrid, ciudad en la que vivieron hasta que se trasladaron a Ciudad Real.
Ahora lo cuidan su abuela y tíos maternos, encargados también de la identificación del cadáver del padre fallecido. Los hijos de Gladys Ospina llegaron a Madrid con el mismo propósito.
"Estamos realmente muy afectados", dijo Enrique a EL TIEMPO, con voz desfallecida y agotada.
Aún no se ha terminado la identificación de los cadáveres de las víctimas, dispuestos en un pabellón del recinto ferial de Madrid.
Tampoco se conocen las causas oficiales del accidente, aunque se sabe que un motor se incendió cuando iba a despegar.
El país está de luto. Ayer se guardó silencio en varias ciudades, y tanto el presidente de Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, como los Reyes Juan Carlos y Sofía, visitaron el recinto ferial donde fueron llevados los cuerpos para su identificación y los hospitales donde se recuperan los heridos.
La principal hipótesis
Una comisión de expertos encargada de investigar las causas del accidente aéreo ocurrido ayer en Madrid dispone ya de "todo el material probatorio", lo que incluye las cajas negras y "alguna imagen grabada" del siniestro, dijo ayer la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega.
La comisión está integrada por quince especialistas, siete de los cuales son españoles y el resto proceden de la Agencia Europea de Seguridad Aérea, del fabricante del avión (McDonell Douglas) y del país del que procede esta empresa (Estados Unidos).
Mientras tanto, se abre paso la hipótesis de que el motor izquierdo falló segundos después del despegue, lo que ocasionó que varias piezas se rompieran y salieran despedidas a gran velocidad, actuando como 'misiles' contra la cola del avión.
En los aviones MD-82 los motores están junto a la cola, muy cerca del timón de cola, que mantiene o varía el rumbo, y del timón de profundidad, que es el que hace que la aeronave ascienda o descienda.
La avería o rotura de cualquiera de ellos podría explicar que el avión no remontara el vuelo cuando ya estaba en el aire y cayera después de dar varios bandazos.
Según la aerolínea Spanair, propietaria del aparato, éste tuvo un problema de calentamiento excesivo de una toma de aire antes de iniciar la carrera para despegar por primera vez, de modo que volvió a la puerta del hangar y el problema "fue tratado y aislado" por el personal de la compañía que lo despachó para volar una hora más tarde.
Una compañía en líos
Spanair, segunda compañía aérea española, atraviesa momentos difíciles y ayer estaba en el banquillo de los acusados tras el accidente de uno de sus aviones (153 muertos y 19 heridos), aunque afirma que el miércoles en Barajas aplicó las normas en vigor.
La prensa española se refirió a las dificultades de funcionamiento de la compañía y el diario madrileño El Mundo no dudó en titular el jueves en su portada: "La crisis de Spanair desemboca en una tragedia de 153 muertos", haciendo referencia en un editorial a posibles "negligencias criminales".
La compañía española, filial desde 2003 de la escandinava SAS que en vano intentó vender su participación a principios del año, había anunciado en julio que prescindirá de casi un cuarto de sus efectivos, tras haber registrado más de 50 millones de euros de pérdidas en el primer trimestre.
Según el matutino español El País, los pilotos de Spanair publicaron el miércoles, poco antes del accidente, un comunicado criticando el "caos" en la organización y las "graves carencias" de funcionamiento de la compañía, amenazando con una huelga.
El texto denunciaba en particular las "presiones" de la dirección para que las tripulaciones y el personal de mantenimiento "trasgredan las normas" habituales de funcionamiento, escribió El País.
La ministra española de Fomento, Magdalena Alvarez, destacó el jueves por la mañana que los servicios técnicos de Spanair, "asumiendo su responsabilidad", habían autorizado el despegue del avión después de abortado un primer intento.
Consultada sobre una eventual negligencia de la compañía en el mantenimiento de sus aviones, afirmó: "No me atrevería a decir (que Spanair descuida la seguridad de sus aviones) ni mucho menos".
Por su parte, Spanair dijo que respetó todas las reglas de la aviación civil en vigor tras el accidente del MD-82 incendiado el miércoles y que la investigación "despejará dudas", afirmó el jueves en conferencia de prensa su subdirector, Javier Mendoza.
Segunda aerolínea en España, Spanair transportó 10,6 millones de pasajeros en el 2007, contra los 26,7 millones de la primer compañía, Iberia, y ganó 10,6 millones de euros, pero sufre actualmente las consecuencias del alza de los precios del petróleo y la competencia de los bajos costos en el sector aeronáutico en España.
La compañía explota unos 65 aparatos en vuelos internos en España y con vuelos europeos y preveía inmovilizar en septiembre una quincena de aviones tras haber anunciado un plan de retiro de 1.100 de sus 4.000 empleados.
Spanair prevé también renovar progresivamente su flota, en la cual hay 36 McDonnell Douglas similares al accidentado en Madrid, que tenía 15 años de actividad y fue comprado hace nueve a la coreana Korean Air.
JUANITA SAMPER OSPINA*
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
MADRID
*Con Efe y AFP
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