Holanda, la primera gran prueba para la ultraderecha europea

Holanda, la primera gran prueba para la ultraderecha europea

El miércoles, los holandeses elegirán nuevo parlamento. Populistas y ecologistas, en los extremos.

Geert Wilders

Geert Wilders, del Partido de la Libertad, afirma que Europa está “amenazada por la islamización”.

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Robin van Lonkhuijsen / EFE

11 de marzo 2017 , 08:59 p.m.

Los holandeses van a las urnas este miércoles para renovar su parlamento y elegir al nuevo gobierno, tras cuatro años de coalición entre los liberales y los socialdemócratas.

La ultraderecha populista del Partido de la Libertad, de Geert Wilders, está en segundo lugar, cerca del empate, tras varias semanas perdiendo apoyos, y debajo de los liberales del primer ministro, Mark Rutte.

Las elecciones holandesas son la primera batalla del año del asalto ultraderechista a los salones nobles de los gobiernos europeos.

Este año habrá además presidenciales en Francia, legislativas en Alemania, Suecia y República Checa y, posiblemente, también legislativas en Italia.

El corazón de la Unión Europea (UE) renovará a varios de sus gobiernos con la ultraderecha populista preparada para intentar asaltar el poder con renovado ánimo tras la victoria en Estados Unidos de Donald Trump y en el Reino Unido de los partidarios del 'brexit', como se denomina la salida británica de la UE.

El ‘efecto Trump’ podría ser contraproducente porque desde la victoria del republicano, la mayoría de los partidos ultraderechistas de Europa han visto cómo van cayendo en los sondeos.

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Afirma Wilders que Europa está “amenazada por la islamización”, quiere impedir la entrada en Holanda de cualquier inmigrante musulmán, cerrar las mezquitas y prohibir el velo y el Corán, libro sagrado del islam y al que equipara con ‘Mi lucha’, de Adolfo Hitler.

Su bisabuela era musulmana. Wilders prometía hasta hace pocos meses sacar a Holanda de la Unión Europea, a la que define como un “Estado nazi”, y mantener el crecimiento económico –del 2,3 por ciento en el 2016 y desempleo ahora mismo del 5,4 por ciento–, pero no explica su receta económica, y su país depende principalmente de sus exportaciones a sus socios europeos.

Sus ciudadanos no parecen pensar que salir de la UE sea una buena idea. Según datos del último Eurobarómetro de la Comisión Europea, el 78 por ciento de los holandeses quieren seguir en el bloque y en el euro. Wilders, de 53 años y pelo rubio oxigenado, es la cara visible de la ultraderecha holandesa, un xenófobo que llama “chusma” a los inmigrantes de origen marroquí y que en diciembre fue condenado –sin pena de prisión ni multa– por incitación al odio racial.

El ultraderechista, que acudió a recibir las bendiciones de Trump en la convención del Partido Republicano estadounidense que oficializó la candidatura del empresario de Nueva York, no tiene residencia fija desde el 2004 y usa chaleco antibalas porque recibió amenazas de muerte.

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¿Pero es Wilders una amenaza real? Los sondeos dan a su Partido de la Libertad menos del 20 por ciento de los votos, con lo que apenas conseguiría entre 20 y 25 diputados, en un parlamento de 150.

Ningún partido acepta negociar ni formar gobierno de coalición con él, por lo que, de acertar las casas de sondeos, Wilders seguirá en la oposición. Aunque su presencia tiene otro efecto.

Roy Kemmers, sociólogo de la Universidad Erasmo de Róterdam, dijo a EL TIEMPO que Wilders “ha marcado los temas del debate”.

Wilders está marcando la agenda y forzando a los otros partidos a moverse en su dirección

Este experto explica que “hay evidencias que muestran que en los últimos años muchos partidos políticos se han movido hacia la derecha exactamente en los temas que Wilders remarca: inmigración, integración, diferencias étnicas, islam e ‘identidad holandesa’. Wilders está marcando la agenda y forzando a los otros partidos a moverse en su dirección”.

Wilders confía en el voto de las clases precarias, de los trabajadores pobres que creen haber perdido calidad de vida en uno de los países más ricos y desarrollados del mundo, según los indicadores de Naciones Unidas y la Comisión Europea.

También se nutre de las clases medias desencantadas de la política porque se sienten menos seguras respecto al empleo, la sanidad y la seguridad.

La sorpresa de los comicios podrían ser los ecologistas, que podrían pasar de tener 4 diputados a 16.

Liderados por el carismático Jesse Klaver, joven de 30 años que habla como si fuera a convertirse en el próximo primer ministro holandés, son la tercera fuerza en los sondeos, y con el paso de los días siguieron creciendo.

Tjitske Akkerman, politóloga de la Universidad de Ámsterdam, explicó a este diario que de los partidos de izquierda, “los ecologistas son los que tienen las mejores perspectivas electorales. Como probablemente se necesitarán cuatro o cinco partidos para formar gobierno –y es muy poco probable que participe la ultraderecha–, es muy posible que los ecologistas tengan un papel que jugar” en el próximo Ejecutivo.

Klaver es el anti-Wilders. Hijo de un holandés de origen marroquí y de una holandesa-indonesia, se declara “pro Unión Europea y prorrefugiados”.

IDAFE MARTÍN PÉREZ
Para EL TIEMPO
Bruselas

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