Colombia recibió zanahoria y garrote en examen de DD. HH. en Ginebra

Colombia recibió zanahoria y garrote en examen de DD. HH. en Ginebra

Los Estados manifestaron preocupación por el asesinato a líderes sociales en el país.

Examen Colombia

Los Estados se reunieron en Ginebra para evaluar a Colombia en materia de Derechos Humanos.

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Eduard Soto / EL TIEMPO

10 de mayo 2018 , 05:50 p.m.

Zanahoria y garrote recibió este jueves Colombia durante el Examen Periódico Universal de Derechos Humanos (EPU) en la sede de la ONU, en Ginebra, en el que la mayoría de las delegaciones que se inscribieron para compartir sus impresiones sobre la situación del país resaltaron el logro “histórico” o el “hito” de haber sellado en noviembre de 2016 un acuerdo de paz con la guerrilla de las Farc, tras más de 50 años de violencia, y urgieron a que se creen las condiciones para que este sea respetado e implementado.

Para Turquía, por ejemplo, que fue el primero de los 95 países que intervinieron en la sesión de este jueves, el acuerdo de paz es un “documento ejemplar”, mientras que para Finlandia es “un éxito histórico”. Para Holanda, “el acuerdo es atrevido y ambicioso, pero hay muchos retos que impiden su total aplicación”.

"Señores delegados, como Estado reconocemos que la firma del acuerdo no es la paz en sí misma, sino un paso necesario y definitivo para la construcción de una sociedad más justa y equitativa (…) La disminución de los índices de violencia y la implementación del acuerdo ponen de presente que la paz es la mejor garantía de no repetición”, dijo en su intervención el ministro del Interior colombiano, Guillermo Rivera, quien presidió la delegación en Ginebra.

El garrote vino por el lado de la muy profunda preocupación de los Estados por la situación de los líderes sociales y los defensores de derechos humanos, por lo que urgieron al Estado colombiano mecanismos de protección para sus vidas, así como garantizar que no haya impunidad y que los autores materiales e intelectuales de asesinatos y amenazas sean llevados ante la Justicia. Este fue un mensaje que casi todas las delegaciones resaltaron como prioritario.

Hubo muchos elogios por el acuerdo de paz (..) pero siento que el éxito de la firma no puede servir para ocultar realidades de lo que está sucediendo con muchos temas en Colombia

En diversos tonos, los Estados evaluadores dejaron entrever su inquietud por la suerte de los líderes sociales, cuyas muertes se dispararon. De hecho, el informe de la Fiscalía colombiana presentado este jueves en la Sala de Derechos Humanos y de la Alianza de Civilizaciones, da cuenta de que este organismo ha recibido 261 casos de homicidio entre 2016 y abril de 2018, cifra que Rivera matizó al decir que el proceso de paz ha salvado “3 mil vidas”.

De hecho, en el recinto, los periodistas fueron recibidos por una colombiana que repartió un afiche que reza: “La paz aún no llega a nuestros territorios”, y en el que se señala que 26 por ciento de los líderes asesinados en 2017 son afrodescendientes e indígenas.

La violencia contra las mujeres y menores, de naturaleza sexual o por intolerancia, así como la discriminación a las minorías afrodescendientes o indígenas formaron parte de los pendientes que la comunidad internacional señaló al Estado colombiano, un tema que fue recurrentemente mencionado en múltiples tonos por los Estados evaluadores que ven que el Estado colombiano debe hacer más por su protección y desarrollo.

Examinan a Colombia en Ginebra

Aunque los Estados destacaron la firma de los acuerdos de paz, resaltan manchas en su implementación.

Foto:

Eduard Soto / EL TIEMPO

Algo similar sucedió con temas como el de la salud y la educación, en particular para las zonas rurales, que fueron mencionados por varias delegaciones como una tarea urgente. Italia, por ejemplo, habló de “calidad de educación” y de la necesidad de que el Estado colombiano “intensifique su presencia en zonas rurales donde las poblaciones son víctimas de abusos y desplazamientos por parte de organizaciones criminales”.

Otros temas que también se filtraron en la agenda fueron el de afinar los mecanismos para la participación o la realización de consultas cuando las comunidades sientan que decisiones pueden estar afectando sus derechos, como lo mencionó Suiza, o la petición de que Colombia ratifique, por ejemplo, el Protocolo facultativo contra la Tortura, entre otros.

“Hubo muchos elogios por el acuerdo de paz, lo cual es absolutamente lógico y merecido, pero siento que el éxito de la firma no puede servir para ocultar realidades de lo que está sucediendo con muchos temas en Colombia”, señala a EL TIEMPO Ramón Muñoz, director de la ONG Red Internacional de Derechos Humanos.

“Las recomendaciones, a pesar de haber sido dichas en un tono tan diplomático, tocaron puntos absolutamente neurálgicos que desnudan las deficiencias de las medidas que anuncia el Estado colombiano o que ya están en marcha. Si se lee entre líneas, es claro que hay preocupación por la implementación de los acuerdos con las Farc y con su enorme atraso. Queda desnuda la ineficiencia, ineficacia o incapacidad del Estado para aplicar las medidas del acuerdo o que incluso ya están en la legislación para que la población haga efectivo goce de esos derechos”, apuntó.

Por supuesto, hubo menciones de apoyo de algunos países a que se continúe con el esfuerzo del diálogo con la guerrilla del Eln y llamó la atención la participación escueta de la delegación ecuatoriana que solo hizo una recomendación muy puntual: “Aumentar el esfuerzo para proteger y salvaguardar los derechos humanos en zonas de frontera en el marco de la cooperación”. Esto en atención a los recientes problemas que los vecinos han tenido con la disidencias de las Farc, el narcotráfico, el asesinato de tres periodistas y el secuestro de otros ciudadanos en la zona de frontera.

O la de la delegación venezolana que en el minuto y 20 segundos asignado por delegación hizo seis recomendaciones, entre ellas, que “Colombia tome medidas eficaces para paliar la crisis humanitaria provocada por el conflicto”.

El próximo miércoles Colombia anunciará cuáles de esas recomendaciones acepta, cuáles rechaza y cuáles dejará ‘en visto’, una hoja de ruta en derechos humanos que ya no le corresponderá al gobierno de Juan Manuel Santos sino a quien lo remplace desde el 7 de agosto en el Palacio de Nariño.

EDUARD SOTO
Enviado especial de EL TIEMPO
Ginebra

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