Francia acude a unas elecciones presidenciales de máximo suspenso

Francia acude a unas elecciones presidenciales de máximo suspenso

Atentado terrorista del jueves tendrá impacto entre el electorado, en el que abundan los indecisos.

Elecciones en Francia

De izquierda a derecha, los candidatos François Fillon, Marine Le Pen, Emmanuel Macron y Jean-Luc Mélenchon.

Foto:

Charles Platiau / Reuters

22 de abril 2017 , 08:38 p.m.

Alfred Hitchcock, el director y maestro del suspenso, parece ser el autor del guion de la campaña electoral francesa cuya primera vuelta se celebra este domingo y está llena de expectativa, no solo por el rumbo político que podría tomar el país a partir del auge de la extrema derecha, sino por la zozobra generada a raíz del ataque terrorista del jueves pasado en los Campos Elíseos, el cual se saldó con la muerte de un policía.

“Algunos definen la democracia por el suspenso en torno al resultado de las elecciones. En estas presidenciales, los franceses somos muy democráticos porque hay mucho suspenso”, dijo a EL TIEMPO Jean-Michel Blanquer, director de la reputada escuela de negocios francesa Essec.

Son cuatro los candidatos que pueden aspirar a pasar a la segunda vuelta. Los favoritos son el centrista liberal Emmanuel Macron y la líder de la extrema derecha, Marine Le Pen.

Estos punteros de las encuestas están alrededor del 24,5 por ciento y el 22,5 en las intenciones de voto, respectivamente. Por su parte, el candidato de la derecha, François Fillon, y el líder de la izquierda radical, Jean-Luc Mélenchon, se acercan en torno al 19,5 y 18,5, en el mismo orden.

Otro hecho sin precedentes en este país es el enorme y persistente número de indecisos. Más de una cuarta parte de los electores aún no están seguros de por quién votar. Estos electores no saben si votar o abstenerse, si votar por la ultraderecha o la ultraizquierda, etcétera.

El politólogo francés Thomas Guénolé, profesor de Sciences Po, no tiene una explicación a este abstencionismo récord. “La oferta política en la primera vuelta es muy diversa. No entiendo por qué hay gente que no logra encontrar una opción”, afirmó con asombro el catedrático a este medio.

Por eso nadie se atreve a lanzar pronósticos. En realidad, cualquier cosa puede ocurrir. Inclusive una segunda vuelta entre Le Pen y Mélenchon.

Este último es un orador talentoso, admirador de Hugo Chávez y Fidel Castro. Su espectacular remontada en las encuestas es uno de los hechos más sobresalientes de la campaña.

Pero para este balotaje de los extremos, Guénolé sí tiene una explicación: “En todos los países ricos, un número creciente de personas caen en la precariedad por el agravamiento de las desigualdades y la degradación del poder adquisitivo de las clases medias inferiores y populares como consecuencia de la mundialización”, sostiene. Le Pen y Mélenchon han sabido captar ese profundo malestar. “Una parte de esos electores optan por el voto antisistema, racista y xenófobo, es decir, Le Pen. Otra parte se inclina por el voto antisistema y ‘alter’-mundialista, es decir, Mélenchon”.

En este contexto de incertidumbre, el atentado terrorista del jueves pasado tendrá seguramente un impacto en el resultado final. Es muy difícil pronosticar, sin embargo, a cuál candidato beneficiará.

Tradicionalmente, la derecha maneja mejor los temas de seguridad. Fillon es el candidato que tiene el proyecto más sólido de lucha contra el terrorismo y lo que él denomina “el totalitarismo islamista”. En sus primeras declaraciones tras el ataque, Fillon prometió consagrar en su política exterior acabar con el grupo Estado Islámico, autor de los últimos atentados que han sacudido el país.

Macron, en cambio, afirmó en la misma noche del ataque en París que no caería en la manipulación del miedo y admitió no manejar el tema. “No voy a inventar en una noche un programa de lucha antiterrorista”, declaró en una entrevista.

Macron, de 39 años, fue banquero y ministro de Economía del actual presidente François Hollande, y en una hábil pirueta ideológica asegura no ser de izquierda ni de derecha.

Pero muchos pesos pesados socialistas lo apoyan. El propio Hollande hizo saber en público que lo apoyaba en privado. Macron representa el salvavidas de un partido “zombi” cuyo candidato oficial, Benoît Hamon, se desplomó hasta un 8 por ciento. Así las cosas, el Partido Socialista (PS) corre el riesgo de sufrir su mayor derrota desde su fundación en 1971.

Para los detractores de Macron, sin embargo, su candidatura es una especie de burbuja especulativa. Guénolé está de acuerdo con esa fórmula, pero aclara que esto no es un obstáculo para llegar al Elíseo.

“Macron ha sido una creación como marca gracias al bombardeo mediático incesante que han hecho algunos grandes medios de comunicación privados vendiendo intensamente esa marca durante al menos seis meses en 2016. De esa manera, podría ganar la presidencia porque ese bombardeo instaló su candidatura en el panorama político. Su posición central puede permitirle atraer, además de los electores centristas tradicionales, a los decepcionados del candidato de la derecha François Fillon y a los del candidato de la izquierda Benoît Hamon”, aseguró Guénolé.

Por su parte, Blanquer estima que Macron es el favorito para ganar la primera vuelta porque ha logrado “encarnar el deseo de millones de electores de renovar el panorama político”.

También ha defendido temáticas que siguen movilizando a una parte importante del electorado, como “la adhesión a la Unión Europea (UE) y la voluntad de hacer reformas económicas para restarle peso al Estado, pero sin acabar con la seguridad social y otras formas importantes de la presencia del Estado”.

Por su parte, el filósofo alemán Georg Christoph Lichtenberg tiene un aforismo que se puede aplicar muy bien a la situación electoral actual: “Francia está en plena fermentación. No sabemos si producirá vino o vinagre”.

Los candidatos más opcionadosFrançois Fillon

El derechista ha luchado para salvar su campaña tras un escándalo de trabajos falsos. Esto, a sus 63 años, minó su imagen de católico practicante que había cultivado en 36 años de actividad política.

Emmanuel Macron

El centrista era tres años atrás un desconocido. Con 39 años, podría ser el jefe de Estado más joven desde Napoleón. Después de dos años como ministro, pelea contra el poder establecido.

Marine Le Pen

La ultraderechista ha llevado el Frente Nacional al centro de la atención política y se ha convertido en una real aspirante a ser la primera mujer presidenta de Francia. Antiinmigración y euroescéptica.

Jean-Luc Mélenchon

Es un izquierdista que defiende las subidas de impuestos y del gasto público. De 63 años, admira a Fidel Castro y a Hugo Chávez y dice tener poco tiempo para la canciller alemana, Angela Merkel.

ASBEL LÓPEZ
Para EL TIEMPO
París

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