Otra batalla perdida del velo islámico en Europa

Otra batalla perdida del velo islámico en Europa

Según expertos, decisión del Tribunal de Justicia afectará en particular a las mujeres musulmanas.

Velo islámico

El año pasado, decenas de mujeres se manifestaron en París (Francia) en contra de la prohibición del uso del burkini.

Foto:

Francois Lenoir / Reuters

18 de marzo 2017 , 11:18 p.m.

En una decisión sin precedentes, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea –máxima corte en Europa– validó esta semana que las empresas pueden prohibir a sus trabajadores portar cualquier signo religioso visible, entre ellos el hijab (velo islámico que cubre la cabeza), al considerar que no se trata de algo “discriminatorio”. Una medida que causó polémica en el Viejo Continente, donde en el pasado se han visto afectadas mujeres musulmanas por decisiones del mismo tipo.

El máximo tribunal afirmó que “la prohibición de llevar un pañuelo islámico en una norma privada de una empresa (…) no constituye una discriminación directa por motivos de religión” si se trata de una política de la empresa, pero aclaró que un empleador no le puede exigir a una trabajadora quitarse el velo cuando un cliente lo exija, pues no lo considera un requerimiento profesional.

El fallo de la Corte –basado en dos casos diferentes, uno en Francia y otro en Bélgica, que culminaron con el despido de una trabajadora por portar el velo, que también extiende la prohibición a signos políticos y filosóficos, generó molestia.

“La Corte de la Unión Europea autoriza la discriminación de las mujeres musulmanas que usan el hijab. Entonces ¿ahora una mujer tendrá que decidir entre la fe y trabajar para mantener a su familia?”, escribió la activista Faiza N. Ali en Twitter.

Expertos aseguran que la decisión del alto tribunal impactará particularmente a las musulmanas. “El colectivo mayor de personas que llevan en su exterior prendas que pueden identificarse como religiosas son las mujeres musulmanas. El asunto, si embargo, no es tan claro, pues para muchas de ellas el velo no es tanto un signo religioso como una manifestación de modestia y recato”, le dijo a EL TIEMPO Rafael García Pérez, profesor de Derecho y colaborador del Instituto Cultura y Sociedad de la Universidad de Navarra (España).

Además, según Haizam Amirah Fernández, investigador principal de Mediterráneo y Mundo Árabe del Real Instituto Elcano, también se trata de “una cuestión númerica” porque “hay más probabilidad de que ellas sean afectadas a que lo sean los miembros de la religión sij, por ejemplo”.

Ahora una mujer tendrá que decidir entre la fe y trabajar para mantener a su familia?

Para otros, como Takis Tridimas –profesor de la Escuela de Ley Dickson Poon del King College, en Londres–, con la decisión, “la alta corte busca intentar acomodar el principio de equidad y el concepto de secularismo, como es entendido en algunos países. Entonces, prohibir cualquier tipo de signo religioso, como una kipá judía o un pañuelo islámico, por ejemplo, está bien, pues hace parte de la neutralidad. La decisión no es específica sobre una religión particular”.

Pero en lo que coinciden los expertos es en que el fallo de la Corte puede hacer la situación más difícil para las personas que tienen creencias muy fuertes y consideran que su vestimenta hace parte de su identidad.

“El fallo limita la visibilidad de las personas religiosas –especialmente de las mujeres musulmanas–, las lleva a roles detrás de la escena, a ser excluidas y a no disfrutar de las oportunidades en el puesto de trabajo. Es más probable que esos roles sean de menos responsabilidad y prestigio (…)”
, escribió en una columna de opinión en ‘Al Jazeera’ Shelina Janmohamed, autora del libro ‘Love in a Headscarf’ (Amor en una pañoleta).

En años anteriores, decisiones que restringen el velo islámico ya habían sido tomadas en la UE. En Francia, por ejemplo, se aprobó en el 2004 la ley de la laicidad, con la cual se prohibió el uso visible de prendas o símbolos religiosos en escuelas públicas, colegios y liceos. Después, en el 2016, varios municipios franceses prohibieron el uso del burkini –traje de baño para musulmanas que cubre los brazos, las piernas y la cabeza de las mujeres–, pero el Consejo de Estado suspendió la prohibición. En 2010, Bélgica también prohibió el uso en público del velo integral, conocido como burka o niqab, decisión que fue replicada por Holanda el año pasado.

El debate que ha cobrado el uso del velo islámico en Europa sigue vigente, debido a que varios líderes europeos de extrema derecha han promovido ideas antiinmigrantes. En ese sentido, la decisión del Tribunal de Justicia de la Unión Europea podría no solo abrir la puerta a la xenofobia, sino también al extremismo.

“La decisión del Tribunal de Justicia de la Unión Europea será utilizada por parte de los extremistas islamófobos, que rechazan la presencia de cualquier símbolo relacionado a la religión musulmana, como el pañuelo, pero también será usada por los extremistas ideólogos radicales musulmanes”, dice Amirah Fernández.

“Aquellos que tienen una interpretación radical y además asumen un victimismo por considerar que desde Occidente se atacan sus creencias y sus prácticas usarán esta sentencia ante sus seguidores para decir que esto confirma lo que se dice de la discriminación que existe por razón de su religión”
, agrega.

En medio del debate, Tridimas señala que depende de cada miembro de la UE proveer un sistema de protección para evitar la discriminación. “Lo que la Corte de Justicia dijo es ‘esto es lo mínimo’ para Europa. Pero si cada país considera que las mujeres pueden ir a trabajar para cualquier trabajo usando el pañuelo, entonces el país puede ofrecer ese nivel de protección”, dice.

SANDRA RAMÍREZ CARREÑO
Subeditora Internacional
En Twitter: @esalgosimple

Las demandas

AFP. En Bélgica, Samira Achbita no llevaba el velo cuando fue contratada en 2003 como recepcionista de un grupo de vigilancia. Pero tres años más tarde expresó su deseo de portar esa prenda, no obstante la política de neutralidad de la empresa.

En un primer momento, la dirección de la compañía le comunicó oralmente que no toleraría el uso de tal pañuelo por esta política, y decidió plasmarla por escrito en su reglamento interno en el 2006. Achbita impugnó su despido ante la justicia belga.

La ingeniera Asma Bougnaoui también demandó su despido; en su caso, ante la justicia francesa, después de decidir despedirla su empresa, Micropole, en junio de 2009, tras la queja de un cliente por el hecho de que la trabajadora portara el velo. La empleada se negó a prescindir del pañuelo, como le solicitó la empresa, por lo que fue despedida.

Ahora corresponde a la justicia francesa determinar si la empresa contaba con un reglamento interno que impedía su uso visible, ya que los meros deseos de un cliente no pueden considerarse “un requisito profesional”, según el alto tribunal.

AFP

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