El referendo de Cataluña pone en peligro hasta el fútbol

El referendo de Cataluña pone en peligro hasta el fútbol

La jornada de violencia dejó, según las autoridades catalanas, más de 800 heridos.

09 de octubre 2017 , 07:14 p.m.

Barcelona, que ya casi entra en el otoño, amaneció este domingo con una lluvia que cubrió casi toda la ciudad, pero con una vibra muy alta que desde temprano se sintió en la ciudad.

Tres años después de la simbólica votación de un referendo para separarse de España, realizada en noviembre deL 2014, la región de Cataluña, que tiene unos 7 millones de habitantes, fue a las urnas este domingo para votar de nuevo por la secesión del gobierno de Madrid.

Afuera se escuchaba el fuerte aguacero que cayó en la ciudad, pero también los numerosos helicópteros que hicieron ronda toda la semana por la ciudad y los más de 10.000 miembros de la Policía Nacional y de la Guardia Civil española, que fueron enviados por el Gobierno español para impedir que se realice la consulta.

¿Quiere que Cataluña sea un Estado o depende en forma de República?
Esa es la consigna de la papeleta de votación, pero al mismo tiempo la pregunta que durante siglos ha rondado como un fantasma la relación entre Madrid, acusado constantemente de no escuchar los deseos de los catalanes, y de Cataluña, señalada de querer romper con la armonía española.

Choques durante el referendo en Cataluña

La tensión durante la jornada fue alta.

Foto:

REUTERS


La jornada, que comenzó a las 9 a. m. y se extendió por más de 11 horas, fue declarada como ilegal por el Gobierno español en cabeza de Mariano a Rajoy, y dejó desmanes de grandes proporciones. (Vea imágenes de los choques con la Policía)

La fiesta de los catalanes proindependencia, que se venía organizando desde la semana pasada, se vio aguada por los choques de las fuerzas antidisturbios que, o trataron de impedir que los votantes entrarán a algunos de los 2.300 colegios electorales dispuestos en toda la región o confiscaron las urnas y las papeletas dispuestas en los centros.

Jordi Carrier resultó lesionado durante una de las intervenciones, y afirmó a EL TIEMPO que varios miembros de la Guardia Civil habían atacado a mujeres y ancianos dentro de un colegio electoral en Sardenya.

De hecho, en redes sociales circularon videos en los cuales se ve cuando miembros de la Policia Nacional sacan a patadas y empujones a padres de familia que pasaron la noche en varios colegios y escuelas donde generalmente se realizan votaciones. (Vea cómo se movió la jornada en redes sociales)

"También es entendible lo que pasa de lado y lado. El Gobierno no lo ha hecho bien haciendo este uso de fuerza y mandando a la Guardia como si estuviera en un estado de sitio, y Cataluña va a hacer el ridículo con una votación que no cumple con nada, nada. Ni es reconocida por el paco de la esquina, ni por la Unión Europea, entonces esto solo servirá para que se sienten a hablar", dijo Aurora Torrent, una votante.

Choques durante el referendo en Cataluña

La tensión entre los manifestantes y la Policía produjo fuertes enfrentamientos.

Foto:

Reuters

¿Dónde jugaría el Barcelona?

Explicar de qué va el referendo de Cataluña no es fácil ni siquiera para un catalán. Desde arriba, desde los techos, fachadas y balcones de los edificios de Barcelona, el Sí al referendo para separarse de España se ve y se escucha fuerte y claro.

Casi todos los edificios, especialmente en barrios como Gràcia, L'Eixample, Sarrià, Sant Gervasi, tienen banderas de Cataluña colgadas al lado de banderines con un Sí gigante que muestra su apoyo a la consulta.

Referendo en Cataluña

Una mujer demuestra su alegría tras votar en el referéndum independentista del 1-O en Cataluña, en el IES Escola Industrial de Sabadell (Barcelona).

Foto:

EFE/Enric Fontcuberta


Pero abajo, en la calle, incluso mientras se realiza la votación, las cosas no parecen tan claras. Aunque el asunto está en casi todos los espacios de conversación, en almuerzos y cenas, en las familias, en el bus, metro o en los cafés, la duda sobre qué tan bueno puede ser romper con España, y de paso con la Unión Europea (UE), predomina.

Si se pone en marcha la separación debería resolverse, por ejemplo, cómo será la relación con la Unión Europea, si el euro seguirá rigiendo la región, qué pasará con la Bolsa de Valores y otras cuestiones más cotidianas como si el Barcelona, que este domingo hizo su partido a puerta cerrada,  jugará la Liga española.

Incluso podría verse cuáles de ellos necesitarán pasaporte para jugar, si contarían como deportistas extranjeros. Y eso podría poner en jaque no solo a uno de los equipos que más facturan, sino de los más reconocidos en España y en el mundo.

El Gobierno no lo ha hecho bien haciendo este uso de fuerza y Cataluña va a hacer el ridículo con una votación que no cumple con nada

La economía, un punto fuerte que está en juego

El Gobierno ha sido tajante en su respuesta de no permitir que se realice el referendo y esta semana, en plena gira de Rajoy por Estados Unidos, se ha incrementado la presión.

La mayor demostración de la fuerza española centralista fue el despliegue de miles de policías que terminaron pernoctando en cruceros anclados en el puerto de Barcelona, lo que ha resultado en una gran broma para los catalanes, pues uno de los barcos –generalmente usados por turistas– está decorado con un dibujo gigante del pájaro Piolín y el gato Silvestre: Cataluña es el pájaro amarillo que jamás pudo cazar el torpe gatito.

El componente principal para una separación tiene que ver con el tema económico. La región catalana está ubicada en el noreste de España y es la única que cuenta con lengua y cultura propias. Representa el 6,3 % de la superficie de España, un 16 % de su población y un 19 % de su PIB.

Cataluña es ampliamente reconocida por sus industrias, centros de investigación y por tener la cuarta parte de las exportaciones de España. Todo esto la hace una de las regiones más ricas del país y una joya que España, especialmente Madrid, no quiere dejar perder.

Y aunque ya goza de varios poderes y de libertad como región autonómica sobre educación, servicio social e incluso la seguridad, que es provista por una policía propia denominada los Mossos d'Esquadra, quiere su independencia como Estado en parte por el surgimiento de un sentimiento nacional catalán, pero también porque rechazan el sistema de distribución del dinero público entre la región y el Estado.

Básicamente argumentan que si se quedaran con el dinero de esa recaudación, sería un Estado rico y podría hacerse cargo de sus problemas sociales sin depender de Madrid.

"Vine a votar para ejercer mi derecho a la libertad de expresión y he decidido votar sí más como una cuestión de reprimenda al Gobierno central, a Madrid, porque lleva muchos años el pueblo catalán queriendo hablar y no se le ha escuchado", dijo a EL TIEMPO Blanca Gállego.

La violencia es, sin embargo, lo que marcó al menos una parte de la jornada, especialmente en el centro de Barcelona. Si el sábado los campesinos ponían tractores entre las calles para impedir que cruzara la Policía, el domingo las autoridades rompieron vidrios, forzaron entradas, rompieron verjas y agredieron a votantes y manifestantes que intentaron bloquear el paso en calles como el paseo de Gracia, en plena zona turística, o en las Ramblas.

Referendo en Cataluña

Una mujer muestra su papeleta para el referéndum independentista del 1-O en Cataluña

Foto:

EFE/ Enric Fontcuberta

El  futuro

Es incierto el futuro de la votación, que en todo caso marcaría un nuevo hito en la frágil Europa que vería cómo, de otra forma y en otras circunstancias, un nuevo miembro de la Unión Europea (UE) se divide.

Aunque la salida del Reino Unido ha supuesto un rayón a la cara de uno de los bloques más fuertes de la comunidad internacional, el 'Catexit' (salida de Cataluña) también supondría que una región de España, uno de los países insignias de la UE, estaría fuera con todo lo que ello implica.

El Gobierno de la región catalana está más o menos consciente de que organizó un plebiscito que no cuenta con los criterios de reconocimiento internacional: no hay censo electoral ni comisión electoral, y los contrarios a la independencia boicotean la consulta, pero también sabe que solo la votación y el ruido que ha hecho afuera debería poner a Madrid a sentarse en un diálogo más serio.

CINDY A. MORALES
Subeditora de EL TIEMPO.COM
Twitter: @CinMorAleja
BARCELONA

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