Venta de esclavos en Libia destapa vergüenzas de la política europea

Venta de esclavos en Libia destapa vergüenzas de la política europea

Distintas ONG denuncian abusos sexuales, trabajos forzados, extorsiones, palizas y asesinatos.

Protestas contra la esclavitud en Libia

Cientos de personas salieron esta semana a las calles de Sergels Torg en Estocolmo (Suecia), para manifestarse contra la esclavitud en Libia.

Foto:

Claudio Bresciani / EFE

03 de diciembre 2017 , 06:26 p.m.

Subastas de esclavos. Unas imágenes de la cadena estadounidense CNN confirmaron la semana pasada los informes anteriores de varias ONG. En Libia se subastan como esclavos ciudadanos de países subsaharianos, migrantes y refugiados de guerra que atraviesan el país para intentar embarcarse hacia una vida mejor en Europa.

Esas imágenes, que retrotraen a prácticas que parecían abolidas hace décadas, destapan una vez más las vergüenzas de la política migratoria europea, que confía en Libia para hacer de tapón a la emigración subsahariana hacia Europa.

La Unión Euroepa (UE) e Italia financian a los guardacostas sirios para que eviten que refugiados y migrantes se hagan a la mar. Pero en Libia, según reportes de ONG y de la propia Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados, se violan sistemáticamente los derechos de los migrantes. La Organización Mundial de las Migraciones (OIM) ya había advertido en abril, a partir de testimonios de víctimas, que en Libia se estaban subastando esclavos.

Desde hace meses, los gobiernos europeos y la diplomacia del bloque han visto informes que explican cómo se encarcela a migrantes en centros de reclusión, algunos controlados por milicias fuera del radar del débil gobierno libio. Los informes hablan de abusos sexuales y violaciones, trabajos forzados, extorsiones, palizas, asesinatos y hasta de migrantes abandonados en el desierto para que mueran de sed.

Europa lo sabía, pero la prioridad política absoluta era frenar la llegada de migrantes y para eso se pusieron durante meses todos los medios logísticos y económicos y se dificultó la labor de los buques fletados por ONG que se dedicaban a rescatar a migrantes en el Mediterráneo.

Los europeos subcontrataron la gestión de su frontera sur y, mientras no hubo imágenes, pudieron mantener la ficción de que la inmigración se estaba frenando cuando en realidad solo se estaba acumulando en Libia. Las imágenes de CNN, coincidentes con una cumbre euroafricana celebrada esta semana en Costa de Marfil, obligaron a reaccionar a los europeos.

Simon McMahon, investigador en migraciones de la Universidad británica de Coventry, considera que “las actuales críticas contra el tratamiento que los migrantes reciben en Libia muestran que hay un intento en una nueva dirección para permitir que esa gente tenga la oportunidad de salir de ahí e ir a otros países”.

Los dirigentes europeos cerraron a principios de este año
lo que muchos pensaron que era
la única vía de escape, subirse a botes

El secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, dijo que las imágenes le habían dejado “horrorizado” y agregó: “Es nuestra responsabilidad colectiva detener estos crímenes”. La ONU ya había dicho a la UE, desde su alto comisionado para los Derechos Humanos, que la cooperación europea con la guardia costera libia para frenar la inmigración solo puede calificarse de “inhumana”.

El francés Emmanuel Macron prometió que la UE se implicará en buscar una solución para más de 20.000 migrantes y refugiados encerrados en centros de reclusión y que luchará contra el esclavismo. París y Berlín prometieron poner aviones para sacar a miles de personas de Libia, pero esos migrantes deberían ser reubicados en terceros países, porque Europa no tiene ninguna intención de traerlos al Viejo Continente.

El improvisado plan europeo no tiene nada nuevo. La OIM ya tiene un objetivo anual para retornar a sus países a subsaharianos encerrados en Libia. Y la promesa europea de luchar contra los traficantes de personas pierde credibilidad porque parte de esos traficantes han acabado, tras cobrar, impidiendo que esas personas salgan de Libia.

El alto comisionado de Naciones para los Refugiados también levantó la voz, tras haber guardado silencio por meses, pues se sabía que se reducían los rescates en el Mediterráneo y que se incrementaban los casos de migrantes obligados a volver a Libia cuando ya estaban en el mar.

La ‘canciller’ europea Federica Mogherini dijo que “condenaba totalmente estos actos despreciables”, pero a principios de año repetía que había que impedir la salida de migrantes desde Libia. El francés Macron llegó a decir que esa venta de esclavos era “un crimen contra la humanidad” y a pedir una reunión extraordinaria en Naciones Unidas, pero en verano había dicho que Libia era un buen lugar para procesar las peticiones de asilo de los refugiados.

McMahon cree que “la respuesta actual no muestra que se acepte la relación entre las políticas previas y la explotación y violencia contra los migrantes” en Libia. “Los dirigentes europeos”, explica este analista, “cerraron a principios de este año lo que muchos pensaron que era la única vía de escape, subirse a botes. Conteniendo a la gente en Libia contribuyeron a la propagación de los abusos que hemos visto con claridad en días recientes”.

IDAFE MARTÍN PÉREZ
Corresponsal de EL TIEMPO
Bruselas

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