Se pronunció contra la reanudación de ejecuciones después del primero de enero, fecha de vencimiento de la moratoria decretada por el Gobierno contra la aplicación de la pena capital.
El Parlamento, sin embargo, se ha abstenido hasta ahora de abolir formalmente la pena de muerte, dado que los políticos estiman que la medida sería impopular.
"La aplicación de la pena de muerte a partir del primero de enero resulta imposible", a causa de los tratados internacionales suscritos por Moscú, declaró este jueves el presidente de la máxima instancia judicial, Valeri Zorkin, en una audiencia en San Petersburgo (noroeste), donde la institución tiene su sede. "Esta decisión es definitiva y no puede ser apelada", agregó.
La Corte Constitucional ordenó en 1999 suspender las ejecuciones hasta que todas las regiones dispongan de jurados populares.
Ese proceso concluirá el primero de enero del 2010, cuando la región caucásica de Chechenia instale su propio jurado.
Rusia firmó en 1996, tras adherir al Consejo de Europa, el Protocolo 6 de la Convención Europea de Derechos Humanos, sobre la abolición de la pena capital, pero el documento nunca fue ratificado por el Parlamento.
A fin de acatar las obligaciones internacionales, el entonces presidente Boris Yeltsin decretó ese año una moratoria.
La última ejecución, en 1996, fue la de un asesino serial, Andrei Chikatilo, condenado por la muerte de 52 mujeres y niños.
Al concluir la audiencia de este jueves, el representante del presidente ruso Dimitri Medvedev ante la Corte Constitucional, Mijail Krutov, dio a entender que el poder central era partidario de abolir la pena de muerte, pero que la opinión pública aún no estaba pronta para ello.
"El presidente tomó todas las medidas necesarias, pero no puede forzar a la Duma", dijo Krutov.
"La sociedad aún precisa tiempo para aceptar la necesidad de abolir la pena de muerte", destacó.
Según una encuesta realizada en junio por el instituto independiente Levada, un 62 por ciento de los rusos es partidario de la pena capital.
La cuestión depende ahora del partido Rusia Unida, mayoritario en la Duma, y de su poderoso jefe, el primer ministro y ex presidente Vladimir Putin.
Putin había declarado en el 2007, cuando ejercía la presidencia de la Federación, que la pena capital era "contraproducente", pero hasta ahora se abstuvo de solicitar la ratificación del protocolo de abolición por el Parlamento.
Rusia y el Principado de Mónaco son los únicos miembros del Consejo de Europa donde la pena de muerte aún no fue abolida.
SAN PETERSBURGO (AFP)
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