El primero de octubre: día del desafío soberanista catalán a España

El primero de octubre: día del desafío soberanista catalán a España

Gobierno dice estar dispuesto a usar todos los recursos para evitarlo.

Carles Puigdemont

El presidente regional catalán, Carles Puigdemont, al momento de anunciar que su comunidad autónoma hará un referendo secesonista.

Foto:

Lluis Gene / AFP

09 de junio 2017 , 09:25 p.m.

Carles Puigdemont, el presidente de Cataluña, anunció el viernes que el primero de octubre se llevará a cabo un referendo en su región para que el pueblo se pronuncie sobre la independencia y conformación de un nuevo país, separado de España.

El Gobierno español contestó rápidamente que se trata de un mero anuncio, pero que ante “cualquier acto firmado” acudirá a la ley para recurrirlo. En palabras del vocero, el ministro Íñigo Méndez de Vigo, “los pensamientos no delinquen”. Y le rebajó importancia al decir que se trata del “enésimo anuncio” del Gobierno catalán que “no se traduce en nada”.

Puigdemont adelantó la pregunta que, según asegura, les plantearán a los catalanes: “¿Quiere que Catalunya sea un Estado independiente en forma de república?”. Se formulará en catalán, español y aranés (lengua que se habla en el Valle de Arán, en Lérida).

Las palabras de Puigdemont lograron algo que no es fácil en el ambiente de crispación política que se vive en España: poner de acuerdo a casi todos los principales partidos del país. Pedro Sánchez, líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), no se pronunció al respecto para no darle mayor importancia, pero el vocero del partido sí lo hizo. El portavoz parlamentario José Luis Ábalos, que comparecía para hablar sobre otro tema, dijo que no están de acuerdo. “No aceptamos ese desafío”, aseguró.

Insistió en que el partido defiende “el Estado de derecho” y que su “límite es la legalidad”. Sin embargo, invitó a buscar una solución dialogada. “De aquí al primero de octubre hay tiempo suficiente para producir ese espacio de encuentro, a fin de tratar de enfocar la cuestión y buscar una fórmula para que, dentro de la legalidad, Cataluña pueda sentirse, en un modelo constitucionalmente adecuado, más encajada, más a gusto con su sentimiento”, afirmó.

Sánchez ha hecho público en varias ocasiones su interés por impulsar una reforma constitucional que incluya un modelo federal en el que Cataluña cuente con mayor independencia dentro de España.

Albert Rivera, líder de Ciudadanos, también se encuentra a favor de una reforma constitucional para crear un “proyecto político común” que “vuelva a ilusionar” a los catalanes. “Queremos reformar la Constitución para seguir unidos, no para romper España”.

La ‘estelada’

La ‘estelada’, la bandera de los independentistas catalanes, es agitada por seguidores secesionistas, en una foto de archivo.

Foto:

Albert Gea / REUTERS

¿Cortina de humo?

También le restó importancia al anuncio de Puigdemont, al que denominó como performance. Cree que la intención es desviar la atención pública hacia el posible referendo, para quitar de la diana los casos de corrupción que azotan al Govern (gobierno catalán). Se refiere al presunto cobro del 3 por ciento de comisión en las obras adjudicadas por parte del gobierno pasado, en cabeza de Artur Mas (de Convergència i Unió, el mismo partido de Puigdemont).

Pablo Iglesias, líder de Podemos, ha dicho durante los últimos días que un referendo unilateral no pasa de ser una consulta, e insiste en que para que tenga legitimidad debe ser pactado.

No es la primera vez que un presidente catalán impulsa una consulta popular sobre la independencia de esa comunidad autónoma, situada en el nororiente de España. El 9 de noviembre del 2014, Mas invitó a los ciudadanos a responder dos preguntas: si querían que Cataluña fuera un Estado y, en tal caso, si deseaban que este fuera independiente.

Aunque cerca del 80 por ciento de los votantes se decantaron por el sí, solo un tercio de la población llamada a votar lo hizo. En marzo de este año, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) le impuso la pena de dos años de inhabilitación y el pago de multas por haber pervertido “los principios democráticos”.

Por lo pronto, el Gobierno insiste en que ese referendo no se puede celebrar porque va en contra de la Constitución. Y reitera que es su “obligación cumplir la ley y los derechos de todos”.

Firmar documentos

Méndez de Vigo asegura que el Gobierno acudiría a la ley si se llegara a firmar algún documento de convocatoria al referendo. “Cualquier actuación que pase de los anuncios a los hechos será recurrido por el Gobierno”, dijo.

En el mismo sentido se pronunció la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría: “Nos estamos acostumbrando a vivir todos los días de anuncio en anuncio”, afirmó. “El Gobierno de España no es de anunciar, y cuando haya que actuar, lo haremos”, aseguró.

Aunque el Gobierno nacional ha dicho que recurrirá a todos los medios necesarios para evitar la independencia de Cataluña, una posible actuación de las fuerzas armadas es poco viable por el costo político que podría significar, y lo más posible es que la historia del 2014 se repita y se sancionen a los líderes implicados en una convocatoria a las urnas.

JUANITA SAMPER OSPINA
Corresponsal de EL TIEMPO

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