Catalanes vuelven a las urnas tras el fallido acto de secesión

Catalanes vuelven a las urnas tras el fallido acto de secesión

La participación en la periferia de Barcelona será clave por ser poco afín al independentismo.

Elecciones Cataluña

El hombre que lleva un sombrero barretina catalán antes de emitir su voto para la elección regional catalana en una mesa electoral en Barcelona.

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AFP / Lluis Gene

21 de diciembre 2017 , 10:35 a.m.

Los catalanes votan este jueves para decidir si devuelven o no el poder a los partidos separatistas dos meses después de la proclamación fallida de una república independiente que generó una grave crisis en la región y en España.

Con uno de sus principales líderes en prisión y el otro en Bélgica, los independentistas buscan revalidar la mayoría absoluta obtenida en 2015 con la que se sintieron legitimados para impulsar unilateralmente la ruptura.

La participación en las elecciones en la región de Cataluña era del 34,62 por ciento del censo a las 13.00 horas (12.00 GMT), lo que supone un descenso del 0,48 por ciento con respecto a las anteriores autonómicas del 27 de septiembre de 2015.

Los resultados se prevén muy ajustados, símbolo del reparto casi a partes iguales entre partidarios y detractores de la secesión en esta región mediterránea de 7,5 millones de habitantes y con una quinta parte de la riqueza española.

En Vic, feudo nacionalista en el centro de Cataluña, no desisten en su empeño. La independencia "está en el ADN de los catalanes", explicó Eduard Garrell, un jubilado de 67 años.


"Nosotros, los catalanes, somos quienes decidimos nuestro futuro", añadió acusando el gobierno español de Mariano Rajoy de atacar las instituciones de autogobierno y el idioma catalán.con la que se sintieron legitimados para impulsar unilateralmente la ruptura.

Los resultados se prevén muy ajustados, símbolo del reparto casi a partes iguales entre partidarios y detractores de la secesión en esta región mediterránea de 7,5 millones de habitantes y con una quinta parte de la riqueza española.

En Vic, feudo nacionalista en el centro de Cataluña, no desisten en su empeño. La independencia "está en el ADN de los catalanes", explicó Eduard Garrell, un jubilado de 67 años. "Nosotros, los catalanes, somos quienes decidimos nuestro futuro", añadió acusando el gobierno español de Mariano Rajoy de atacar las instituciones de autogobierno y el idioma catalán.

La participación es la clave

La participación será esencial, especialmente en la periferia de Barcelona, poco afín al independentismo. "No va a ganar el independentismo porque va a votar mucha gente que no votaba y que se siente española, catalana, europea", dijo Jaime García, funcionario de 57 años en Santa Coloma de Gramenet, un municipio obrero junto a Barcelona.

"Los independentistas se han cegado con una idea única (...) les han prometido una nueva tierra feliz pero la realidad es otra", lamentó. A las 13H00, la afluencia era ligeramente inferior a la de 2015, cuando se alcanzó un récord del 77 por ciento.

Entonces se celebró en domingo y ahora en jueves, con lo que se prevén picos de afluencia una vez termine la jornada laboral. Las elecciones fueron convocadas excepcionalmente por el gobierno español de Mariano Rajoy después de intervenir la autonomía regional y destituir el ejecutivo regional del independentista Carles Puigdemont.

Éste había conseguido organizar el 1 de octubre un referéndum de autodeterminación inconstitucional, marcado por la violencia policial, y el 27 de ese mes el parlamento regional proclamó una república que nadie reconoció.

No es normal esta jornada con candidatos en prisión y candidatos en el exilio

Tras semanas de polarización social e incertidumbre económica, con más de 3.000 empresas trasladando su sede social fuera de Cataluña, entre muchos votantes reina el deseo de encontrar soluciones. "Estaría de acuerdo en un término medio, en algo que no complaciera a todo el mundo", afirma Yolanda Zapata, comerciante de moda de 48 años de Calafell, un pueblo costero al sur de Barcelona.

La campaña ha sido tensa y marcada por la cruzada judicial contra los líderes independentistas, algunos en Bélgica eludiendo la justicia española y otros encarcelados preventivamente por su papel en el pulso secesionista.

"No es normal esta jornada con candidatos en prisión y candidatos en el exilio", dijo Puigdemont desde Bruselas. "Aun así, es un día muy importante, no para la
Cataluña de hoy sino para la Cataluña del futuro".

El presidente cesado lidera la candidatura Juntos por Cataluña (centroderecha) y compite por la hegemonía del bloque independentista con sus hasta ahora socios de Izquierda Republicana (ERC), de su vicepresidente Oriol Junqueras, que decidió quedarse en España y ahora está en prisión preventiva.

AFP

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