'Ayudaremos a Colombia en posconflicto y reconciliación': Michael Bock

'Ayudaremos a Colombia en posconflicto y reconciliación': Michael Bock

El embajador de Alemania anunció la creación del Instituto Colombo Alemán por la Paz.

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Michael Bock, embajador de Alemania en Colombia.

Foto:

Mauricio Moreno / EL TIEMPO

05 de enero 2017 , 02:38 p.m.

El embajador de Alemania en Bogotá, Michael Bock, lleva pocos meses en el país pero ya ha recorrido zonas que están dejando atrás el conflicto con las Farc, y también regiones donde el Ejército de Liberación Nacional sigue activo. Por eso anuncia la creación del Instituto Colombo Alemán por la Paz, con presencia en las regiones para ayudar en el posconflicto. Dice que los exguerrilleros convertidos en políticos son “un sapo que debe ser tragado”.

¿Cómo ha sido su experiencia en Colombia?

Desde el 1. º de julio, cuando llegué como embajador de mi país, me puse en la tarea de aprender rápidamente sobre la paz en Colombia, pues la política en Alemania se está enfocando mucho en estos momentos en ese proceso. Ha sido un aprendizaje muy intenso porque no quise quedarme en mi escritorio, y en cambio he viajado mucho a varios territorios, como el Catatumbo, el sur del Meta y Chocó, aparte de las grandes ciudades, y así me he dado cuenta de la falta de presencia del Estado en varias partes.

¿Cómo le ha parecido el país?

Es una nación variopinta por su geografía, su gente, sus razas, los afrocolombianos, los indígenas. Es fascinante ver todo esto formando un pueblo que hasta hace algo más de 15 años estuvo a punto de ser considerado un Estado fallido. Pero ahora, a pesar del conflicto, el país ha salido adelante. La gente es muy amable, generosa y optimista, hecho que además me parece que es contagioso. Nuestra embajada no es tan grande, pero la gente que trabaja acá es un reflejo del país y trabajamos mucho.

Veo que en el campo se estaba construyendo la paz desde antes del 2 de octubre (día del plebiscito por la paz), desde antes de la firma del primer acuerdo. Ellos ya no quieren vivir este pasado de temor, de muerte. Ellos se están acercando los unos a los otros. En el Meta hablé con las víctimas y con los perpetradores de violencia de uno y otro lado. Fue un símbolo fantástico.

¿Qué no le ha gustado?

Lo que no me gusta es que lamentablemente con el proceso de paz y las Farc reagrupándose en las zonas de concentración, el Estado no puede reaccionar con la velocidad necesaria para cubrir esos vacíos dejados por la guerrilla para consolidar la paz. En lugar de esto veo que están entrando bandas criminales y otros grupos de guerrilla. Se están formando nuevas entidades criminales y es una lástima que esto ocurra. Ahora la gente está esperando que venga el Estado. Si hablo con representantes estatales, me dicen que están entrando, pero en la realidad no está reflejándose.

Es una lástima, pues puede ser una oportunidad perdida si no reaccionan rápidamente. Además, lo que está pasando en los últimos días con defensores de derechos humanos asesinados es un peligro.

¿Hasta dónde nos va a llevar este proceso?

A veces el problema no es tan grande como se piensa. Entre guerrilleros, colaboradores y milicianos, la cifra puede llegar a un poco más de 20.000 personas, frente a casi 50 millones de colombianos; aunque de esos 20.000, hay muchos menores de edad que no quieren nada más que la paz y vivir con sus familias. De vez en cuando me pregunto por qué existe tanto miedo a los que quieren hacer militancia política, si es un grupo relativamente pequeño. Además, la ideología comunista es un fracaso tras la caída de la Unión Soviética, aunque si ellos quieren convencer con esa ideología de los años 60, déjenlos hacerlo, es su derecho. Por eso empezaron hace más de 50 años como guerrilleros y si hay un poco más de justicia social en Colombia, sería lo mejor para toda esta sociedad.

¿Cómo le parece que exguerrilleros puedan ser elegibles para el Congreso?

Claro que en contra del concepto del derecho está el que quien haya cometido crímenes entre a la política. Este es un sapo que hay que tragar. ¿Pero cuál es la alternativa? Creo que ese sapo vale la pena ser tragado, pues la alternativa serían cientos de miles de desplazados, más muerte, más violencia, más sufrimiento. La guerra trae tantas cosas negativas... Si la guerra termina, valdrá que uno los acepte. Este acuerdo de paz no es entre los que dicen sí y los que dicen no, sino entre el Gobierno y un grupo guerrillero, un grupo que hizo la guerra por más de medio siglo y ahora hay la posibilidad de terminarla.

Es el inicio para que el Estado haga lo que debe. El debate en las ciudades es muy teórico, mientras que en el campo la gente estaba muriendo. Para los campesinos es una pregunta de vida o muerte, y acá en la capital es un debate filosófico muchas veces. Yo me atrevo a decir esto, pues en Alemania hemos vivido dos veces algo comparable. La primera, después de la Segunda Guerra Mundial, con todos los crímenes del nazismo, y a pesar de esto logramos la reconciliación, la integración y con justicia transicional; y la segunda vez hace 25 años, en el contexto de la reunificación de las dos Alemanias, pasamos por este periodo que no fue fácil, y hoy casi hemos finalizado la unificación en la mente y el alma de la gente, y por eso podemos contribuirle a Colombia, pues tenemos esa experiencia. Queremos ofrecer apoyo a Colombia.

¿Cómo puede ayudar Alemania en el posconflicto?

Esta es una palabra muy grande y tiene varios aspectos. El primero es la reconciliación, pues es duro porque hay varias realidades. La gente ha perdido seres queridos y esto parece imperdonable, pero no quiere decir que solo lo ha vivido una de las partes en conflicto. Si alguien de la alta burguesía no puede perdonar porque le pasó esto, mi respuesta es que lo mismo les pasó a los campesinos y a otros que no eran culpables. Es alentador que haya gente capaz de pasar por este umbral tan alto y mostrar que perdonar es posible, sin olvidar. Y no es crear un tabú y no hablar de ello. Sí hay que hablarlo, para superarlo.

El otro aspecto es la justicia transicional, que debe ser arreglado por Colombia y los colombianos. Esperamos la legislación respectiva y desde nuestra experiencia y desde la jurisprudencia y la tradición legal alemana podemos contribuir científicamente y de manera práctica.
Fundaremos el Instituto Colombo Alemán por la Paz (Incap) en colaboración con varias universidades alemanas y algunas colombianas, como la Javeriana, Andes, Rosario, Externado y la Nacional. Además, no tiene sentido enfocarnos en la capital. Esas universidades se conectarán con las regiones que han vivido el conflicto. El enfoque de este instituto será científico y regional. Otro aspecto es el económico, pues el romanticismo social no tiene sentido por sí solo. Hay que trabajar por el progreso económico, que es lo que todos quieren, y ahí estamos tocando puntos como el acceso a la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), la inversión extranjera, convenios de comercio, etc. He conversado con representantes de empresas alemanas para evaluar posibilidades de inversión, aunque hubo un frenazo después del 2 de octubre, cuando ganó el ‘No’ en el plebiscito. Pero esta segunda oportunidad Colombia no la va a perder, y esos empresarios están esperando y van a venir, y se crearán empleo y posibilidades de exportar más. También contribuimos con la Agencia de Cooperación Alemana en capacitación de campesinos a través del programa Propaz.

¿Están ayudando en algún paso a los próximos diálogos con el Eln?

Alemania no tiene una función normal, ni de garantizador ni de acompañante en el proceso con el Eln, pero queremos acompañar ese proceso. Ya hay un conocimiento y experiencia con unos acercamientos hace algunos años. Vamos a ver las necesidades que surgen y estamos dispuestos a colaborar. Sin embargo, si continúan con los secuestros no estaremos presentes.

Si vienen inversiones alemanas, ¿en qué sectores lo harán?

No puedo crear falsas expectativas, pero hay interés en el sector de infraestructuras, moda, energías renovables, agroindustria, industria farmacéutica y cooperación universitaria.

¿Qué programas de becas tiene Alemania para los colombianos?

Queremos crear en pocos meses una visa para que personas jóvenes, de menos de 30 años, puedan trabajar en Alemania y ganar el dinero para financiar su estadía de estudios en nuestro país. Además, Colombia es el primer país de habla hispana latinoamericano con más estudiantes en nuestro país, con más de 3.000 alumnos, lo que muestra la calidad de la educación alemana. Unos 1.000 de ellos reciben diferente tipo de becas. Para completar esto, también tengo que decir que en Colombia hay unos 300 alemanes estudiando, lo que también es una muestra clara que hay una buena calidad educativa en el país.

¿Cómo va a ser la relación de Alemania con Donald Trump?

Vamos a cooperar con él y la experiencia que hemos tenido es que en la campaña electoral se dicen unas cosas que son diferentes a las que se hacen a la luz de la realidad política de un país. No creemos que vaya a ser tan proteccionista como lo ha dicho en varias oportunidades.

Holman Rodríguez M.

EL TIEMPO

En Twitter @holmanrodriguez

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