Cataluña reta a España con el referendo separatista del domingo

Cataluña reta a España con el referendo separatista del domingo

Los independentistas se la juegan el 1°. de octubre para buscar una república independiente.

Cataluña, a pocas horas de un referéndum para separarse de EspañaAunque el gobierno español lo calificó de ilegal, el proyecto independentista sigue adelante. La Unión Europea teme por estabilidad de la región. Estás son algunas dudas a pocas horas de la consulta.
Cataluña

Foto: Juan Medina / Reuters; Video: Cindy Morales / EL TIEMPO

29 de septiembre 2017 , 09:28 p.m.

Desde arriba, desde los techos, fachadas y balcones de los edificios de Barcelona, el Sí al referendo para separarse de España se ve y se escucha fuerte y claro.

Casi todos los edificios, especialmente de barrios como Gràcia, L'Eixample, Sarrià, Sant Gervasi, tienen banderas de Cataluña colgadas al lado de banderines con un Sí gigante que muestra su apoyo a la consulta que se realizará el domingo 1|. de octubre y que fue declarada ilegal por el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy.

Pero abajo, en la calle, las cosas no parecen tan claras. Aunque el tema de la consulta está en casi todos los espacios de conversación, en el bus, el metro o los cafés, la indecisión sobre ir no a la consulta, pero sobre todo sobre qué tan bueno puede ser romper con España, y de paso con la Unión Europea (UE), predomina.

El gobierno español ha sido tajante en su respuesta de no permitir que se realice el referendo y esta semana, en plena gira de Rajoy por Estados Unidos, se ha incrementado la represión.

Ni la prohibición del Tribunal Constitucional español, ni la decisión expresa de una juez de Barcelona para no realizar la consulta, ni las detenciones y registros, han disuadido a los dirigentes de esta rica región del noreste de España, donde vive el 16 por ciento de los habitantes del país, de organizar el referendo independentista.

Frente a la imposición de millonarias multas a sus organizadores, responden con una colecta de fondos entre militantes.

De hecho, varios votantes han ocupado varios de los 2.300 centros de votos, la mayoría de ellos colegios y escuelas públicas, para impedir que se cierren los lugares.

El mismo presidente catalán, Carles Puigdemont, ha dicho que no cederá "ni un milímetro" en la garantía de los derechos fundamentales.

"Habrá muchas dificultades, pero para cada una, dos soluciones, y por cada miedo, tres esperanzas", dijo.

La represión madridista, como algunos la llaman, en lugar de detener la consulta ha llamado la atención de más personas en las calles. Hace unos días, cuando la policía incautó un paquete con las papeletas de votación, varios ciudadanos se reunieron para imprimirlas en sus casas.

También han cerrado con órdenes judiciales páginas que apoyan el referéndum, pero los independentistas se dan su trabajo para abrir otras en otros países.

Cataluña es el pájaro amarillo que jamás pudo cazar el torpe gatito

Sin embargo, la mayor demostración de la fuerza española centralista fue el despliegue de miles de policías que terminaron pernoctando en cruceros anclados en el puerto de Barcelona, lo que ha resultado en una gran broma para los catalanes pues uno de los barcos -generalmente usados por turistas- está decorado con un dibujo gigante del pájaro Piolín y el gato Silvestre: Cataluña es el pájaro amarillo que jamás pudo cazar el torpe gatito, dicen los tuits y las cadenas de whatsapp.

El portavoz del ejecutivo regional, Jordi Turull, dijo el viernes en una rueda de prensa que en total hay 5.343.357 catalanes llamados a votar en esta región del noreste de España que comprende las ciudades de Lleida, Girona, Tarragona y Barcelona, la capital.

Cataluña, antes del referendo independentista

Así lucen las calles de Barcelona antes del referendo en el que Cataluña busca independizarse de España.

Foto:

Cindy Morales / EL TIEMPO

Cataluña, antes del referendo independentista

Así lucen las calles de Barcelona antes del referendo en el que Cataluña busca independizarse de España.

Foto:

Cindy Morales / EL TIEMPO

Cataluña, antes del referendo independentista

Así lucen las calles de Barcelona antes del referendo en el que Cataluña busca independizarse de España.

Foto:

Cindy Morales / EL TIEMPO

Cataluña, antes del referendo independentista

Así lucen las calles de Barcelona antes del referendo en el que Cataluña busca independizarse de España.

Foto:

Cindy Morales / EL TIEMPO

Cataluña, antes del referendo independentista

Así lucen las calles de Barcelona antes del referendo en el que Cataluña busca independizarse de España.

Foto:

Cindy Morales / EL TIEMPO

Cataluña, antes del referendo independentista

Así lucen las calles de Barcelona antes del referendo en el que Cataluña busca independizarse de España.

Foto:

Cindy Morales / EL TIEMPO

Cataluña, antes del referendo independentista

Así lucen las calles de Barcelona antes del referendo en el que Cataluña busca independizarse de España.

Foto:

Cindy Morales / EL TIEMPO

Cacerolazo y el "Catexit"

La crisis entre catalanes pro independencia y el gobierno español se ha agudizado cuánto más se acerca el referendo de autodeterminación, que básicamente busca que los votantes respondan una sola pregunta: "¿Quiere que Cataluña sea un Estado independiente en forma de república?".

Sin embargo, es difícil saber las motivaciones reales sobre por qué los catalanes quieren la independencia. Ellos tienen su propio idioma y una cultura que en mucho difiere de la española centralista, pero la mayoría de la población es inmigrante, descendientes de otras regiones españolas.

Según el Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat (el Gobierno catalán) el apoyo al referendo y al proceso de separación es mayor entre los catalanes nativos, es decir con abuelos y padres nacidos también en la región, y también con ingresos superiores a los 1.800 euros (unos 6 millones de pesos colombianos).

En todo caso, sin duda marcaría un nuevo hito en la frágil Europa que vería como, de otra forma y en otras circunstancias, un nuevo miembro de la Unión Europea (UE) se divide.

Aunque la salida del Reino Unido ha supuesto un rayón a la cara de uno de los bloques más fuertes de la comunidad internacional, el "Catexit" (salida de Cataluña) también supondría que una región de España, uno de los países insignias de la UE estaría fuera con todo lo que ello implica.

"Es como el Brexit, igual de estúpido", dijo a la agencia AFP Beatriz Migens, una sevillana de 43 años que vive en Madrid pero pasa dos días por semana en la capital catalana por su trabajo.

Este domingo quedarán en el aire varias dudas. Incluso si los catalanes consiguen votar masivamente, el gobierno de la región organizó un plebiscito que no cuenta con los criterios de reconocimiento internacional: no hay censo electoral, ni comisión electoral y los contrarios a la independencia boicotean la consulta.

Mientras tanto, cada noche, a las 10 en punto, cuando la gente está comiendo las famosas tapas españolas, tomando un vermut o simplemente afuera disfrutando del buen clima que aún deja el final del verano, los simpatizantes del referendo hacen un cacerolazo para "despertar" al pueblo catalán y animarlo a decidir de ahora en adelante todo su futuro.

CINDY A. MORALES
Subeditora ELTIEMPO.COM
Twitter: @CinMorAleja

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