Ángela Merkel, ¿la fórmula contra el populismo en Europa?

Ángela Merkel, ¿la fórmula contra el populismo en Europa?

A la canciller alemana se le considera baluarte del mundo desarrollado. Buscará cuarto mandato.

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La carismática líder política alemana ha tratado de imponer su estilo pragmático y sencillo.

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Tobias Schwarz / AFP

20 de noviembre 2016 , 11:08 p.m.

Ángela Merkel anunció este domingo a su partido que será candidata a un cuarto mandato de canciller durante las elecciones legislativas del 2017, en un periodo en que sus partidarios la consideran como última defensa frente al ascenso de los populismos en el mundo, y en particular en el mundo desarrollado.

La canciller, de 62 años, comunicó su intención a los dirigentes de la Unión Demócrata Cristiana (CDU, conservadora), durante una reunión celebrada en Berlín, indicaron fuentes cercanas al partido.

La mandataria mostró su intención de ser reelegida como presidenta de la CDU en el congreso de diciembre, y de presentarse como candidata para la cancillería durante las legislativas. Tras 11 años al frente del país, Merkel ya ostenta el récord de longevidad en el poder entre los dirigentes occidentales.

Merkel, austera hija de un pastor luterano educada tras la Cortina de Hierro, accedió en 2005 contra todo pronóstico al poder en Alemania. ¿Quién habría apostado en 2005, tras su ajustada victoria contra el canciller socialdemócrata Gerhard Schröder, que esta poco carismática dirigente sería elegida “mujer más poderosa del mundo” durante seis años consecutivos por la revista Forbes? Merkel supo imponer su estilo atípico, que mezcla un gran conocimiento de las relaciones de poder, con un enorme pragmatismo –que suscita críticas sobre su supuesta falta de convicciones–, y una retórica muy sobria.

Los dirigentes que coincidieron con ella en la escena internacional, George W. Bush, Tony Blair, Jacques Chirac o Silvio Berlusconi ya no están en el poder, pero, a sus 62 años, ella sigue dirigiendo Alemania.

‘Madre Ángela’, como la apodó la prensa alemana en referencia a la madre Teresa de Calcuta, no tiene rivales en su país, aunque su popularidad cayó en los últimos tiempos tras la acogida de un millón de refugiados en territorio alemán. Su decisión y su voluntad de defender esta política a pesar de las críticas sorprendieron a muchos.

(También: Merkel podría ser la líder del mundo libre tras la victoria de Trump)

Antes, Merkel, nacida Ángela Dorothea Kasner, había mostrado sobre todo una propensión a jamás contradecir la opinión pública.

Con sus manos cruzadas sobre el vientre, su poco interés por la moda o su falta de elocuencia, durante mucho tiempo la canciller dio la impresión de estar fuera de lugar. Su padre se trasladó con toda su familia de Alemania Occidental a la República Democrática Alemana (RDA) para contribuir a la evangelización del Estado comunista, donde Ángela tuvo una infancia austera.

En la actualidad, vive en un piso sin florituras en el centro de Berlín y sus pocas pasiones conocidas son la ópera y las excursiones por el Tirol con su segundo esposo, un científico alérgico a la vida pública, Joachim Sauer.

Se la puede ver con frecuencia en un supermercado barato de Berlín, comprando queso y vino blanco. Su apariencia corriente y su sentido común han sido unos de los principales motivos del éxito de Merkel con su electorado. En el ámbito político, entre su acceso al poder el 22 de noviembre del 2005 y la crisis de los refugiados, su estilo se definió sobre todo por su pragmatismo, que algunos de sus detractores califican de oportunismo.

Tiene tendencia “a esperar siempre mucho tiempo antes de pronunciar una opinión decisiva”, explica el politólogo Tilman Mayer, de la Universidad de Bonn. El sociólogo Ulrich Beck inventó el concepto de ‘Merkiavelo’, juego de palabras construido con el nombre del pensador italiano Maquiavelo, para describir su forma de actuar: ora expectante, ora implacable.

Merkel se ha impuesto rápidamente en la escena internacional, y muchos la consideran como un baluarte frente a los autoritarismos turco o ruso, la tentación aislacionista de Estados Unidos tras la victoria de Donald Trump y la crisis pos-‘Brexit’ en la Unión Europea. Su firmeza gusta mucho en Alemania, hasta el punto de que sus seguidores no dudan en llamarla ‘Mutti’ (mamá en alemán).

AFP
Berlín

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