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Colombiano en Madrid debe dejar su casa dentro de dos meses

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Crisis en España

El colombiano Juan Carlos Castaño perdió su trabajo en el 2009.

Juan Carlos Castaño perdió su trabajo y no pudo seguir pagando las cuotas de su hipoteca.

El escenario pronosticaba malos resultados. Dos docenas de policías esparcidos por el barrio desde la madrugada, tres furgonetas, la calle cerrada, la zona precintada. Los mismos integrantes de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), del Movimiento 15-M, se mostraban pesimistas.

Por eso cuando Juan Carlos Castaño salió del apartamento con aire victorioso, el júbilo entre los presentes, que habían ido en un acto de solidaridad, fue notorio. El desahucio de este colombiano residente en Madrid se paralizó.

Vea el especial multimedia: Colombianos en España, ¿el fin de un sueño?

Consistió en un punto y aparte, más que final, porque el resultado fue un aplazamiento. El 28 de septiembre debe abandonar su vivienda. "Tuve que firmar un documento en el que me comprometo a irme en esa fecha", explica Castaño a EL TIEMPO. "Al menos tengo tiempo para negociar la condonación de la deuda y un alquiler social".

Su abogado, Javier Rubio, está dispuesto a dar la pelea. "Todo dependerá de la voluntad de la entidad, pero con la situación actual la posición de los bancos es insostenible", señala. "No pueden seguir echando gente y llenándose de pisos [apartamentos] vacíos. Vamos a apretar hasta el final".

Fueron varios los elementos claves para conseguir esta prórroga, según Rubio. "Fueron fundamentales la presión social y la situación de la persona, que sufre el Síndrome de Guillain-Barré, que le limita la movilidad en un 40 por ciento".  También reconoce que la actitud de los funcionarios de Liberbank facilitó el acuerdo.

Es la segunda vez que se aplaza el desahucio de Juan Carlos Castaño. La primera tuvo lugar el 28 de mayo de este año. Pero los problemas con el apartamento comenzaron mucho antes, en 2009, cuando perdió el empleo y no pudo seguir con el pago de la deuda hipotecaria. Desde entonces ha recibido varias comunicaciones del banco y estas dos órdenes de desahucio.

Habían tasado la vivienda en 260 mil euros y la entidad le reclama más de 380 mil, debido a los intereses de mora y otros costos. Por eso no da por saldada la deuda con la entrega del apartamento.

Castaño aspira a la condonación de esa suma y a conseguir un alquiler social, que consiste en un arriendo por una cantidad módica, generalmente en la misma vivienda.

"Es un paso más", asegura. "Voy a seguir peleando".

Víctima del despido colectivo

Castaño compró el apartamento en la capital española cuando sus circunstancias laborables eran positivas. Ejercía su profesión de ingeniero y estaba contratado por una empresa que trabajaba con Telefónica. Con un sueldo de 2.500 euros mensuales y sin hijos, los 900 euros del pago hipotecario mensual no parecían demasiados.

No contaba, sin embargo, con que la empresa adoptaría un Expediente de Regulación de Empleo (ERE), que facilita el despido colectivo, y pasaría a ser un desempleado más de la crisis española.

Castaño acudió entonces al banco y pidió que volvieran a valorar la hipoteca, que revisaran los índices de intereses, pero le respondieron que no era posible.

En noviembre de 2009, cuatro meses después haber recibido la demanda del banco, Castaño abonó 200 euros para avanzar en las cuotas.  En diciembre recibió el comunicado del embargo hipotecario.  "El piso lo habían tasado en 260 mil euros y la demanda era por 384 mil entonces, con todos los costos incluidos", explica a este diario.

"En este momento no puedo hacer ninguna negociación porque me sale más caro que comprar un piso [apartamento] nuevo. A lo que aspiro es a que cojan este y me condonen la deuda".  

EL TIEMPO en Madrid se puso en contacto con María Ángeles Collado, de Liberbank, y ella aseguró no poder dar información al respecto.

Castaño decidió salir de Colombia rumbo a España en el 2000.

Un camino con curvas

Castaño nació en Bogotá en 1969, aunque pasó su infancia en Aranzazu (Caldas).  Estudió Ingeniería de Sistemas en la Universidad Nacional y luego trabajó en Avianca y en la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá. Cuando salió de este, se vio con 33 años y dominio de pocos idiomas, con lo que se le cerraron muchas puertas. Decidió viajar a Europa.

Estuvo en España, Francia y Austria buscando alternativas laborales, antes de terminar en la costa sur española. Recorrió durante dos años desde Málaga hasta Peñíscola en diversos trabajos: en restaurantes, bares, discotecas. Tras un año en Talavera, se concretó una oferta en Madrid. Comenzó a trabajar en Amena, una empresa de telefonía celular.

"Yo ya había visto cómo funcionan los bares en España y pensaba que sería buen negocio montar uno", dice. "Fui al banco a pedir un préstamo con tal propósito, pero ellos me convencieron de que era mejor comprar un piso y venderlo al cabo de unos años más caro".

No le pareció mala idea. Entonces comenzaba otro trabajo en la aseguradora Mapfre y las cuentas salían bien. Cuando pasó a la empresa de Telefónica, con ingresos adecuados, no imaginaba lo que sucedería.

Castaño perdió el trabajo y ahora está a punto de perder el techo. "En febrero de 2010 me dijeron que tenía que dejar el piso", cuenta. "Yo intenté dilatar todo con la esperanza de que las leyes cambiaran y, mientras tanto, me fui a Inglaterra a buscar trabajo".

Cuando Castaño pensó que la situación no podía empeorar, se enfermó. En octubre de 2011 el Síndrome de Guillain-Barré lo mandó a la cama, casi inválido, durante dos meses.

Luego de terapias y esfuerzos, ahora se encuentra un poco mejor. Y dirige todo su empeño a solucionar el problema de la hipoteca.

En mayo de este año, con la ayuda de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) y el Movimiento 15-M, logró aplazar el desahucio por razones humanitarias.

Entre sus planes no está regresar a Colombia. "Allá no tengo nada", dice. "Aquí me queda la esperanza de que me salga el subsidio por desempleo e incapacidad".  

La PAH, el 15M, vecinos y amigos se reunirán este viernes a las puertas del apartamento de Castaño. Está por ver si podrán detener, por segunda vez, el desahucio.

Juanita Samper Ospina
Corresponsal de EL TIEMPO
Madrid

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