Un momento de gloria, un futuro incierto
Por: FRANCISCO MIRANDA HAMBURGER EDITOR DE OPINIÓN | 11:24 p.m. | 07 de Mayo del 2011
El presidente Barack Obama; el vicepresidente, Joe Biden y la secretaria de Estado, Hillary Clinton.
Foto: EFEAunque la muerte de Bin Laden subió la popularidad de Obama, él no la tiene fácil para la campaña.
"Soy el responsable por el despliegue de miles de jóvenes estadounidenses para batallar en una tierra lejana. Algunos serán asesinados. Algunos asesinarán." Estas palabras del discurso de Barack Obama al aceptar el Premio Nobel de Paz en diciembre del 2009 son tan solo una de las múltiples paradojas que le ha tocado vivir al presidente de Estados Unidos tras la muerte del líder terrorista Osama Bin Laden.
Año y medio después del reconocimiento en Oslo, la Casa Blanca, al apoyar la intervención en Libia contra Muamar Gadafi, elevó a tres los conflictos en países musulmanes en los que se encuentra activa. En el 2002, Obama construyó su postura contra la invasión de Irak con una de las mejores frases de su conocida oratoria: "No me opongo a todas las guerras. Solo me opongo a las guerras estúpidas". Sin embargo, al ocupar la oficina oval, no solo ha mantenido tropas para el conflicto "tonto" de Bagdad, sino también las ha incrementado en el enfrentamiento "correcto" en Afganistán.
En el mismo discurso del Nobel, Obama negaría tajantemente los dos legados más ponzoñosos de su antecesor, George W. Bush. "Por eso prohibí la tortura. Por eso ordené el cierre de la prisión de Guantánamo", dijo. Hoy, esta última promesa en suelo cubano sigue sin cumplirse. Y los reportes de la operación de comando contra el líder de Al Qaeda revelan que la información de inteligencia que garantizó el éxito se consiguió por las "técnicas de interrogatorio", contra las que el mandatario hizo campaña. Para los votantes estadounidenses que respaldaron al primer afroamericano a la presidencia de Estados Unidos por su rechazo a las políticas neoconservadoras de Bush, la actual administración no ha cambiado el libreto suficientemente.
La seguridad no es la única área de gobierno en la que las expectativas de los fervientes seguidores de Obama en la izquierda del espectro político norteamericano se han visto defraudadas. En la histórica reforma del sistema de salud, por ejemplo, la Casa Blanca sacrificó la opción de un aparato público de prestación del servicio. En la reforma financiera y las decisiones de los salvamentos bancarios , el mandatario fue criticado por sostener una posición calificada por los críticos como "blanda" frente a Wall Street. Tratamiento que queda en evidencia en el documental ganador del Oscar 'Trabajo Confidencial' (Inside Job), de Charles Ferguson.
En el reciente mano a mano con la oposición republicana sobre el déficit fiscal, economistas de estirpe liberal, como Paul Krugman, atacaron la intención conciliadora de Obama ante los recortes de impuestos. "¿Qué han hecho en el presidente? ¿Quién es ese tipo blando y tímido que no parece defender ninguna posición en particular?", escribió el Nobel de Economía en su columna de The New York Times.
Más allá de estas críticas del ala radical de los demócratas, la muerte de Bin Laden le dio a Obama la mejor semana de lo corrido de su mandato. Sus niveles de aceptación se dispararon unos diez puntos porcentuales en promedio y su calificación en seguridad aumentó aún más. La agenda política de los aspirantes republicanos a la campaña del 2012, concentrada recientemente en la loca acusación de que el presidente nació en el extranjero, quedó revelada en su superficialidad y paranoia frente a un comandante en jefe capaz de dar de baja al enemigo número uno del país.
Sin embargo, a año y medio de los comicios presidenciales, el efecto 'Osama' se diluirá antes de asegurarle a Obama su reelección. En primer lugar, la guerra contra el terrorismo está lejos de haberse ganado. Los talibanes siguen vivos en Afganistán y no hay claridad en el rumbo de la intervención en Libia. Tampoco, una victoria militar contundente es garantía de un triunfo electoral. El antecedente más ilustrativo es el de George Bush padre, quien, a pesar de haber replegado a Saddam Hussein en la guerra del Golfo de 1992, perdió la Casa Blanca ante un bisoño Bill Clinton. El mayor peligro para el futuro político de Obama y los demócratas está en la alta tasa de desempleo. De hecho, la Casa Blanca se raja en la calificación de su manejo de la economía.
En la década que le tomó a Estados Unidos hallar y asesinar a Bin Laden, muchos aspectos de la sociedad norteamericana se transformaron. El impacto de los atentados a las Torres Gemelas no se acabó con la operación del pasado fin de semana. Las múltiples células terroristas por el mundo musulmán, los ataques en Madrid y Londres, el crecimiento de la xenofobia en Europa y las medidas de seguridad en la mayoría de aeropuertos del planeta son un potente recordatorio del cambio en el concepto de seguridad que el líder de Al Qaeda desencadenó.
Obama visitó a los Seal y los felicitó
El presidente de EE. UU., Barack Obama, felicitó a los comandos que participaron en el operativo que dio muerte a Osama Bin Laden y dijo: "Vamos a acabar con Al Qaeda". El Presidente fue hasta la base militar de Fort Campbell, en Kentucky, y a puerta cerrada felicitó al 'Team 6' de los Seal.
Los 25 millones de dólares de recompensa están en el aire
EFE. La etiqueta 'fallecido' aparece desde el lunes al lado del nombre del líder de la red terrorista Al Qaeda en la lista del Programa de Recompensas por Justicia, del Departamento de Estado. Junto a esa etiqueta se ha abierto un interrogante: el de si los 25 millones de dólares quedarán sin reclamar y continuarán en las arcas de EE. UU. Aunque suene disparatado, "es posible", dijo un funcionario del Departamento de Estado, que pidió el anonimato. La razón: la compleja operación implicó a tantas fuentes y agencias, que no existe una sola persona responsable de haber puesto a Osama en el radar de Washington. A ello se suma la cuestión de que gran parte de la información se obtuvo de detenidos en las cárceles secretas de la CIA, "sospechosos de terrorismo" que no serían los probables destinatarios de la recompensa.
FRANCISCO MIRANDA HAMBURGER
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