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La ejecución de Troy Davis reaviva debate sobre la pena capital

Por: SERGIO GÓMEZ MASERI CORRESPONSAL DE EL TIEMPO WASHINGTON | 10:42 p.m. | 21 de Septiembre del 2011

Troy Davis
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La inyección letal le fue aplicada el miércoles, tras varios intentos para salvarle la vida.

La ejecución, el miércoles, de Troy Davis, puso de relieve lo intransigente y sorda que puede ser la justicia de EE. UU. cuando se trata de la pena capital.

Davis fue condenado por el asesinato en 1989 de un policía en Savannah, estado de Georgia. A lo largo de los 21 años que siguieron, su caso se convirtió en una causa a nivel mundial que reclutó a miles de defensores.

Entre ellos se contaban 'pesos pesados' como el Papá, la ONU, Amnistía Internacional y hasta el ex presidente Jimmy Carter, que hasta último minuto pidieron clemencia o, al menos, postergar la ejecución mientras se investigaba más.

Sobre el papel, el caso lo ameritaba. De las nueve personas que inicialmente lo identificaron como el autor del crimen, siete revesaron sus testimonios a lo largo de los años. La mayoría de ellos acusó a la Policía de haberlos presionados para que lo señalaran.

"Si este caso se juzgara hoy día con lo que se conoce, Davis jamás habría sido condenado por el jurado. La evidencia contra él está totalmente manchada", dice Russel Covey experto en leyes de la Universidad de Georgia.

De hecho, algunos de los miembros del jurado que votaron a favor de ejecución han dicho en público que se equivocaron.
El caso 'tenía huecos'.

Desde 2007 a la fecha, Davis estuvo a punto de ser ejecutado en tres ocasiones. En todas ellas, la sentencia se pospuso para revisar la nueva evidencia. Varias cortes de apelaciones, la Corte Suprema del Estado y la Corte Suprema de EE. UU. revisaron el caso, pero su veredicto fue el mismo: no hubo error en la sentencia original.

El golpe más fuerte contra los chances de Davis, y quizá lo más controvertido de todo el proceso, llegó en 2010 cuando la Corte de Suprema de Justica del país le pidió a un juez federal que revisará nuevamente el caso haciendo énfasis en la evidencia, un procedimiento inusual y no utilizado en más de 50 años.

Era algo que la defensa venía buscando desde hacía años, pero el juez, William Moore, concluyó que más que sembrar dudas sobre la evidencia en su contra, Davis tenía que demostrar su inocencia de manera "clara y contundente".

En su sentencia definitiva Moore concluyó que si bien el caso de la Fiscalía "tenía huecos", la inocencia no quedaba demostrada y por lo tanto le negó un nuevo juicio.

Para la mayoría de expertos legales, entre ellos Russel Covey experto en leyes de la Universidad Estatal de Georgia, fue una sentencia demoledora. "Admitir que existían errores era suficiente como para que se diera un nuevo juicio. Especialmente cuando se trata de la vida de una persona", dijo.

Y en eso coincidieron hasta firmes defensores de la pena de muerte.

"Yo siempre he defendido la pena capital. No se si Davis es culpable o inocente y los ciudadanos de Savannah y la familia del oficial muerto merecen justicia. Pero imponer una sentencia irreversible basada en evidencia tan frágil, no le hará un buen servicio a la justicia", escribió este miércoles Bob Barr, ex fiscal y ex congresista republicano por el Estado de Georgia.

Para los Fiscales, a lo largo de estos 21 años lograron demostrar la culpabilidad de Davis en más de 10 cortes y ante un jurado. "Hay dos casos Troy Davis: el legal y el de relaciones públicas.

De manera consistente ganamos en la cortes, pero sin duda perdimos la batalla ante la opinión pública", sostiene Spencer Lawton, el Fiscal jefe que dirigió el proceso en su contra.
 
De acuerdo con el profesor Mark Osler, de la Universidad de Minnesota, este tipo de casos por lo general plantean un conflicto: El de la "cosa juzgada" y el "debido proceso"  vs. la investigación y la clemencia.

Sobre el papel, a Davis se le ofrecieron todos los recursos que brinda la justicia y su sentencia no podía dilatarse más pues habría generado un precedente para todo el sistema.

Especialmente ahora, cuando las nuevas tecnologías han permitido demostrar la inocencia de una persona años después de haber sido condenadas a muerte por un crimen.

De acuerdo con "Proyecto Inocencia", desde 1990, 273 personas halladas culpables de un crimen terminaron exoneradas posteriormente a través de pruebas de ADN.

Sergio Gómez Maseri
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington

 

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