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Colombia, en las elecciones legislativas del martes en EE. UU.
Por: SERGIO GÓMEZ MASERI Corresponsal de EL TIEMPO Washington | 11:58 a.m. | 01 de Noviembre del 2010
Ante un Congreso republicano, Obama tendría que buscar acercarse a sus opositores.
Foto: EfeEl cambio en el Congreso podría abrirle paso al TLC, pero no todo será tan fácil.
Mirado por encima y con algo de trivialidad, un triunfo republicano en los comicios -al menos en la Cámara de Representantes-, debería allanar el camino para la aprobación del Tratado de Libre Comercio con Colombia, el gran tema pendiente en la agenda bilateral.
Sin embargo, analistas y expertos en el tema, advierten que el camino -sea cual sea el resultado- no será fácil y estará llena de obstáculos que en buen parte dependen del contexto político y económico en la gran potencia del norte.
El escepticismo, que permea incluso a funcionarios del nuevo gobierno de Juan Manuel Santos, está sustentado en varios factores. El más grande de ellos es la incertidumbre que existe por la composición del Partido Republicano que llegaría al poder.
Si bien el grueso de esta colectividad siempre ha sido proclive a los tratados comerciales, es bien probable que en los comicios salgan electos una buena cantidad de representantes del llamado "Tea Party", ultraconservadores de corte nacionalista y proteccionista.
Aunque no han fijado una posición frente al comercio, muchos si han expresado su preocupación por la cantidad de empleos que se han ido al extranjero como consecuencia de ellos. "Este grupo está preocupado por la situación económica del país y no hay gran motivación para jugarse en temas de comercio. De allí que mucho del futuro del TLC depende del perfil del republicano que salga de las elecciones", diceMichael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano.
Además, y en general, el ambiente en el país -con una tasa de desempleo que no baja del 9.6 por ciento- no es muy favorable para los temas comerciales.
'54 por ciento de estadounidenses no cree en los TLC'
Una encuesta reciente del Wall Street Journal decía que un 54 por ciento de los estadounidenses no cree en los TLC. Y los políticos, sin importar su afiliación, dan mucha importancia a este tipo de mediciones.A eso habría que sumarle que el comercio terminó jugando un papel central en las campañas de estas elecciones, donde los demócratas invirtieron cientos de millones de dólares usando el tema para distanciarse de sus rivales. Lo cual indica que será un tema frente al que habrá mucha sensibilidad y oposición.
Y hay que recordar que el TLC con Colombia, al igual que los pendientes con Corea del Sur y Panamá, requiere de una importante cantidad de los votos moderados en este partido para poder avanzar.
Una de las escuelas de pensamiento que se viene imponiendo es que el presidente Barack Obama, enfrentado a un Congreso hostil, tendría que buscar temas en común con sus rivales. Y el TLC es uno en el que están cerca.
Así mismo, dicen, eso serviría a los intereses del presidente que podría buscar un perfil más de centro para buscar la reelección en el 2012.
Pero, para Eric Farnsworth, vicepresidente del Consejo de las Américas, la agenda que parecen tener en mente los republicanos esa una de oposición que buscaría desmontar lo logrado por Obama en temas como el de salud. "Lo que se puede esperar es una polarización aún mayor en Washington con debates muy fuertes en cosas como los recortes de impuestos o el repliegue de Afganistán", que le robarán el oxígeno político a otros temas como el TLC. A lo que añade Shifter: "Quizá los republicanos no estén muy interesados en darle un regalo como los TLC a Obama".
Sin embargo, también hay elementos esperanzadores. La victoria republicana implicaría el retiro de la presidencia de la Cámara de Representantes de Nancy Pelosi, la principal opositora de los TLC, y el ascenso de John Boehner, que siempre ha inclinado hacia la firma de acuerdos comerciales.
Y eso es clave pues de el depende que un TLC se considere en la plenaria. Dado que en el Senado el ambiente frente a los acuerdos -aún entre demócratas- siempre ha sido más favorable, el escenario, al menos en papel, mejoría considerablemente.
También porque nadie entendería que los republicanos, que llevan años martillando a los demócratas por oponerse al comercio, y que lo ven como un motor de crecimiento, terminen ahora oponiéndose. Especialmente, porque le deben mucho a la gran industria privada, que es pro TLC, y que invirtió cientos de millones de dólares en sus campañas electorales.
Claro interés de Obama
Obama, por su parte, ha mostrado un claro interés en que los tres acuerdos sean aprobados, al punto de incluirlos como elementos esenciales en su plan de reactivación económica, que busca duplicar el comercio en cinco años. Es decir, está jugado por el tema y abandonarlo vendría con sus costos.Para Farsworth, el gran peligro para el TLC de Colombia y de Panamá es que el de Corea -primero en la posible línea de aprobación- termine agotando el poco capital político que existe frente al tema. Salvo que los tres fueron presentados al tiempo en el 2011. Pero eso algo por lo que pocos apuestan, dado que Corea, con mucho más peso que Colombia y Panamá, no quiere ver sus chances reducidos solo por arrastrar a los socios latinoamericanos.
Y si quedan para el 2012, el tema volvería a enredarse pues es año es electoral en EE. UU. y los temas polémicos tienden a quedarse en el tintero.
En lo que si coinciden los analistas es que aún con mayorías republicanas no debe esperarse más apoyo de EE. UU. en otros temas como Plan Colombia. Aunque este partido es más sensible a los temas de terrorismo y narcotráfico, y la cooperación seguirá, existe la sensación de que 10 años invirtiendo grandes sumas de dinero es suficiente. Sobre todo pues los recursos están escasos y apremian otros temas como el de la violencia en México.
Para el país, en todo caso, estas elecciones son de gran importancia pues cualquier cambio de dinámica en su principal aliado internacional termina generando un impacto. Para bien o para mal.
SERGIO GÓMEZ MASERICorresponsal de EL TIEMPO
Washington
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