La batalla por el Congreso de EE. UU. es igual de crítica

La batalla por el Congreso de EE. UU. es igual de crítica

Están en juego la Presidencia, 435 curules de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado.

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Paul Ryan, presidente de la Cámara de Representantes de EE. UU.

Foto:

Joshua Roberts / Reuters

06 de noviembre 2016 , 03:13 a.m.

Casi que igual de importantes que las elecciones presidenciales en Estados Unidos serán las legislativas, que se harán en simultánea, y de cuyos resultados dependerá en buena parte la gobernabilidad de quien termine elegido para la Casa Blanca.

Como sucede cada dos años en el sistema electoral de este país, estarán en juego 435 curules de la Cámara de Representantes y un tercio de los 100 miembros que integran el Senado.

Actualmente, los republicanos controlan las dos Cámaras del Legislativo. En la baja (Cámara de Representantes) tienen una ventaja con 247 curules frente 198 demócratas (se es mayoría con 218), mientras que en la alta (Senado) la diferencia es de 54 frente a 46 de los demócratas, que incluye a dos independientes que, por lo general, votan con ellos.

(Lea: Hillary Clinton y Donald Trump, en el espejo de EE. UU.)

Si Hillary Clinton termina ganando las elecciones, como indican las encuestas, el mapa que emerja del Congreso será casi de vida o muerte, pues con un Congreso donde los republicanos retengan la mayoría, la dejaría con las manos atadas para poder avanzar en una agenda.

Algo parecido a lo que le sucedió al presidente Barack Obama en los últimos dos años de su gobierno, desde que el partido del elefante recuperó el control del Senado en el 2014.

Aunque la Cámara de Representantes también pesa, el Senado es el órgano vital, pues son sus comités los que confirman a los funcionarios que acompañarán al presidente. Desde secretarios de Estado y Defensa hasta embajadores y otros 1.000 cargos adicionales de la burocracia presidencial.

Así mismo, es esta Cámara la que confirma los altos cargos judiciales, entre ellos los de la Corte Suprema de Justicia. Obama, de hecho, ya nombró un sucesor para llenar la vacante que dejó el juez supremo Antonin Scalia tras su muerte, pero el Senado republicano no ha dejado prosperar el nombramiento.

Si bien no es la primera vez que sucede, en el ambiente tan polarizado que existe lo más probable es que un Congreso controlado por republicanos intente bloquear cualquier cosa que haga lucir bien a Clinton para debilitarla, y al partido, de cara a las elecciones del 2020.

(Además: Clinton contrataca repunte de Trump, pero incertidumbre persiste)

De allí que la estrategia central esté concentrada inicialmente en recuperar esta Cámara Alta. Una labor que no se ve, al parecer, tan complicada. Sobre la mesa estarán solo 34 curules. Y 24 de estas son sillas que corresponden a republicanos, mientras que los demócratas solo tienen en juego 10. En las últimas semanas cuando se alcanzó a especular sobre una barrida de la demócrata Clinton, los prospectos eran inmejorables, ya que por lo general si un candidato gana con comodidad, suele arrastrar el voto legislativo. Y las encuestas estaban mostrando, al menos, ocho asientos republicanos en riesgo de convertirse en demócratas.

Dada la diferencia tan amplia en la Cámara, es poco probable que lograran recortar la distancia que los separa contra la mayoría. Pero se veía viable la recuperación de una cantidad de curules suficiente como para poner a temblar al establecimiento, que ya de por sí le cuesta trabajo mantener a sus legisladores en orden dada la influencia del llamado ‘Tea Party’ –republicanos de corte más radical– y ahora los que llegarán con la bandera de Trump.

Pero en esta última semana, a medida que las encuestas hablan de un resultado más apretado, esas posibilidades ya no se ven tan claras. De hecho, existe un escenario que sería catastrófico para los demócratas en el que Hillary pierde las elecciones y sus rivales mantienen ambas Cámaras. Y allí, nuevamente, la importancia del Senado, pues si al menos lograran recuperar esta Cámara podrían hacer oposición efectiva a una presidencia de Trump. De lo contrario, habría luz verde para el magnate y todas las ideas que ha soltado, entre ellas, construir un muro entre Estados Unidos y México.

Larry Sabato, experto en elecciones de la Universidad de Virginia, cree que el Senado todavía está al alcance de la mano para los demócratas. Pero anota, a su vez, que las revelaciones recientes de que el FBI está revisando un grupo de correos electrónicos que podrían abrir la puerta a una investigación criminal contra Clinton por transferencia de información clasificada a través de un servidor privado podrían acabar de hundir esas posibilidades.

“Es imposible de medir, pero es claro que existe un efecto Comey (el nombre del jefe del FBI que informó sobre la existencia de esos correos electrónicos). Qué tan grande será y cómo afectará la batalla por el Congreso es lo que está por verse”, concluye el analista.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
En twitter: @sergom68
Washington.

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