El estilo de Trump y las razones que forzaron a Kim a proponer diálogo

El estilo de Trump y las razones que forzaron a Kim a proponer diálogo

Donald Trump dice que no asistirá si antes no ve ‘acciones concretas y verificables’ de Norcorea.

Kim Jong-un y Donald Trump

El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, respaldó la celebración de una reunión entre el presidente Donald Trump y el líder norcoreano, Kim Jong-un.

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Saul Loeb / AFP

09 de marzo 2018 , 08:38 p.m.

Tanto la oferta de Corea del Norte de suspender las pruebas nucleares y de misiles a cambio de conversaciones con Estados Unidos como la aceptación del presidente Donald Trump de asistir a una reunión reflejan una verdad sobre el estilo anticonvencional de política exterior del mandatario: puede aumentar el riesgo de conflictos, pero también el potencial de lograr avances.

Cautela, hemos estado en este punto muchas veces antes

Como dijo el martes Trump en un trino: “EE. UU. está dispuesto a ir a fondo en cualquiera de los dos sentidos”.

Pocos diplomáticos o analistas creen que la oferta de Kim Jong-un, transmitida a través de Corea del Sur, en realidad dé lugar a una península coreana desnuclearizada, a cambio de las garantías de seguridad estadounidenses sugeridas como base para las conversaciones. La razón es que la dinastía Kim tiene un historial de ofrecer la perspectiva de un acuerdo negociado por su arsenal nuclear y luego alejarse tras haber obtenido concesiones.

También ha hecho enormes sacrificios humanos y financieros para construir su arsenal y ha acusado a Estados Unidos de no respetar los acuerdos anteriores. Es su metodología para ganar tiempo.

Washington, por su parte, ha pasado de un extremo al otro con los sucesivos gobiernos respecto del valor de utilizar la diplomacia con Pionyang. Ninguna de las partes se ha movido de las condiciones fijadas hace largo tiempo para que haya conversaciones.

“Cautela, hemos estado en este punto muchas veces antes”, dijo James Hoare, diplomático e historiador británico que abrió la primera embajada del Reino Unido en Pionyang, en 2001. Con todo, sin las amenazas de Trump de descargar “fuego y furia” nucleares, el líder supremo de Corea del Norte quizás no hubiese llegado a este punto.

La perspectiva de un ataque preventivo que con cualquier otro presidente estadounidense se hubiera descartado, con Trump es un riesgo que nadie está dispuesto a asumir.

“Tal vez tengamos que reconocer el mérito de Trump”, dijo Hoare. “Pero si realmente se ha hecho el ‘loco’ como parte de algún juego inteligente, este es sumamente peligroso y podría tener consecuencias espantosas para los habitantes de la península coreana, Japón y otros lugares de la región”.

Presión china

Hay otras dos razones claves que explican la apertura de Kim. Por una parte, que China asumió muy seria y rigurosamente las sanciones contra el régimen norcoreano, en especial el casi total embargo a la venta de petróleo, lo que ha significado un castigo muy doloroso para el régimen. Por la otra, la hábil diplomacia del presidente surcoreano, Moon Jae-in, que con su política de zanahoria y garrote ha logrado el acercamiento a través de una diligente diplomacia en los Olímpicos de Invierno.

“La capacidad de Trump para hacer una voltereta en el caso de Corea del Norte es mayor que la de cualquier presidente anterior”, y lo mismo vale para Irán, dijo Ian Bremmer, presidente de Eurasia Group, consultora de riesgo con sede en Nueva York, en una conferencia de seguridad reciente en Alemania.

Y, en ese orden de ideas, tiene sentido el acuerdo al que llegaron este viernes Trump y el presidente chino, Xi Jinping, en conversación telefónica. Su idea es que continuarán las sanciones a Corea del Norte hasta que se logren avances en la desnuclearización de la península coreana, según informó la Casa Blanca. Esto significa que los dos países “mantendrán la presión y las sanciones hasta que Corea del Norte dé pasos concretos hacia una desnuclearización completa, verificable e irreversible”, informó la presidencia en una nota oficial.

Por lo mismo, Trump condicionó su presencia en la eventual reunión con Kim a que pueda ver “acciones concretas” y “verificables” de Corea del Norte, dijo ayer Sarah Huckabee Sanders, la portavoz de la Casa Blanca.

El mundo ha salido a respaldar abiertamente la celebración de esta cumbre, pero son muchos los detalles que pueden dañar el encuentro.

La ONU respalda la reunión

El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, respaldó este viernes la celebración de una reunión entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el líder norcoreano, Kim Jong-un, y alabó la “visión” de todas las partes involucradas en la iniciativa.

Guterres, a través de su portavoz, Stéphane Dujarric, se declaró “animado” por el anuncio de ese encuentro, que en principio se celebrará en mayo.

El jefe de Naciones Unidas destacó el “liderazgo y la visión” de todas las partes y reiteró su “apoyo a todos los esfuerzos para una desnuclearización pacífica de la península de Corea”.

BLOOMBERG y AFP

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