Médico acusado de abusar de 130 gimnastas se declara culpable

Médico acusado de abusar de 130 gimnastas se declara culpable

Larry Nassar admitió que violó a siete niñas simulando supuestos procedimientos médicos.

Nassar

Larry Nassar también se había declarado culpable de posesión de pornografía infantil.

Foto:

Jeff Kowalsky / AFP

26 de noviembre 2017 , 01:45 a.m.

“La persona que me violó ha sido detenida y ha confesado su culpabilidad. Me alivia pensar que esta verdad al fin se conoce, pero me preocupa saber que las condiciones que hicieron posible el abuso sexual de 130 niñas y mujeres por parte de Larry Nassar aún persisten y están lejos de ser superadas”.

Estas son las palabras que la exgimnasta estadounidense Rachael Denhollander pronunció tras una audiencia celebrada el miércoles pasado en el condado de Ingham, Míchigan, en la que Larry Nassar, exmédico del equipo olímpico de gimnasia de Estados Unidos, se declaró culpable de haber abusado sexualmente de siete niñas gimnastas (3 de ellas menores de 13 años) entre 1998 y 2015.

A lo largo de los últimos 15 meses, Nassar, quien también ocupaba un poderoso cargo como médico en la Universidad de Míchigan, ha sido denunciado por más de 130 gimnastas, incluyendo a las medallistas olímpicas Alexandra Raisman, Gabby Douglas, Jamie Dantzscher, Jessica Howard, Jeanette Antolin y McKayla Maroney.

El escándalo estalló en diciembre del año pasado cuando los diarios ‘Indianapolis Star’ y ‘US Daily’ revelaron que 368 gimnastas fueron abusadas sexualmente por un centenar de entrenadores, tutores, médicos y directivos de la Federación de Gimnasia de Estados Unidos en las dos últimas décadas.

Los diarios establecieron además que la Federación ignoró sistemáticamente las denuncias de las niñas, que sus directivas jamás reportaron a las autoridades sobre los casos de violencia sexual y que los entrenadores iban de gimnasio en gimnasio, sin perder sus credenciales.

Entre el centenar de implicados se encontraba Larry Nassar, de 54 años, quien, tras la denuncia de los diarios, fue investigado y detenido por posesión de pornografía infantil, cargo del cual se declaró culpable el pasado julio después de que la policía descubrió, durante un allanamiento de su casa, un disco duro con más de 37.000 imágenes y videos ilegales. Fue entonces cuando comenzaron a salir a la luz pública decenas de denuncias en su contra, que ahora podrían costarle hasta 40 años de prisión.

En la última audiencia, Nassar admitió que abusó sexualmente de las gimnastas durante las consultas médicas que realizaba en su consultorio, en los complejos deportivos y en la clínica de la Universidad de Míchigan, simulando procedimientos médicos que supuestamente les ayudarían a superar lesiones asociadas con sus prácticas deportivas.

“Nassar utilizó su poder y la confianza de las deportistas de la manera más vil, y las violó. A las víctimas podría llevarles la vida entera sanar el dolor que les causó. Estudió para curar, pero solo ha hecho daño”, dijo Rosemarie Aquilina, jueza del condado Ingham.

Nassar trabajó durante tres décadas con la selección olímpica de gimnasia estadounidense. De manera paralela, fue médico de las gimnastas del equipo de la Universidad de Míchigan. Estuvo presente en los Juegos Olímpicos de Atlanta, Sídney, Atenas, Pekín y Londres. Según las declaraciones de las víctimas, las violaciones fueron sistemáticas desde 1996. Pero el silencio se impuso durante veinte años.

El abogado John Manly, quien representa a 40 de las mujeres denunciantes, dice que Nassar es un depredador en serie, pero que “nadie nunca tuvo la disposición para proteger a las jóvenes”. “Al parecer, la Federación de Gimnasia puso el dinero y las medallas por encima de la integridad de sus atletas”, señala Manly.

Ante la avalancha de denuncias, la Federación relevó de su cargo a principios de este año a quien fue su presidente, Steve Penny. Este miércoles, las directivas de la institución expresaron su apoyo a las atletas y condenaron el proceder del médico.

“La conducta de la que Larry Nassar es acusado es espantosa. Lamentamos mucho que cualquier atleta haya sufrido daños durante su carrera. Hemos tomado las medidas para prevenir el abuso en el futuro mediante la adopción de la Política de Deporte Seguro, la contratación de un nuevo presidente y de un nuevo director ejecutivo y la implementación de un plan de educación integral”, anunció la Federación en un comunicado en el que expresó el interés de trabajar con atletas, padres y entrenadores para “promover un entorno que aliente el empoderamiento de los deportistas”.

Pero “¿por qué solo se pronunciaron en ese sentido hasta ahora?, se pregunta la exatleta y víctima de Nassar, Rachael Denhollander.

Una atmósfera tóxica

Denhollander ha sido una de las abanderadas de las denuncias contra Nassar. En una rueda de prensa celebrada el miércoles pasado, la exgimnasta planteó algunas reflexiones acerca del trato que recibieron las víctimas de los abusos de Nassar por parte de los directivos de diferentes instituciones.

Ya escuchamos la verdad de Nassar, ahora queremos conocer la verdad la Universidad de Míchigan, del Comité Olímpico de Estados Unidos y de la Federación de Gimnasia”, expresó Denhollander.

Queremos entender por qué mantuvieron a un pedófilo como Nassar en la posición de poder que ocupó por décadas, aun cuando muchas lo denunciaron

Queremos entender por qué mantuvieron a un pedófilo como Nassar en la posición de poder que ocupó por décadas, aun cuando muchas lo denunciaron; queremos saber por qué los reportes de abuso sexual que se presentaron fueron archivados. Durante años, los entrenadores e incluso los psicólogos escucharon nuestros testimonios, pero nos catalogaron como niñas ignorantes, incapaces de distinguir entre un procedimiento médico y una violación”, señaló la atleta.

Así, según ella, se creó una atmósfera tóxica que facilitó la sistematicidad de las violaciones e impuso el silencio entre las víctimas. Denhollander cuenta que, pese a las señales de alerta, las medidas de protección de las atletas nunca fueron reforzadas. Dijo además que Nassar se hizo tan famoso por su supuesta experticia en el tratamiento médico de las gimnastas que la Universidad de Míchigan usó su figura como “una herramienta de ‘marketing’ para atraer atletas talentosas a su programa”.

“Cuando publiqué un video en el que denunciaba a Nassar, Dean Williams, director de la escuela de osteopatía de la U. de Míchigan (a la que el abusador pertenecía), envió un correo al rector de la institución en el que se burlaba de mi denuncia”, dijo la atleta.

Según ella y el resto de las denunciantes, existe un entramado institucional y cultural que hace posible la impunidad y revictimiza una y otra vez a quienes son sexualmente abusadas. “Muchas viven sus duelos en medio de inmensas soledades”, expresó Denhollander, y precisó que si muchas adolescentes postergaron sus denuncias en contra de Nassar fue por temor a perder sus becas, su financiación como deportistas olímpicas o a sufrir alguna repercusión negativa dentro de la Federación de Gimnasia o de la universidad.

Las denunciantes han expresado que los avances de la justicia no serán suficientes si las instituciones en cuestión “no reconocen que son lugares inseguros para las niñas y las adolescentes y que la peor manera de reproducir las violencias sexuales es aplaudir y promover a los abusadores”.

El caso de Nassar, cuya sentencia se conocerá el 12 de enero, se suma al estallido de denuncias por abuso sexual que también ha tocado la industria del cine. En redes sociales se ha desatado un debate acerca de por qué las víctimas de violación tardan años e incluso décadas en denunciar a los abusadores.

Durante la rueda de prensa, Denhollander señaló dos puntos que podrían dar respuesta a esa pregunta: dijo, por un lado, que el silencio de las gimnastas abusadas fue relativo: “Varias denunciaron en voz alta porque sabían que lo que ocurría en las consultas médicas no era normal. Si hubo silencio no fue porque hubo un mutismo total, sino porque no hubo oídos que escucharan”, advirtió. Y, por otro lado, precisó que la sociedad atraviesa una crisis que la ha conducido a repensar y posicionar los problemas de género en el debate público: “No es gratuito que empecemos a desnaturalizar y a hablar fuerte de lo que hace algunos años nos parecía normal”, concluyó.

REDACCIÓN DOMINGO@eltiempo

Sigue bajando para encontrar más contenido

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA