'En los medios se encierran a escribir y así no funciona la noticia'

'En los medios se encierran a escribir y así no funciona la noticia'

El profesor Ethan Zuckerman, directivo del MIT, habla sobre el oficio del periodismo.

fg

Ethan Zuckerman tiene 44 años y, además de sus títulos en Estados Unidos, estudió con una beca Fulbright en la Universidad de Ghana, en Legon.

Foto:

Claudia Rubio/EL TIEMPO

09 de noviembre 2016 , 01:36 a.m.

Por su aspecto corpulento y el pelo largo que le cae sobre los hombros, podría pensarse que Ethan Zuckerman es un hippie de los 60, con una voz melodiosa que no se ajusta a la corbata y al traje formal que demanda su trabajo. Más allá del paño, su apariencia se ajusta a su perfil profesional: filósofo en Estados Unidos, etnomusicólogo en Ghana y ahora director del Centro de Medios Cívicos del MIT (el Instituto de Tecnología de Massachusetts) y profesor asociado de esa célebre universidad. Además de intérprete del xilófono, en sus ratos libres.

“Aprendí a tocar xilófono en el Teatro Nacional de Ghana. Era una clase especial de instrumento del norte de Ghana, llamado gyil”, recuerda sonriente el profesor de 44 años, que tiene reputación en los medios de comunicación por haber fundado (“cofundado, junto con Rebecca MacKinnon”, insiste amablemente) la plataforma de blogs Global Voices. Esa iniciativa está hoy en 20 idiomas y ofrece periodismo ciudadano en más de 150 países.

Sus créditos como investigador en Harvard, defensor de la libertad de expresión en internet y autor del libro Rewire: Digital Cosmopolitans in the Age of Connection lo trajeron a Colombia la semana pasada, como orador central de la entrega de los premios de periodismo Simón Bolívar.

Allí compartió con el público su visión sobre la desconfianza en los altos círculos del poder, un tema que ha desarrollado en su blog, en particular con motivo de la candente elección presidencial en EE. UU.

“Quizás sus lectores no entiendan completamente cuán sorpresiva ha sido esta campaña para Estados Unidos –afirma–. Rebasó muchas fronteras que nunca creímos que se cruzarían. Hubo una historia sobre la violación de Trump a una muchacha de 14 años. Hubo serias acusaciones contra la Fundación Clinton por dar acceso inapropiado al Departamento de Estado. Aparentemente hubo un conflicto entre el FBI y el Departamento de Justicia por filtraciones de información política. Es una locura. El periodismo hizo una cosa interesante al dejar de simular ser no partidista. Lo que no hizo fue apartarse del escándalo. Escribí en mi blog que había votado por Clinton, pero lo hice tapándome la nariz porque no estaba feliz de hacerlo. Y en realidad no estaba feliz porque creí que todos estaban muy abrumados por los escándalos de Trump, y los escándalos de Clinton no estaban recibiendo el tratamiento que merecían. Mi temor era que si Clinton salía elegida, los escándalos no desaparecerían y me preocupaba que afectaran la confianza en las instituciones. Siento que tuvimos una elección entre alguien en quien se confía muy poco y alguien que simplemente no cree en las instituciones. En el largo plazo, para la vida cívica de mi país es un momento decisivo”.

¿Qué hace el Centro de Medios Cívicos del MIT?

Parte de la idea de que una de las mejores formas de hacer un cambio social y político es hacer medios de comunicación. El gran cambio que se ha producido en los últimos 20 años es que es muy fácil crear un medio en cualquier parte del mundo. ¿Quieres hacer una película? Puedes hacerla en tu celular y subirla a YouTube. ¿Quieres hacer un podcast? Grabas como estás haciendo ahora, le pones música por detrás y emulas una emisora. La gente escribe todo el tiempo, aunque no parezca, pero lo que publican en Facebook y Twitter es escribir. Eso transforma la realidad. La pregunta es ¿todo esto es socialmente relevante? Mi intuición me dice que sí.

Un ejemplo en Estados Unidos: tenemos tremendos problemas raciales, en particular con afroamericanos asesinados por la Policía. Y hemos visto un movimiento impulsado por los medios que básicamente dice: ‘Vamos a tratar de hacer enormemente famosa a cualquier persona muerta por la Policía’. La campaña ‘Las vidas negras importan’ se enfoca en las historias de esas personas. Las llevan a los medios, a Twitter, a Facebook. Y los medios más grandes reportan con una frecuencia diez veces mayor este tipo de eventos, luego de esa campaña. Así es como los medios cívicos promueven el cambio. Son medios en los que la gente crea una forma de lograr cambios sociales.

¿Un periodista colombiano puede usar ese trabajo?

Todo lo que producimos es de código abierto. Y mucho de ello son más ideas que productos. Por ejemplo, ‘Crónicas de héroes’ es una campaña, y todo lo que haces es decir ‘Escriba la historia de alguien que es un héroe en su comunidad’. Y aprovechas para hacer entrevistas y tomar fotos de esa persona. Ese proyecto comenzó cerca de la frontera de EE. UU. y México. Las ciudades mexicanas de esa frontera son muy peligrosas y tienen muchos problemas con narcotraficantes. Era muy importante registrar historias valiosas de heroísmo local.

Hay otras herramientas que se pueden descargar. Promise Tracker (rastreador de promesas) es de código abierto y se ha venido localizando en español. En este caso, hacemos un taller con la comunidad. Hacemos una lluvia de ideas sobre cuál es el tema que queremos rastrear. Dividimos grupos y comenzamos a revisar, investigar. No conozco bien Bogotá, pero asumo que la movilidad y la falta de un sistema de metro sigue siendo un problema. Puedes imaginarte usando Promise Tracker como un sistema para medir el desempeño de los buses. ¿Llegan a tiempo? ¿Hacen las paradas? ¿Cuánta gente lo utiliza?

Como experto en periodismo ciudadano, ¿cree que esta es una amenaza para los medios?

No lo creo. Pienso que si los periodistas tradicionales pueden aprender a trabajar junto a los periodistas ciudadanos, ambos grupos se fortalecen. En los medios se encierran en un cuarto a escribir noticias contra el tiempo, y así no es como suceden las noticias. La mayoría ocurren afuera. Cuando explota un tubo de gas, por ejemplo, tú no estás ahí, porque probablemente estás entrevistando a un profesor estadounidense (risas). ¿Quién está más cerca de ello?

Alguien de ese barrio, y hoy es tan fácil para cualquiera tomar un teléfono celular, tomar la foto y explicar qué pasó.

Suponer que esa persona va a esperar a que atiendas su llamada, ‘¿Podría, por favor, hablar con un periodista profesional para contarle algo que está pasando?’, es tonto. Lo que puedes hacer es decirle ‘¿puedo trabajar contigo en esto?’ E investigar lo que es difícil para un ciudadano cualquiera: ¿cuántos tubos de gas explotan en Bogotá?, ¿en qué estado está la infraestructura del gas en la ciudad?, ¿cuál es la empresa responsable de ello?, ¿cómo se regula, qué va a pasar?

Tenemos un proyecto en curso en São Paulo que utiliza Promise Tracker y lo que hacemos es preguntarle a un grupo de vecinos cuál es el problema que más los afecta en su barrio. Ellos lanzan ideas, se organizan y deciden en qué tema vamos a trabajar. Luego tenemos una herramienta que les permite crear un sondeo y enviárselo a cualquiera que tenga un celular. Si se decide que vamos a hablar de la basura en las calles, todos tienen esta app y se les pregunta dónde hay basura en la calle, hace cuánto está ahí, si hay desechos en otro lugar, en fin. Al final, lo que tienes es una base de datos muy rica sobre cómo se maneja la basura en su comunidad.

El periodismo ciudadano es muy poderoso en cuanto a que hay más gente de la que tú tienes en tu redacción. Y como actúan por pasión, te dirán qué es lo que más les importa.

Su libro dice que el aumento en la posibilidad técnica de comunicarse no ha incrementado la conexión humana. ¿Por qué?

Es curioso. Parece una paradoja si eres aficionado a la tecnología. Pero no lo es si eres un sociólogo. Porque es un resultado muy humano. Cuando tienes tantas opciones como puedas tener, vas a escoger las que te hagan feliz de aquellas en las que ya estás interesado. No necesariamente vas a escoger las que te resulten retadoras. Si voy a un almuerzo tipo bufé, voy a buscar cosas que sé que me gusta comer, no me voy a retar con comidas que no conozca.

Voy a buscar lo que me resulta familiar. Eso mismo sucede en internet. Cuando vamos a un sitio como Facebook, es posible buscar conversaciones con gente de diferentes partes del mundo, así estén geográficamente lejos. Pero no es lo usual. Tendemos a estar en contacto con gente que ya conocemos, por la que nos preocupamos, con los que son de nuestra tribu. Al estudiar Facebook, encontramos que la inmensa mayoría de amistades se establecen con gente del mismo país, y en muchos casos que estudiaron en el mismo colegio, en la misma universidad. No hay muchos amigos solo online que se hayan conocido por internet.

Hay muchas presiones sociales que centran nuestra atención en los medios que son importantes para nuestra tribu. Yo escribí Rewire como una forma de decir: ‘Nos estamos volviendo globales, cosmopolitas, pero los medios no’. Y cuando se publica, justamente Estados Unidos quiere aislarse, resurge el nacionalismo y tenemos ese negativismo extremo. Creo que fue el peor momento para publicar el libro.

¿Por qué la prisión es una constante en sus escritos?

Por dos razones: la primera es que la población carcelaria en EE. UU. es gigantesca y es el grupo menos escuchado en el diálogo nacional. Es el 1 por ciento del total de la población, y eso significa que es mucho mayor que en cualquier otro país, pero es literalmente imposible escuchar sus voces. Pienso que es uno de los grandes problemas de derechos civiles en nuestro tiempo. Y la segunda es una razón familiar: mi padre es abogado y trabajó por muchos años brindando ayuda legal gratuita a los presos pobres. Crecí con una gran exposición al sistema penitenciario y me di cuenta de que había mucha gente que, si bien había cometido crímenes, lo hicieron durante el peor momento de su vida y estaban trabajando para ser mejores personas. Siento que en mi país no somos buenos para el perdón, para dar a la gente una segunda oportunidad.

Cuando pienso en proyectos en los que me gustaría dar una mano, el que más me interesa es el de reinserción, qué pasa cuando eres liberado de la prisión y te reconectas. Pienso destinar el próximo año a tener mejor conocimiento de campo sobre cómo ayudar a la gente que sale de la cárcel, crear una red social que les ayude a encontrar un mentor, trabajo, alojamiento.

Periodismo, tecnología y música popular

Ethan Zuckerman también ha trabajado en proyectos sociales basados en la tecnología. Por ejemplo, en el año 2000 fundó Geekcorps, una entidad que envía especialistas en tecnología a trabajar en proyectos de países en desarrollo. Y había ayudado a crear Tripod.com, uno de los primeros sitios de publicación personal. En su investigación como profesor del programa de Artes y Ciencias de los Medios, en el Media Lab del MIT, se enfoca en la distribución de la atención de los medios masivos, el uso de la tecnología para el desarrollo internacional y los nuevos medios para el activismo.

Además, es un seguidor de los movimientos musicales y recuerda con interés su estancia en La Habana, al descubrir la polarización entre la música cubana tradicional y los nuevos ritmos influidos por el reguetón. Aunque ya había estado en Colombia en agosto pasado, cuando recorrió poblaciones del Cauca y ciudades grandes, como Medellín, no ha podido escuchar con atención la música colombiana.

JULIO CÉSAR GUZMÁN
Editor Cultura y Entretenimiento

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA