'Me preocupa que no se resuelvan causas que originaron la insurgencia'

'Me preocupa que no se resuelvan causas que originaron la insurgencia'

Stephen Randall analiza la relación EE. UU.-Colombia en su nuevo libro 'Frente a la estrella polar'.

Me preocupa que no se resuelvan las causas

Para el experto Stephen Randall, el Plan Colombia fue una estrategia militar auspciada por EE. UU. que “funcionó, por más que algunos quieran creer que no”.

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Abel Cárdenas / EL TIEMPO

28 de marzo 2017 , 12:05 a.m.

Más de 50 años estudiando a Colombia. Ese el tiempo que le ha dedicado el profesor canadiense Stephen Randall a una de las pasiones más grandes de su vida.

Docente de la Universidad de Calgary y experto a la vez en temas latinoamericanos, Randall acaba de publicar un nuevo libro sobre el país en el que analiza las relaciones bilaterales con Estados Unidos entre 1974 y el 2015.

Randall pasó por Bogotá hace pocos días para dictar una serie de charlas en la Universidad del Rosario y el Externado.

En entrevista con EL TIEMPO, habla de su último trabajo y de lo que le espera a Colombia con la presidencia de Donald Trump.

¿Por qué escogió escribir un libro sobre las relaciones Estados Unidos y Colombia en este período específico?
Varias razones. Con la administración Richard Nixon (1969 a 1974) creció la preocupación por el tema de las drogas en EE. UU. A lo que el gobierno de Alfonso López en Colombia se resiste, pues cree que es un problema de Washington. La dinámica a partir de ese momento es diferente. Y es el final del Frente Nacional.

Desde ese año en adelante hay un entendimiento más claro de dónde están parados los partidos políticos en cuanto a relaciones exteriores.
(Lea también: ¿Se plantea una nueva relación bilateral entre Colombia y EE. UU.?)

Una de las cosas que menciona en su libro es la relación especial de los colombianos con Estados Unidos, muy diferente al sentimiento antiestadounidense que ha existido en la región. ¿A qué atribuye esa especie fascinación?
Por eso el libro se llama 'Frente a la estrella polar'. Aunque hay resentimiento con Estados Unidos a comienzos del siglo XX por el apoyo a la independencia de Panamá, este nunca evolucionó hacia el rechazo frontal, como pasó en otros países de la región. Creo que los gobiernos colombianos han sido pragmáticos en su aproximación a Washington. Además –y eso lo vi cuando daba clases en Colombia–, si bien hay críticos contra el ‘imperio’, hay simpatía por su cultura, por su música.

Durante los años de la Guerra Fría, Colombia siempre estuvo del lado de Estados Unidos, y hubo estrecha relación cuando Washington comenzó a meterse en la lucha contra la insurgencia en la década de los 50 y 60. Al mismo tiempo, los gobiernos colombianos han tenido que aceptar como inevitable la cooperación para combatir los carteles y las guerrillas y paramilitares que se lucraban del negocio.

Sencillamente, no tenían capacidad para derrotarlos sin la ayuda de EE. UU. Y comenzó a existir afinidad en lo comercial desde que el gobierno de César Gaviria se montó en la ola neoliberal.
Además: Lo que viene para Colombia con la llegada de Donald Trump

Con Trump todo es un problema, porque o bien no hay claridad en sus políticas, o bien no las tiene.

Pero hubo roces. Samper, por ejemplo...
Hubo varios. López, como le digo, en los 70. Betancur y Barco, que tenían una aproximación diferente a Estados Unidos para la solución de las guerras en Centroamérica. Y, por supuesto, Samper. Si usted lee los cables que enviaba entonces el embajador Miles Frechette, se da cuenta de lo terrible que fue. Las reuniones con los funcionarios colombianos eran insultantes, parecía que mandaba en el país, le daba órdenes a la canciller María Emma Mejía. Hubo algo de resistencia también por el Plan Colombia. Pero nada de esto se transformó en un sentimiento anti-EE.UU.

Se ha dicho que una de las razones por las cuales se llegó a la paz fue por el apoyo militar que EE. UU. comenzó a brindar desde el 2000. ¿Lo ve así?
Sí. Sé que no es muy popular esa idea entre sectores de izquierda y demócratas en EE. UU. Pero la gran clase media cree que el expresidente Álvaro Uribe y su aproximación de mano dura salvaron el país. Y en gran parte eso tiene que ver con el desarrollo del Plan Colombia, que Washington respaldó. Ahora la ayuda está fluyendo más hacia el respaldo en lo social, los desplazados. Pero en su momento fue un plan militar que funcionó en ciertos aspectos, aunque muchos digan que fracasó en su objetivo de acabar el problema de las drogas.

Como usted dice en el libro, la relación EE. UU.-Colombia, especialmente en este periodo, estuvo marcada por la cooperación en la lucha contra las drogas. Con Obama, ese énfasis cambió un poco hacia el apoyo a los acuerdos de paz. ¿Cree que existirá el mismo compromiso con la paz ahora que Trump ha llegado a la Casa Blanca?
Con Trump todo es un problema, porque o bien no hay claridad en sus políticas, o bien no las tiene. Es anti libre comercio, y hay diez países de la región con los que tienen acuerdos comerciales, entre ellos Colombia. Rex Tillerson dijo, durante su audiencia de confirmación como secretario de Estado, que revisarían el apoyo al proceso de paz. Y eso sería grave, pues los fondos que habían prometido iban para la reinserción de excombatientes, desplazados, justicia. Todos, temas críticos para que el proceso de paz sea exitoso. Además, hay republicanos en el Congreso que son muy críticos de los acuerdos con las Farc y que están en sintonía con el uribismo.

¿Cree que sería un cambio frente a Colombia motivado por ideología o simplemente porque no le interesa y tiene fijadas sus prioridades en lo interno?
No hay duda de que Trump no cree en la ayuda externa, pero también ha dejado claro que el terrorismo y el narcotráfico son muy importantes. Hay contradicciones en sus posturas, y eso hará más difícil el desarrollo de una política coherente. Me parece que seguirá viendo a las Farc como una organización terrorista. Pero no creo que retire el apoyo. Eso sería un desastre.

Los cultivos ilícitos han comenzado a crecer nuevamente y a niveles alarmantes, según Washington. ¿Cree que esto volverá a narcotizar la agenda con Washington?
Los republicanos, que apoyaron el Plan Colombia, hoy están en el poder. Dada la historia del partido, la respuesta más posible es la apuesta a la mano dura y presionar por una guerra contra las drogas más efectiva. Hay que recordar que fue eso lo que los llevó a Colombia. Solo se metieron en contrainsurgencia tras los ataques del 9-11 y por el rol de las Farc como organización narcoterrorista. Serán más combativos no solo en Colombia, sino en México. Aunque con Colombia no pueden poner un muro.

¿Cree que la decisión de no extraditar a miembros de las Farc buscados en Estados Unidos generará tensión entre ambos países?
No es un asunto que puede descarrilar la agenda. Pero sí es un asunto al que EE.UU le ha dado mucha relevancia, y seguirá siendo central. Habrá presión para que extraditen a quienes tienen deudas con la justicia.

Otro tema complejo es el del TLC. Trump ha señalado los acuerdos comerciales y la globalización como responsables de la pérdida de empleo en EE. UU., y amenaza con renegociar y hasta retirarse de ellos. ¿Cree que el de Colombia puede estar en la mira?
No me parece. El objetivo de ellos es México. Quizá Canadá. El acuerdo con Colombia es muy pequeño comparado con estos dos países. Trump no entiende mucho de esto, pero sí ve con claridad que en el papel la balanza comercial favorece a México. Por eso creo que insistirá en ese punto, y con China. Esos son sus objetivos. Además, de momento no ha mencionado los otros acuerdos comerciales y creo que pasará mucho tiempo antes de que lo haga. Yo no me preocuparía por ese tema.

Lleva 50 años estudiando a Colombia. ¿Se imaginó, mientras terminaba su libro, que el país finalmente llegaría a un acuerdo de paz con las Farc?
Tenía mis dudas. Pero en el fondo creía que tarde o temprano se daría. Lo que me preocupa más es que no se resuelvan los problemas que causaron esa insurgencia: la pobreza, la desigualdad, la distribución de la tierra, etc. Por eso es tan importante la ayuda externa.

¿Dónde cree que estarán las relaciones entre Estados Unidos y Colombia en unos 15 o 20 años?
Creo que esta saga de los narcóticos seguirá allí todavía. En Estados Unidos sigue existiendo mucha preocupación, y el consumo genera producción. Sin embargo, puede que ya no sea el tema central. Pero el futuro tampoco es claro, al menos en Estados Unidos. No sabemos Trump para dónde lo conducirá o, incluso, si durará estos cuatro años o tendrá cuatro más.

Sergio Gómez Maseri
Corresponsal de EL TIEMPO
En Twitter: @sergom68

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