Salir del Transpacífico: primer gesto de Trump contra libre comercio

Salir del Transpacífico: primer gesto de Trump contra libre comercio

El presidente de EE. UU. se retiró del tratado y empezó a redefinir la política económica del país.

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El presidente estadounidense Donald Trump muestra el documento mediante el cual su país sale del Tratado Transpacífico (TTP). Efe

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Ron Sachs / EFE

23 de enero 2017 , 11:36 p.m.

En su primer día de trabajo oficial como presidente de EE. UU., Donald Trump comenzó a cumplir con una de sus principales promesas de campaña: retirarse de acuerdos comerciales, que a su juicio han acabado con la industria manufacturera del país, y redefinir la política económica hacia el proteccionismo.

La primera víctima en su camino fue el Tratado Transpacífico (TPP), un acuerdo comercial (del cual Colombia quería hacer parte) que fue negociado por el expresidente Barack Obama y que incluía a otros 10 países con salida al océano Pacífico.

En la práctica, la decisión de Trump –que se materializó a través de una orden ejecutiva firmada en la Casa Blanca– fue más que todo un gesto simbólico, pues el tratado, que tardó más de dos años en ser negociado, nunca obtuvo el aval del Congreso, paso necesario para su entrada en vigencia.

Aun así, se trata de un poderosa señal que envía Trump al mundo sobre su intención de redefinir la política comercial que ha imperado en EE. UU. y el mundo en las últimas dos décadas.

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Así mismo, es la antesala de un nuevo paquete de medidas en esta misma área y que incluye la renegociación de acuerdos comerciales que sí están vigentes, como el Nafta con México, Canadá y Centro América.

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La administración Trump anunció el lunes que está coordinando una reunión en los próximos días con el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, y con el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, para iniciar las conversaciones.
La movida de Trump en este frente es bastante compleja en términos políticos.

El mandatario de EE. UU. le está cumpliendo a esa base trabajadora en estados muy golpeados por la globalización y que fueron los que inclinaron la balanza en su favor durante los comicios del año pasado.

Pero el libre comercio ha sido una de las banderas de su partido, el Republicano, donde ahora al menos un sector tendrá que acomodarse o resistir las maniobras de Trump. Al mismo tiempo, plantea un reto para los demócratas, pues el ala más liberal del partido siempre se ha opuesto a los tratados de libre comercio en alianza con los sindicatos del país.

Hillary Clinton, durante la campaña por la nominación demócrata e incluso en la recta final de las presidenciales, tuvo que oponerse al TPP por presiones de la izquierda y para contrarrestar el envión de Trump en este sector del electorado.

El Presidente, de hecho, se reunió el lunes mismo con líderes sindicales y trabajadores de esta zona. Así planteó de inmediato un desafío electoral para los demócratas a futuro, pues tendrán que decidir si apoyan a Trump en este esfuerzo o si se arriesgan a perder más terreno en este segmento del electorado. “Lo que queremos es comercio justo. Trataremos a los otros países con justicia, pero ellos tienen que tratarnos así también”, dijo el Presidente en una de sus reuniones.

Y aunque la medida cayó bien entre sus seguidores, fue recibida con escepticismo por expertos y economistas que temen un efecto negativo para la economía de EE. UU.

“Retirarse del TPP lo único que logrará es desacelerar nuestra economía, hacer perder nuevos empleos y debilitar nuestra posición en Asia y el mundo. China puede ser el principal beneficiario”, sostuvo Richard Haas, presidente del Consejo para las Relaciones Internacionales y que alcanzó a sonar como posible secretario de Estado de Trump.

El jefe de Estado también sostuvo una reunión con cabezas de la industria manufacturera y otros a los que les indicó que planea insistir en elevar los impuestos de las compañías de EE. UU. que instalen fábricas en otros países e imponer aranceles a las importaciones de países como China.

Ambos temas, sin embargo, tendrían que pasar por el Congreso, en donde ya se prepara una reforma tributaria. Aun así, muchos republicanos han advertido que entrar en una guerra comercial con China, por ejemplo, sería negativa para los prospectos económicos a largo plazo.

Trump también usó su nuevo bolígrafo para firmar otras dos órdenes ejecutivas de impacto más relativo.

La primera, para restablecer las reglas sobre aborto de la ‘Política de Ciudad de México’, un gesto hacia la base más conservadora y religiosa del país.

Las reglas establecen que ninguna organización no gubernamental extranjera podrá usar fondos donados por EE. UU. para ofrecer o promover servicios de aborto en los países donde operan.

Esa política, que viene desde la administración de Ronald Reagan en 1985, ha sido tumbada por todos los presidentes demócratas que han seguido (Clinton en 1993 y Obama en 2009), y restablecidas por los republicanos (Bush en el 2001 y ahora Trump).

Así mismo, el mandatario firmó otra para congelar la contratación de personal a nivel federal y así bloquear a funcionarios nombrados en la última etapa del gobierno Obama, que estaban en este proceso. Para esta semana se esperan muchas otras órdenes ejecutivas, entre ellas sobre inmigración y medio ambiente.

Colombia esperaba exportar menos

Colombia terminaría beneficiada por el cumplimiento de Donald Trump de una de sus promesas de campaña.
Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), Colombia iba a ser el segundo país latinoamericano en perder más exportaciones a Estados Unidos si entrara en vigencia el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP), pero ayer Trump anunció el retiro de su país.

En el primer año de vigencia del tratado, el país más afectado habría de ser Brasil, seguido por Colombia. Luego, los otros países no miembros del TPP que perderían ventas a Estados Unidos serían, en su orden, Venezuela, Ecuador, Honduras y Trinidad y Tobago.

Según la Cepal, el sector colombiano más afectado sería el de petróleo y minería. Pero habría otras áreas impactadas, como alimentos, bebidas y tabaco, minerales no metálicos y otras manufacturas. Y con menor afectación aparecen también agricultura, caza y pesca, y metales y productos derivados.

Colombia perdería ese espacio al ser remplazadas parte de sus exportaciones por las de países que sí están en el TPP. En particular, Chile, México y Perú, que conforman con Colombia la Alianza del Pacífico, también hacen parte del TPP.

De acuerdo con algunos expertos, el retiro de Estados Unidos del TPP, ya decidido por Trump, podría significar el fin de ese acuerdo. Una de las razones es que para que entre en vigencia el acuerdo se necesita la ratificación de países miembros que representen por lo menos el 85 por ciento de la economía del bloque. Esa condición hace casi que indispensable la inclusión de los Estados Unidos, que por sí solo reúne cerca del 60 por ciento del PIB combinado de las 12 naciones que integran el tratado.

Incluso, el exministro de Comercio Carlos Ronderos recientemente señaló que una de las cláusulas establece que si los Estados Unidos no ratifica, el acuerdo no va. Agregó que pensando en ese escenario, China (que no es parte del TPP) afirmó que impulsaría un acuerdo sin Estados Unidos. En el mismo sentido, México ha manifestado estar dispuesto a buscar acuerdos con los demás signatarios para mantener vivo el acuerdo.

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En Colombia, el presidente de Analdex (gremio del comercio exterior), Javier Díaz, ha expresado que, independientemente de la suerte del TPP, lo que Colombia debe buscar es una mayor articulación con los países de Asia por su dinámica económica y de comercio internacional, y máxime si Estados Unidos cierra su economía.

En ese sentido, Díaz ha insistido en que es fundamental que Colombia haga parte del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (Apec). Sin embargo, recuerda que quiso hacerlo al tiempo con Perú, pero dudó y se quedó por fuera, “y ya cuando nos decidimos a entrar la puerta estaba cerrada, y está así porque no quieren dejar entrar a India”.

Restaurarán página web en español

Washington (AFP). El Gobierno de EE. UU. trabaja para reconstruir el sitio web oficial de la Casa Blanca, incluyendo su versión en español, afirmó ayer su portavoz, Sean Spicer. El ministro de Asuntos Exteriores español, Alfonso Dastis, lamentó ayer la eliminación de la versión española de la web. “Creemos que siendo un país en el que hay 52 millones de personas que hablan el castellano o el español, no es una buena idea renunciar a un instrumento de comunicación”,dijo Dastis.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington
En twitter @sergom68

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