Trump relativiza su apoyo a creación de un Estado palestino

Trump relativiza su apoyo a creación de un Estado palestino

Señaló que consideraría solución de "un solo Estado", para conflicto en la región.

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Netanyahu se reunió con Trump buscando consolidar su rechazo al acuerdo nuclear con Irán y apoyo para política de colonización.

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EFE

15 de febrero 2017 , 11:03 p.m.

En medio aún de la tormenta en la que se ha visto envuelto por las revelaciones sobre las relaciones con Rusia y la renuncia de su más alto asesor en seguridad nacional, el presidente Donald Trump indicó el miércoles que su administración, incluso, consideraría una solución de “un solo Estado” para el conflicto israelo-palestino.

Trump hizo el comentario, que significa un giro en la histórica posición de Washington en, al menos, los últimos 20 años, durante su encuentro en la Casa Blanca con el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, al que también le pidió “contener los asentamientos (colonias) por un tiempo”.

(Lea también: Parlamento israelí legaliza asentamientos en Cisjordania ocupada)

¨Estoy mirando (una solución) de dos Estados (uno israelí y otro palestino) y de uno, y me gusta lo que a las partes les guste. Con cualquiera de las dos podría vivir (...). Pensé durante algún tiempo que dos Estados sería la más fácil, pero si los palestinos y los israelíes están contentos yo también lo estaré con la que ellos escojan”, dijo ambiguamente el mandatario durante un breve encuentro con la prensa en la Casa Blanca.

(Además: Hamas rechaza declaraciones de Trump sobre la solución de un Estado)

Aunque la declaración del mandatario al parecer apunta a respaldar cualquier acuerdo al que lleguen las partes, la sola consideración de “un solo Estado” representa un timonazo de 180 grados en el que no son claras las consecuencias ni los matices, pues si bien es cierto podría significar igualdad de derechos tanto para palestinos como israelíes en un mismo territorio, no queda claro qué sucedería con algunas líneas rojas como el regreso de los refugiados palestinos, o el reconocimiento de que Israel es un Estado judío, o incluso el desafío demográfico que plantea la alta tasa de natalidad palestina en comparación a la israelí.

Ni qué hablar de los dos extremos que conviven en las sociedades palestina y judía, en donde quieren un Estado exclusivo para cada uno de los pueblos. “Una nueva era, nuevas ideas, no hay necesidad de un Estado palestino más allá de Jordania y de (la Franja de) Gaza”, afirmó en su cuenta en Twitter el radical Naftali Bennett, ministro de Educación israelí.

Y por los lados del palestino Hamás: “Los gobiernos de Washington han dado cobertura a las agresiones de la ocupación y la confiscación de la tierra palestina. La retractación estadounidense de su débil posición y actitud se interpreta básicamente como el crecimiento del creciente sesgo estadounidense, especialmente con Trump”.

La noticia se da días después de que el Presidente palestino se reunió en Cisjordania con el jefe de la CIA, Mike Pompeo, para hablar de impulsar la cooperación en seguridad precisamente con el fin de lograr el objetivo de los dos Estados.

El miércoles los palestinos expresaron su total oposición llamando la salida de un solo Estado como una especie de apartheid. Saeb Erekat, el jefe negociador de estos, pidió tomar “pasos concretos y urgentes” para salvar la opción de los dos Estados.

Trump indicó, de paso, que se la piensa jugar por un acuerdo de paz definitivo y anunció que futuras negociaciones incluirán a países árabes de la región.

Trump pidió a los palestinos, a su vez, poner en cintura el odio que profesan contra Israel y que se les enseña a los niños desde muy pequeños.

De acuerdo con Natan Sachs, experto del Brookings Institution, las declaraciones de Trump son solo un punto de partida en el marco del arreglo de las relaciones con Israel, que sufrieron bastante durante la administración Obama.

“Para Netayahu, el tema de los asentamientos y del futuro de un Estado palestino son secundarios frente a retos como los que plantean Irán, Siria y Rusia”, sostiene Sachs. Particularmente la postura de EE. UU. frente al acuerdo nuclear al que se llegó con Teherán –visto por el Primer Ministro israelí como una amenaza– y que Trump prometió destruir.

En la conferencia, el jefe de la Casa Blanca prometió “no permitir” el establecimiento de un Irán con armas nucleares, pero no habló en público del pacto que firmó su antecesor.

En cuanto al tema de trasladar la embajada de EE. UU. de Tel Aviv a Jerusalén, Trump dijo que le “encantaría” esa posibilidad, pero que está examinándolo con “gran cuidado”, ante la gran oposición palestina.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
En Twitter: @sergom68

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