Con informe, Donald Trump busca desacreditar pesquisa de trama rusa

Con informe, Donald Trump busca desacreditar pesquisa de trama rusa

Autorizó desclasificar documento que acusa al FBI de abuso de autoridad dentro de la investigación.

Rex Tillerson

Mientras avanza la tormenta en Washington con el FBI, el secretario de Estado Tillerson inició su gira por México, donde se reunió con sus homólogos de este país y Canadá.

Foto:

Henry Romero / Reuters

02 de febrero 2018 , 08:45 p.m.

El presidente Donald Trump desató una nueva tormenta política al dar su visto bueno para la publicación de un informe escrito por republicanos del Congreso en el que se alega que el FBI abusó de su autoridad a la hora de ordenar el espionaje de la campaña del presidente y pudo haber actuado con motivaciones políticas.

El memo fue escrito por la oficina del presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, Devin Nunes, el órgano que encabeza la investigación sobre la intervención de Rusia en las elecciones del 2016.

El texto está basado en la información que el Comité ha recopilado durante esa investigación y contiene datos muy sensibles que fueron aportados por el FBI y otras agencias de inteligencia.

De hecho, tanto el FBI como el Departamento de Justicia –ambos órganos encabezados por republicanos nombrados por Trump– habían advertido que la divulgación del memo era un acto irresponsable.

Los demócratas adoptaron una posición similar añadiendo que el resumen que hizo Nunes es “amañado” y “mentiroso”, y criticando a sus rivales políticos por bloquear la publicación de un escrito paralelo en el que llegan a una conclusión diferente pese a partir de la misma información.

Para este partido, el fin último del presidente es torpedear y restar credibilidad a la investigación que adelanta el fiscal especial Robert Mueller.

Aun así, Trump decidió revelarlo, pues desde su perspectiva el memo demuestra que el escándalo sobre la colaboración de Moscú con su campaña es solo una cacería de brujas en su contra. “El liderazgo, tanto en el FBI como en el Departamento de Justicia, ha politizado el sagrado proceso investigativo para favorecer a los demócratas y contra los republicanos, algo impensable hasta hace muy poco”, dijo. La trama, en todo caso, amenazaba con convertirse en toda una crisis constitucional.

Hasta el momento, se especula que Christopher Wray, el director del FBI que escogió Trump para reemplazar a James Comey luego de destituirlo en mayo del año pasado, podría renunciar en protesta por esta revelación.

Se dice, a su vez, que el presidente podría cortarle la cabeza a Rod Rosenstein, segundo a bordo en el Departamento de Justicia y quien se encarga de supervisar la pesquisa sobre el Kremlin.

La médula del memo es un dosier recopilado por el ex-agente británico Christopher Steele, en el que este alega que los rusos tenían información muy sensible sobre Trump que podían usar para sobornarlo. Entre ella, videos con prostitutas y todo tipo de maniobras oscuras de su personal con agentes de Vladimir Putin.

En su momento –mediados del 2016–, el FBI, usando el dosier de Steele como prueba, acudió a una corte especializada (Fisa) para que le autorizara el espionaje contra Carter Page, un asesor internacional de Trump durante la campaña.

La Corte dio su autorización y luego siguió dándola cuando se elevaron peticiones similares para continuar con la investigación. Pero luego se supo que el trabajo de Steele había sido financiado por los demócratas y Hillary Clinton.

En el memo de Nunes se alega que el FBI no le reveló a la Corte el origen del dosier ni tampoco que Steele, al parecer, detestaba a Trump.

Nunes, además, cita declaraciones de Andrew McCabe, en ese momento subdirector del FBI, en las que sostiene que sin ese dosier probablemente no habrían podido pedir el espionaje contra Page.

En otras palabras, que toda la trama rusa está basada en un dosier no verificado, que fue pagado por los rivales de Trump y escrito por una persona que no quería que fuera presidente.

Lo que no dice el documento es que el FBI había recibido información semejante a través de otras fuentes –también presentadas ante la Corte Fisa–, conocía de los contactos de Page con operarios rusos y no supo en su momento que el dosier había sido financiado por demócratas.

Aun así, el simple hecho de revelar un documento sensible pese a la recomendación en contra de las agencias de inteligencia constituye un acto sin precedentes y de consecuencias impredecibles.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington
En Twitter: @sergom68

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