Acuerdo de París, un retiro que le puede salir muy caro a EE. UU.

Acuerdo de París, un retiro que le puede salir muy caro a EE. UU.

Donald Trump confirmó este jueves la salida del pacto global de lucha contra el cambio climático.

Donald Trump anuncia salida de Acuerdo de París

Donald Trump anuncia la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París.

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REUTERS/ Kevin Lamarque

02 de junio 2017 , 09:26 a.m.

Estados Unidos entró este jueves a un minúsculo grupo de países, integrado solo por Siria y Nicaragua, que ha decidido ir en contravía del orden mundial en lo que se refiere a cambio climático.

Esa, al menos, fue la decisión que tomó este jueves el presidente republicano Donald Trump al anunciar con bombos y platillos su intención de retirar a EE. UU. del Acuerdo de Paris de 2015, cuando todas las naciones del mundo se comprometieron a reducir sus emisiones de monóxido de carbono.

“EE. UU. se retirará del acuerdo sobre cambio climático al que se llegó en París. Si bien me preocupa el medioambiente, no puedo de buena fe apoyar un tratado que castiga a nuestro país”, dijo el presidente en una ceremonia organizada en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca.

De acuerdo con el mandatario, los acuerdos de París le costarían al país tres billones de dólares y 6,5 millones de empleos en los próximos 10 años.

Trump, no obstante, dejó la puerta abierta al anunciar también que comenzará “negociaciones para reingresar al acuerdo de París en mejores términos o para llegar a un nuevo pacto mundial que sea justo”.

Se trata de una estrategia muy similar a la que empleó cuando prometió retirarse del Nafta, pero lanzó paralelamente un nuevo proceso de negociación.

De otra parte, la decisión de Trump es por ahora el punto de partida para un largo proceso legal que no terminará antes de noviembre del 2020, año en el cual debe ganar la reelección si quiere mantenerse en la Casa Blanca, y momento para el cual quizá ya rindan fruto las negociaciones y pueda empalmar sin necesidad de salir formalmente del tratado.

El Acuerdo de París es un pacto al que se llegó en el 2015 durante una cumbre de la ONU a la que asistieron todos los países del mundo. Solo Nicaragua y Siria (entre 197 naciones) se negaron a firmar el acuerdo y el país centroamericano lo hizo por considerarlo muy poco agresivo a la hora de mitigar el problema.

De momento, ya son 147 países los que lo han ratificado, entre estos EE. UU. el año pasado.

El pacto compromete a los firmantes a reducir las emisiones de carbono para evitar que el calentamiento global sobre pase los dos grados Celsius. Cada país, actuando de buena fe y de manera voluntaria, debía fijarse sus propias metas.

En el caso de EE. UU, la promesa del expresidente Barack Obama era reducir las emisiones entre un 26 y un 28 por ciento desde ahora al 2025.

EE. UU. es el segundo mayor contaminante del planeta después de China. En el 2015, para poner un ejemplo, liberó a la atmósfera 5,1 millones de kilotones de monóxido de carbono, más de lo que produjeron en conjuntos los 28 países de la Unión Europea y que representan casi el 20 por ciento de la totalidad de emisiones a nivel mundial.

En todo caso la decisión de Trump, según la mayoría de expertos, sería catastrófica, no solo para el planeta, sino para la reputación e influencia mundial de EE. UU.

De acuerdo con un informe publicado recientemente en 'Nature Climate Change', la meta del 2 por ciento a la que se llegó en París no podría lograrse sin que EE. UU. participe.

Así mismo, la renuncia del segundo mayor contaminante del planeta a los compromisos adquiridos podría poner a temblar los acuerdos de París, ya que muchos países tendrían una excusa para no cumplir o retirarse.

De otro lado, la decisión de Trump dejaría a EE. UU. aislado internacionalmente. Ya China y la Unión Europea han anunciado un acuerdo para seguir adelante con los compromisos adquiridos y lo más probable es que estos y otros se apropien rápidamente del espacio geoestratégico que está dejando la administración Trump en este frente.

También perdería un lugar en la mesa donde se negociará el futuro de las nuevas fuentes de energía. Es precisamente por este último punto que muchos legisladores de EE. UU., incluidos republicanos, le habían insistido a Trump que no se retirará.

Esto representa una abdicación del liderazgo mundial de EE. UU. en este frente y tendré repercusiones ambientales y económicas para nuestro país y para el mundo”, dijo Nancy Pelosi, líder de los demócratas en la Cámara de Representantes.

Para Trump, no obstante, se trataba de cumplir con una de sus promesas de campaña. Algo en lo que hizo hincapié durante su anuncio de este jueves.

A su juicio, el acuerdo es negativo para EE. UU., pues limita la productividad en ciertos sectores, especialmente la explotación de carbón y la industria automovilística.

De hecho, ya ha firmado varias órdenes ejecutivas para levantar muchas de las restricciones que se impusieron en la era Obama a la explotación del carbón y que golpearon zonas del país que dependían del trabajo en estas minas y ubicadas en el llamado “corredor industrial de EE. UU.”, que fue el que terminó inclinando la balanza en favor de Trump durante las elecciones y que podría ser clave en los próximos comicios.

El presidente republicano, además, ha dicho varias veces que no cree que el cambio climático sea causado por los hombres y en algún momento sostuvo que era una noción inventada por los chinos para ganar competitividad frente a EE. UU.

Para demostrarlo nombró a Scott Pruitt como nuevo jefe de la Agencia para la Protección del Medioambiente de EE. UU.

Esto representa una abdicación del liderazgo mundial de EE. UU. en este frente y tendré repercusiones ambientales y económicas

Pruitt es un exfiscal de Oklahoma que tampoco cree en cambio climático y cuya misión es levantar todas las protecciones medioambientales que existen y que, según el gobierno Trump, tienen amarrada a la industria productiva del país.

Dicho eso, en la práctica la decisión de Trump podría no tener un impacto tan grande, pues varios estados se han fijado controles y metas a las emisiones de carbono de manera unilateral que no se verán afectadas por el retiro del acuerdo de París.

Igualmente, las mismas compañías de hidrocarburos se están alejando de la explotación del carbón y optando por grandes inversiones en fuentes de energía renovablen pues han entendido que allí es donde está el futuro. Tanto que las mismas petroleras, entre estas Exxon y el secretario de Estado Rex Tillerson (expresidente de esta empresa multinacional), le pidieron no retirarse.

Y lo mismo pasa con la industria automovilística, que año tras año se ha ido moviendo hacia la producción de vehículos más eficientes y menos contaminantes.

De allí que muchos vean en la decisión de Trump un gesto político dirigido a su base de seguidores y que le sirve para cambiar el tema en Washington, que sigue enfocado en la supuesta relación de su campaña presidencial con los rusos.

Trump ya había dado un paso en esta misma dirección cuando eliminó muchas de las protecciones al medioambiente, a través de órdenes ejecutivas. Es decir, retirarse de París no provocará cambio alguno que ya no haya sido provocado por sus decisiones anteriores. Si a eso se le suma que lo de París es una acuerdo voluntario que no compromete ni plantea sanciones para los que incumplan, queda claro que la maniobra del presidente fue sobre todo política”, sostiene Jeffrey Sachs, experto en políticas medioambientales de la Universidad de Columbia.

Para Sachs, por tanto, la decisión de Trump solo cumple con un solo objetivo: “Demostrarle al mundo, sin que ya quepan dudas, que los estadounidenses elegimos a un presidente incompetente”.

Reacciones internacionales

Barack Obama, expresidente de EE. UU.
“Confío en que nuestros estados, empresas (...) darán un paso al frente y harán aún más para liderar el camino”.

Ángela Merkel, canciller de Alemania
“Lamento la decisión del presidente de EE. UU. Toda la fuerza para una política global contra el cambio climático”.

Emmanuel Macron, presidente de Francia
“Estados Unidos ha dado hoy la espalda al mundo (...), no se renegociará un acuerdo menos ambicioso, en ningún caso”.

Antonio Guterres, secretario general de la ONU
“La decisión de EE. UU. de salir del Acuerdo de París es una decepción para los esfuerzos globales de reducción de CO2”.

Enrique Peña Nieto, presidente de México
“México mantiene su respaldo y compromiso con el Acuerdo de París para detener los efectos del cambio climático”.

Justin Trudeau, primer ministro canadiense
“Aunque la decisión de EE. UU. es desalentadora, seguimos inspirados por el impulso en todo el mundo para combatir el cambio climático”.

Theresa May, primera ministra británica
“El Acuerdo de París protege la prosperidad y la seguridad de las generaciones futuras”.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington
En Twitter: @sergom68

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