El reversazo de Trump con familias migrantes lo pone contra la pared

El reversazo de Trump con familias migrantes lo pone contra la pared

Dio marcha atrás a la medida de separar a adultos de niños, pero muchos no encuentran a sus padres.

Protestas por migrantes

Un grupo de niños participa en una protesta contra las políticas de inmigración de Estados Unidos en la embajada de ese país en México.

Foto:

Pedro Pardo / AFP

24 de junio 2018 , 12:47 a.m.

Este miércoles y tras 96 horas en medio de una crisis que puso a tambalear su presidencia, el mandatario estadounidense, Donald Trump, finalmente dio el brazo a su torcer –aunque a regañadientes, pues si algo se sabe del inquilino actual de la Casa Blanca es que no le gusta admitir errores– y firmó una orden ejecutiva que puso fin, de momento, a la separación de familias que ingresan a EE. UU. por la frontera con México.

Las separaciones, que comenzaron en abril, cuando Trump decidió implementar una política de ‘tolerancia cero’ para frenar la inmigración ilegal, causaron una oleada de indignación nacional e internacional tan grande que hasta líderes republicanos en todo el país optaron por darle la espalda y salieron a criticarlo.

La medida adoptada por Trump ordena albergar a padres e hijos en un mismo recinto mientras se determina si serán deportados o si les conceden asilo o refugio en EE. UU. Y aunque en principio eso resuelve el problema más sensible de todo este escándalo, la crisis está lejos de terminar. De hecho, podría agravarse.

Al menos 2.500 niños han sido separados de sus padres desde abril, y la orden firmada el miércoles no ofrece ninguna salida para corregir esta situación.

Los niños fueron distribuidos en decenas de albergues a lo largo del país, mientras que los padres fueron enviados a cárceles y centros de detención. Pero al hacerlo no se recopiló la información necesaria para poder reunificarlos en el futuro.

Natalia Cornelio, quien trabaja en una fundación que representa a unos 300 adultos que perdieron a sus hijos al atravesar la frontera, dijo a EL TIEMPO que a la fecha, solo han podido ubicar a dos.

“Bien sea porque el gobierno ni siquiera pensó de antemano en diseñar un procedimiento para poder reunificar a las familias con posterioridad o porque simplemente era algo que los tenía sin cuidado, la situación actual es de total caos. Nadie sabe nada. Y nadie se responsabiliza tampoco”, afirmó Cornelio.

De momento, la administración lo que dice es que a los padres se les entregó un volante con los datos de la Oficina para la Reubicación de Refugiados, la encargada de encontrar un hogar para estos niños.

Pero muchos de los padres, o los abogados que los representan, denuncian que rara vez contestan el teléfono y que cuando lo hacen no dan razón del paradero de los menores. Cornelio dice además que algunos de los niños son bebés o menores que no se saben los nombres de sus padres.

Por eso, el mismo gobierno ha comenzado a hablar de “separaciones permanentes”. Es decir, está reconociendo que en algunos casos –especialmente con bebés–no habrá forma de devolverlos a sus familias.

Pero eso solo es una parte del problema. Dado que a los adultos se los ha acusado de un crimen –ingresar ilegalmente a EE.UU.–, no pueden recuperar la custodia de sus hijos mientras estén en la cárcel. Ni tampoco hacerlo si resultan condenados o deportados.

Los niños fueron distribuidos en albergues a lo largo del país, mientras que los padres fueron enviados a cárceles. Pero no se recopiló la información necesaria para poder reunificarlos en el futuro

De allí que varios gobiernos, especialmente los centroamericanos y el de México, han decidido intervenir para ayudar a sus nacionales en la recuperación de los niños.

Están tratando de ubicar a familiares de los niños en EE. UU. o en sus países de origen para que los reclamen. Pero incluso allí hay obstáculos, pues el pariente debe tener permiso de residencia o se arriesga a ser deportado.

“Es increíble el caos que ha creado esta administración al implementar una política que no tenía ni pies ni cabeza”, afirmó Cristóbal Alex, del Latino Victory Proyect.
Y si la suerte de esos niños está más que enredada, lo que sigue ahora tras la orden ejecutiva de Trump es peor.

Cuando el presidente puso en vigencia esta política, supuestamente buscaba cerrar un círculo vicioso al que en EE. UU. le dicen catch and release (atrapa y libera).

Es increíble el caos que ha creado esta administración al implementar una política que no tenía ni pies ni cabeza

En el pasado, cuando una familia era arrestada por ingresar ilegalmente a EE. UU. era dejada en manos del Departamento de Seguridad Interna, que, por lo general, terminaba liberándola a los pocos días, pues no hay suficientes centros de detención para albergarlos mientras hace curso el procedimiento ante los jueces migratorios.

Según la administración, en la comunidad de inmigrantes ya tenían claro que para ‘colarse’ a EE. UU. la estrategia era llegar a la frontera en familia a sabiendas de que serían liberados.

Con la política de ‘tolerancia cero’, lo que pretendía era ponerle fin a esa práctica, y, como el sistema no contempla el encarcelamiento de menores, los niños comenzaron a ser separados de sus familias. Además, se enviaba un mensaje a futuros migrantes de que podían perder a sus hijos si se arriesgaban.

Lo que hace ahora la orden ejecutiva es preservar a toda la familia unida en albergues mientras a los adultos se les hace el trámite para determinar si se quedan o son deportados. Y para eso Trump les ha pedido a varias dependencias, entre ellas bases militares, que abran espacio para poder ubicar a las familias temporalmente. Es decir, las familias permanecerán encarceladas, pero juntas, mientras se les resuelve su situación.

Pero los mismos jueces y abogados del sistema migratorio reconocen que por más expedito que sea, el proceso podría tardar meses. Y eso ya implica un grave problema, pues existe una sentencia judicial que impide que a los menores se los tenga en una situación de confinamiento por más de 20 días.

Trump pretende que se levante ese límite. Si la corte no lo hace y el Congreso no aprueba una ley que lo permita, se verá obligado a separar a las familias nuevamente. O desafiar la sentencia judicial y mantener a los menores bajo arresto. Pero sería demandado de inmediato y perdería.

Sin embargo, si lo logra, la idea de mantener a menores encerrados por meses es escandalosa. Lo que sí está claro es que se ha convertido en un dolor de cabeza mayúsculo tanto para Trump como para los republicanos.

Sus rivales, los demócratas, ya han comenzado a usar las imágenes de los niños encarcelados y los audios de sus llantos en comerciales de cara a las elecciones legislativas de noviembre próximo, cuando esperan arrebatarles el control de por lo menos la Cámara de Representantes.

Pero si el escándalo sigue creciendo, y no se soluciona esta dramática situación, las consecuencias podrían ser aún peores, pues en juego también están la supremacía en el Senado y sus chances de reelección.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington

Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Ya leíste los 800 artículos disponibles de este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido digital
de forma ilimitada obteniendo el

70% de descuento.

¿Ya tienes una suscripción al impreso?

actívala

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.