El peligroso juego de Trump con empresas y el comercio mundial

El peligroso juego de Trump con empresas y el comercio mundial

Amenazó con imponer altos aranceles a China y con reestablecer impuestos a productos de México.

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Trump (der.) y su 'vice', Mike Pence, en la empresa Carrier en Indianápolis. Luego, la compañía declinó invertir en México.

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AFP

14 de enero 2017 , 09:52 p.m.

Una bofetada a los acuerdos comerciales firmados por gobiernos anteriores, irrespeto y coacción indebida al sector empresarial de su país y de otras naciones, riesgos de que presione un cambio en el orden económico mundial y amenazas a todo tipo de organizaciones y personas si no se obedecen sus mandatos. Esa es una breve síntesis de los calificativos con los que economistas de Estados Unidos, México y Colombia consultados por EL TIEMPO aluden al presidente electo de EE. UU., Donald Trump, que en cinco días toma las riendas de la superpotencia.

Que si se trenzará en una guerra comercial con China, país al que ha amenazado con imponer altos aranceles a sus productos, o que castigará de manera similar a su vecino del sur (sumado al anuncio de la construcción de un muro fronterizo para que no pasen los mexicanos que buscan su sueño americano) son dos posibles consecuencias de los planes que defendió durante su campaña a la Casa Blanca y que si bien algunos consideraron que eran apenas argumentos para ganar el voto de los inconformes, se ha visto que esas promesas se perfilan como una realidad.

Y la incertidumbre aumenta mientras se conocen las primeras medidas del futuro presidente, pues todas las decisiones que Estados Unidos adopta tienen una incidencia a nivel mundial, lo que podría incluso llegar a modificar las relaciones económicas en el planeta.

El economista mexicano Zirahuén Villamar, catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam), le dijo a EL TIEMPO que “Trump no está comprometido con el orden internacional y si continúa en la senda de dinamitar los acuerdos comerciales, esto va a generar un efecto para el propio Estados Unidos y la economía mundial”.

Amenaza directa

Los anuncios más claros que el presidente electo ha realizado se han dirigido al sector automotor de su país y de Japón, pues amenazó a las compañías Ford y General Motors, así como a la nipona Toyota, con aplicarles altos impuestos fronterizos a los carros que producen en México e introducen a Estados Unidos con amplias facilidades, gracias a las ventajas del acuerdo de libre comercio que comenzó a regir hace 23 años y en el que también participa Canadá.

De paso, esto se convierte en una advertencia para las empresas que hacen o tienen planeadas inversiones en México, cosa que ya pasó en diciembre anterior, cuando el mandatario electo presionó para que la empresa de aire acondicionado Carrier no trasladara de Indianápolis a México 2.000 empleos, así como una inversión de 200 millones de dólares.

Para la economista Kathryn Rooney, principal responsable de análisis en la firma estadounidense Bulltick Capital Markets, el probable establecimiento de impuestos a productos elaborados en México del 35 por ciento “va totalmente en contra del Nafta” (Tratado de Libre Comercio de América del Norte o, en inglés, North American Free Trade Agreement, que entró en vigor en 1994).

En diálogo con este diario, Rooney dijo que “si Trump establece esos impuestos, una de las consecuencias será el aumento de la inflación. Eso podría subir las tasas de interés de toda la economía estadounidense, y no le iría bien al país”. Sin embargo, la economista considera que el nuevo habitante de la Casa Blanca va a renegociar ese acuerdo y buscará hacerlo a su manera, “pero no lo va a eliminar”.

El economista colombiano Alberto Bernal, estratega en jefe de la compañía financiera XP Securities, señala que “la dura retórica de Trump, si es sostenida, acarreará costos materiales para la economía mundial, por lo que sería necesario que los países afectados impongan demandas contra Estados Unidos en la Organización Mundial del Comercio”.

Desde cualquier punto de vista, México será el país más afectado con los anuncios de Trump, y para Villarán, aunque el nacionalismo y la indignación se inflaman en su país, “no será el fin” e incluso algunas de las empresas estadounidenses que ya han anunciado la suspensión de inversiones al sur de la frontera han comenzado a justificar esas decisiones tomadas bajo el ‘llamado’ del próximo mandatario estadounidense.

El economista mexicano reconoce que hasta el momento el magnate ha mostrado coherencia entre lo que ofreció como candidato y lo que su equipo de empalme y hasta el Congreso, de mayoría republicana, han comenzado a aplicar, como el inicio del desmonte de la reforma de la salud del presidente Barack Obama (‘Obamacare’).

China y el TPP

Las baterías que ha enfilado Trump contra las importaciones de China, a las que también advierte de altos aranceles, han puesto en alerta a la potencia asiática, que sí tiene cómo responder ante una eventual guerra comercial, dados el crecimiento y la magnitud de su economía, pero además porque es el principal poseedor de bonos del Tesoro (deuda) de Estados Unidos.

Así, señala Rooney, “los chinos podrían imponer altos impuestos o salvaguardas a las importaciones estadounidenses, pero adicionalmente podrían bajar las compras de deuda de ese país y generar tensión con las tasas de interés y además impulsar una fuerte devaluación del yuan, situación que golpearía no solo a Estados Unidos, sino a la economía mundial”.

Sobre este punto, Bernal le señaló a EL TIEMPO que con una confrontación comercial y económica entre esos países, “las cosas pueden comenzar a ser muy complicadas, y más cuando se habla de que Washington, en el gobierno de Trump, podría designar a China como un manipulador monetario”.

El magnate republicano también aseguró desde inicios de su campaña electoral que el convenio comercial más grande del mundo, el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por su sigla en inglés), no lo ligaría a él ni a su gobierno, por lo que ordenaría retirarse.

Y como se ha visto que a Trump le gustan los convenios y tratados a su propio estilo, se ha conocido por parte de futuros miembros de su administración que se buscará establecer tratados bilaterales pero que sirvan “a todos los intereses estadounidenses”.

El próximo secretario de Estado, Rex Tillerson, expresidente de Exxon Mobil, ya ha expresado sus puntos de vista sobre el libre comercio y se ha mostrado contrario a que el país firme acuerdos multilaterales; en cambio, es partidario de los llamados tratados país a país.

HOLMAN RODRÍGUEZ M.
Redacción Internacional
En Twitter: @holmarodriguez

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