Asocian aumento de consumo de cocaína en Estados Unidos con Colombia

Asocian aumento de consumo de cocaína en Estados Unidos con Colombia

Organismos sugieren crecimiento en el uso del alcaloide, con más de 1,9 millones de consumidores.

Cocaína

Según estudio de la OMS, 16 por ciento de los estadounidenses confesó haber usado cocaína alguna vez en la vida.

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Camilo Riaño

18 de marzo 2017 , 11:05 p.m.

Tras más una década en descenso, el consumo de la cocaína en Estados Unidos al parecer está volviendo a crecer. Y lo más probable, según algunos, es que esté relacionado con Colombia.

Eso, al menos, es lo que se infiere de datos que fueron suministrados por la Casa Blanca a este diario e información ya publicada por distintas dependencias del Gobierno estadounidense en los últimos meses.

En su mayoría, las estadísticas parten de la Encuesta Nacional sobre el Uso de Drogas que realiza anualmente el gobierno de EE. UU.

En su más reciente reporte, que evalúa el año 2015, esta dependencia sostiene que entre el 2009 y el 2014, el consumo de cocaína reportado entre mayores de 12 años osciló entre 1,4 y 1,7 millones de personas.

Pero en el año 2015 esa cifra saltó a 1,9 millones de personas (0,7 por ciento de esta población), un incremento del 23 por ciento si se compara con el dato del 2014 (1,5 millones de personas) y la cifra más alta desde el 2008.

Crecen los ‘primerizos’

Otro dato que ha causado que se disparen las alarmas es el de personas que están reportando haber probado esta droga por primera vez.

De acuerdo con la Casa Blanca, en el 2015 se registró un aumento del 26 por ciento entre este grupo de personas comparado con el 2014, y del 61 por ciento si se toma como partida el año 2013.

Así mismo hay varios indicadores en diversos frentes que confirmarían la tendencia. Entre ellos el de muertes causadas por sobredosis de cocaína, que han crecido en un 54 por ciento desde el 2012 y que es la tasa más alta que se presenta desde el 2006 y la segunda más alta desde 1999.

Paralelamente también está aumentando la tasa de personas que están dando “positivo” al consumo de cocaína en los exámenes médicos que les realizan en sus empleos.

De acuerdo con el Quest Diagnostics Drug Testing Index, la empresa que analiza este tipo de pruebas, desde el 2012 a enero del 2017 se ha registrado un incremento del 75 por ciento en la cantidad de individuos a los que se les ha podido detectar cocaína en su sistema. Antes de ese año (2012) esta cifra venía en descenso.

Este conjunto de estadísticas llevó a que el Departamento de Estado, en su informe anual sobre estrategias internacionales contra las drogas –que publicó la primera semana de marzo– incluyera esta sombría advertencia: “Hay signos preocupantes de que el uso de la cocaína y su disponibilidad (en las calles de EE. UU.) está creciendo por primera vez en casi una década”, decía el reporte.

Para las autoridades en Washington no ha pasado inadvertido el hecho de que este nuevo auge en el consumo de coca se esté presentando en simultánea con el aumento de los cultivos ilícitos y la producción de la droga en Colombia, a lo largo de estos últimos años.

Ni tampoco que el 90 por ciento de la coca decomisada en las calles estadounidenses, según pruebas científicas que realizan las agencias especializadas, tenga su origen en Colombia.

Los cultivos, de hecho, comenzaron a crecer precisamente en el 2013, año a partir del cual también comienza a verse cambios en los patrones de consumo.

Un año antes, en el 2012, los cultivos ilegales habían llegado a su punto más bajo en más de una década (78.000 hectáreas) gracias al esfuerzo de erradicación que se adelantó con apoyo de EE. UU. y en el que Washington ha invertido más de 10.000 millones de dólares.

Pero del 2013 en adelante, los cultivos han estado creciendo de manera constante, alcanzando en el 2016 las 188.000 hectáreas, que es un incremento del 140 por ciento frente a las cifras del 2012 y el máximo jamás contabilizado en Colombia.

Esas hectáreas, según datos suministrados esta semana por la Casa Blanca, tienen capacidad para producir más de 710 toneladas métricas de cocaína pura, otro récord sin antecedentes.

En el informe del Departamento de Estado se dan una serie de razones para explicar el reciente fenómeno. Por un lado, dicen, estaría pesando la decisión del Gobierno colombiano de suspender la fumigación aérea tras un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que ataba los químicos empleados en ella al cáncer.

Igualmente, que se detuviera la erradicación en zonas controladas por las Farc para evitar sobresaltos en el proceso de paz, y la tarea que hizo esta guerrilla para incentivar el cultivo de la droga entre campesinos bajo el supuesto de que recibirían más ayudas y subsidios del Gobierno durante el posconflicto.

Dramática expansión

En cualquier caso, afirma este reporte, la expansión de los cultivos en estos últimos años ha sido “dramática”.

Para las autoridades en EE. UU., los leves incrementos que se están presentando en los indicadores de consumo podrían ser solo la punta del iceberg.

Eso porque por lo general pasan unos dos años entre el momento que se recoge la cosecha, se convierte en cocaína, es traficada y luego aparece en el mercado.

Es decir, el aumento del consumo que se refleja en las encuestas del 2015 estaría atado al crecimiento de la oferta que comenzó a materializarse en el 2014.

Es por eso, además, que existe gran expectativa por la nueva encuesta sobre consumo que será entregado a finales de este año.

En ese reporte, es el temor, ya podría verse reflejado el crecimiento exponencial de los cultivos en los dos últimos años (especialmente del 2013 al 2015, cuando los cultivos duplicaron su tamaño).

Si se confirma que es la enorme oferta que está saliendo de Colombia la que está dando nueva vida al consumo en EE. UU., la situación podría tornarse delicada con el gobierno estadounidense, el de Donald Trump, que ha dejado claro que la lucha contra las drogas será una de sus prioridades.

Pero también es posible que el esperado reporte de fin de año no refleje un aumento en el consumo de coca en EE. UU. a lo largo del 2016 –o que sea muy leve–.

Lo cual podría indicar que el apetito por esta droga en EE. UU. sigue estable y que el excedente del alcaloide producido estaría buscando nuevos mercados en Asia y África.

De momento, sin embargo, los indicadores apuntan a que ese no sería el caso.

En la actualidad, el consumo de cocaína en este país es menos de un tercio de lo que alcanzó a ser a finales de los ochenta y principios de los 90, cuando se hablaba de 6 millones de consumidores habituales.

Pero eso podría cambiar si EE. UU. se ve de repente inundado con coca de alta calidad y bajo precio.

Una nación ‘adicta’

Por supuesto, la historia no estaría completa sin facturar lo que a todas luces parece ser la insaciable demanda de los estadounidenses por las drogas ilícitas.

Actualmente uno de cada 10 estadounidenses (más de 28 millones de personas) se consideran consumidores de algún tipo de sustancia ilegal. Una cifra que viene en alza desde hace por lo menos una década y media.

Asimismo, comparado con otros países, EE. UU. es quizá la nación del planeta más “adicta” a las drogas.

De acuerdo con un estudio de la Organización Mundial de la Salud, por ejemplo, el 16 por ciento de los estadounidenses confesó haber usado cocaína alguna vez en la vida. En Nueva Zelanda, su rival más cercano, solo el 4 por ciento de la población admitió lo mismo.

Y aunque nadie puede decir a ciencia cierta si es esa voracidad la que está provocando un aumento de la producción en Colombia –o si es la enorme producción la que está desatando el alza en el consumo–, no hay duda que se trata de un problema que ambos países comparten y que, como en el pasado, tendrán que buscarle una salida en conjunto.

Heroína, epidemia que azota sin control

El consumo descontrolado de heroína ha alcanzado niveles nunca antes vistos en Estados Unidos. Según la Agencia Antidrogas de ese país (DEA), las muertes por heroína se han triplicado entre el 2010 y el 2014. En este último año, 10.574 estadounidenses murieron por causas asociadas al consumo de heroína. Las sobredosis con esta droga cobran cada día la vida de 29 personas, según datos de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).

Las autoridades se encuentran ante una “epidemia”. Y es que el consumo ha aumentado de manera considerable. Según la DEA, mientras en el 2007 había 161.000 consumidores de heroína, en el 2014 la cifra subió a 435.000. Pero el dato más preocupante, según el Departamento de Estado, es que las muertes por sobredosis de heroína aumentaron un 248 por ciento entre el 2010 y el 2014.

Las autoridades son conscientes de que este aumento del consumo y sobredosis de heroína tiene relación directa con la creciente prescripción de sedantes, tranquilizantes y analgésicos. El consumo de estas medicinas, que deben ser recetadas, se ha cuadruplicado desde 1999, según CDC, y son la puerta de entrada para la adicción a la heroína.

Y un dato más sobre las víctimas: En los años 70, el grueso de los adictos, y muertos por sobredosis de heroína eran afros pobres. Hoy, el 90 por ciento son blancos y de diferentes clases sociales.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
En Twitter @sergom68
Washington

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