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Debate contra las ideas en Estados Unidos

Sábado 3 de diciembre de 2016
EE. UU. y Canadá

Análisis UniSabana

Debate contra las ideas en Estados Unidos

Aunque las encuestas favorecen a Clinton, Trump llega con fuerza al último round.

Por:  JUAN CAMILO VELANDIA | 

La demócrata Hillary Clinton acusó a su rival republicano en la carrera por la Casa Blanca, Donald Trump, de

Foto: AFP

La demócrata Hillary Clinton acusó a su rival republicano en la carrera por la Casa Blanca, Donald Trump, de "acosarla" durante el segundo debate presidencial televisado en St. Louis.

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Antes de que una mujer y un hombre se enfrentaran en la carrera presidencial de Estados Unidos, hubo 56 años de historia de debates televisivos; diez presidentes, repartidos por igual número entre demócratas y republicanos; pasó una guerra transoceánica que enfrentó a las dos potencias mundiales de la segunda mitad del siglo XX y, sobre todo, hubo ideas. Para mal o para bien, cada aspirante a la Casa Blanca llegó al show televisivo con una idea clara de Gobierno, lo cual brilló por su ausencia en el más reciente debate entre Clinton y Trump, en San Luis (Misuri).

John F. Kennedy (1961-1963), el mismo que fue políticamente incorrecto por su conquista geminiana de Marilyn Monroe y Jackie, duró poco en su mandato nortemaericano y antes de ser baleado en Dallas se caracterizó por su carisma y sello personal en la política internacional. Richard Nixon (1969-1974), el mismo que inauguró los nervios y el sudor en los debates televisivos, trató de fortalecer la idea de la guerra en Vietnam y, al final, pasó a la historia por ser el primer sucesor de Jefferson en dimitir.

Por su parte, la dinastía republicana de los Bush se caracterizó por la gesta autodestructiva de ir a la guerra con la frecuencia del vaivén de su estado de ánimo xenófobo. Y Obama, no solo ha intentado limar asperezas con los detractores de la salud pública, la guerra foránea y la recuperación económica local, sino que dio de baja a Osama Bin Laden y hasta tuvo tiempo para regodearse con su halo de Nobel de Paz.

La miel

Lo único que puede atraer a los votantes indecisos en Estados Unidos es la verdad. La claridad en la postura de Trump y Clinton ante el siguiente temario: Seguridad nacional, inmigración, economía, salud pública y empleo. La miel de la demócrata y el republicano está en su bitácora política con respecto a e tales temas.

En dos debates que han registrado cerca de 150 millones de televidentes en todo el mundo y que han marcado un rating histórico, la ex secretaria de Gobierno se ha dedicado a viralizar la burla política que representa un magnate ingenuo –por momentos- en la arena política. Y el magnate, dueño de una fortuna capaz de suplir la deuda externa de cualquier país pequeño, se ha dedicado a trivializar la capacidad del Gobierno de Clinton, por su languidez emocional y tibieza para ‘lavar la ropa sucia en casa’.

En esta campaña no se han manifestado ideas. Ambos candidatos no han sido claros en qué harán con los temas que les preocupan a los electores. Trump ha centrado su gesta republicana en los millones de dólares del muro fronterizo con México, las desavenencias del Obamacare, la economía irrecuperable tras el ‘split’ de 2008 y las alabanzas al ‘zar’ que lanza dardos guerreristas del Kremlin a Siria.

Clinton, por su parte, ha ‘lavado’ su imagen de política oportunista lanzando dardos sobre la misoginia de Trump, exaltando la política internacional de Obama –por puro egocentrismo- y recalcando la inexperiencia del candidato republicano para paliar las críticas y sus vacíos jurídicos.

Cita en Las Vegas

La lesividad de Trump, grabada hasta en video, contra las mujeres y la falta de sentido de común de Clinton para proteger los emails del Gobierno estadounidense marcaron la tensión del segundo encuentro que tuvo el acierto de contar con el creador de Cooper como moderador.

En el último debate, que será este miércoles en la Universidad de Nevada (Las Vegas), las ideas deben prevalecer para resolver las siguientes inquietudes: ¿Cómo intervenir pacíficamente en oriente medio?, ¿Cómo reactivar la economía?, ¿Cómo garantizar empleo para la población latina flotante?, ¿De qué manera se puede masificar el acceso al sistema de salud pública?

Trump y Clinton tendrán están a pocas horas de tener su última ‘cita en Las Vegas’ antes de las decisivas elecciones del 8 de noviembre. Y aunque cada uno parece extraído de una película –Trump, de Quentin Tarantino; y Clinton, de Philippe Garrel-, el futuro de al menos trescientos millones de estadounidenses está en juego.

‘Lo que pasa en Las Vegas…’, ojalá no se quede ahí, pues las ideas y la cartilla de Gobierno son más que necesarias en esta coyuntura de bromas y conductas viscerales que amedrentan las convicciones ideológicas.

JUAN CAMILO VELANDIA
Profesor de la Facultad de Comunicación
Universidad de La Sabana

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