A pesar de ilusionar, diálogo con Corea del Norte no será fácil

A pesar de ilusionar, diálogo con Corea del Norte no será fácil

Analistas creen que para el régimen comunista será muy difícil deshacerse de su fuerza nuclear.

Soldados surcoreanos en Panmunjom

Soldados surcoreanos en Panmunjom, donde se firmó el armisticio de las dos Coreas y sitio de la cumbre del próximo viernes.

Foto:

Ed Jones / AFP

21 de abril 2018 , 10:00 p.m.

Prudencia y precaución. Estas son algunas de las palabras que plantean analistas ante la histórica cumbre de los mandatarios de Corea del Norte y Corea del Sur el viernes en Panmunjom (zona desmilitarizada en la frontera) para tratar de consolidar la paz y una posible desnuclearización del norte.

Esa advertencia, de que hay que esperar el curso de los acontecimientos en la reunión del viernes, tiene razón de ser.

Ya en varias oportunidades, a lo largo de los 70 años de la creación de Corea del Norte, sus tres líderes (Kim Il-sung, Kim Jong-il y Kim Jong-un, dinastía de abuelo, padre y nieto) consolidaron un gran poderío militar y amenazan constantemente a algunos de sus vecinos y a Estados Unidos, además de dar muestras de acercamiento y conciliación que nunca se concretan.

Esos momentos, como el que se vive desde diciembre del 2017, cuando se anunció que deportistas de Corea del Norte asistirían a los Juegos Olímpicos de Invierno en Pieonchang (Corea del Sur) y que las dos delegaciones desfilarían conjuntamente, ya se han repetido en el pasado.
Y el viernes, Kim anunció la suspensión de los ensayos nucleares y de misiles de su país, así como el cierre de instalaciones de pruebas atómicas.

Desde 1971 se han realizado acercamientos entre los dos países, y en 1972 se produjo el primer acuerdo de asociación, tras la guerra entre 1950 y 1953.

Sin embargo, en 1980 Pionyang construyó un reactor nuclear y en 1992 los dos países hicieron una declaración conjunta de desnuclearización para desactivar las tensiones.

En el 2000, durante el gobierno de Bill Clinton en EE. UU., la secretaria de Estado Madeleine Albright visitó Pionyang y logró la promesa de Kim Jong-il de que Corea del Norte no continuaría con su programa nuclear. Ese gesto se sumó al encuentro de Kim Jong-il con el presidente surcoreano de ese entonces, Kim Dae-jung.

Primer ensayo nuclear

Pero tres años después Corea del Norte dejó de ser parte del Tratado de No Proliferación Nuclear y en octubre del 2006 hizo su primera prueba atómica.

Frente a estos antecedentes, analistas surcoreanos y europeos le dijeron a EL TIEMPO que es mejor tener prudencia frente al encuentro del viernes y a las señales que se den ante el que ya se programa entre Kim Jong-un y el presidente de EE. UU., Donald Trump.

Kyong-duk Lee, catedrático en estudios asiáticos de la Universidad Sergio Arboleda, le dijo a EL TIEMPO que la jugada de acercamiento del líder norcoreano “puede ser una táctica para buscar otras cosas, pues el programa nuclear ya es una realidad y abandonarlo será difícil”.

Puede ser una táctica para buscar otras cosas, pues el programa nuclear ya es una realidad y abandonarlo será difícil

El profesor Lee considera que si hay un real interés de parte de Pionyang de abandonar su programa nuclear, “van a pedir muchas cosas que necesitan”. El país está sometido a unas fuertes sanciones financieras y de comercio exterior que le ha cortado mucho flujo de recursos. La nación más cerrada del mundo ha vivido hambrunas, y le faltan insumos y maquinaria para producir alimentos.

Lee recordó que el más reciente ejercicio de acercamiento, el diálogo a seis bandas (con Japón, China, Rusia, Corea del Sur y Estados Unidos), fracasó por la falta de voluntad de Corea del Norte.

Por su parte, un académico especializado en temas internacionales de la Universidad Internacional de Seúl que pidió no revelar su nombre le dijo a este diario que la desnuclearización norcoreana será un tema difícil de abordar, pues “en el 2012 Corea del Norte modificó su Constitución, y en ella quedó claramente expresado que es un país con el poder del arma nuclear”. El analista dijo que no obstante el ambiente favorable de los últimos meses, “es mejor esperar, pues no se saben las intenciones reales”.

El consultado dijo que “Kim Jong-un quiere transformar la economía en un modelo similar al de Vietnam, para abrirla, pero mantener el sistema político intacto, cerrado, de un solo partido”.

Sin embargo, también hay voces pesimistas del diálogo del viernes en Panmunjom.

El profesor J. S. Jung, de la Universidad Yonsei de Seúl, le dijo a este diario que no cree en las intenciones de Kim, “pues no es fácil abandonar un programa nuclear que adquirió tan difícilmente”. “Me parece que está preparando un gran show para engañar a todos, como siempre sorprende a todos”. “Se trata de un régimen que tiene una habilidad muy excepcional de hacer estrategias, y, aunque soy pesimista, espero que sea sincera su intención, para luego establecer una paz y hacer la reunificación”, dijo el académico.

Se trata de un régimen que tiene una habilidad muy excepcional de hacer estrategias, (...) espero que sea sincera su intención, para luego establecer una paz y hacer la reunificación

‘Todo esto dependerá de Estados Unidos’

Las miradas respecto a la situación con Corea del Norte están puestas sobre el joven líder norcoreano, Kim Jong-un, pues los ensayos nucleares y de misiles y su lenguaje han puesto en alerta al mundo sobre la posibilidad de una guerra atómica. Pero algunos creen que el verdadero protagonista de la crisis es Estados Unidos.

Mario Esteban, investigador principal de Asia-Pacífico del Real Instituto Elcano de España, le dijo a EL TIEMPO: “Básicamente, todo depende de si hay voluntad de Estados Unidos de hacer concesiones sustanciales que reaseguren la continuidad del régimen norcoreano”.

Todo depende de si hay voluntad de Estados Unidos de hacer concesiones sustanciales que reaseguren la continuidad del régimen norcoreano

El analista consideró que “cuanto mayores sean las restricciones de los programas norcoreanos nuclear y de misiles, mayores serán las concesiones que se demandarán desde Pionyang a cambio”.

Una internacionalista coreana en Europa le dijo a este diario que cree que “sí es sincero el deseo de paz y desnuclearización, pues todos los últimos pasos de Corea del Norte son totalmente nuevos e históricos”.

HOLMAN RODRÍGUEZ M.
EL TIEMPO
En Twitter: @holmanrodriguez

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