Gu Kailai y el crimen que sacude a la política china
Por: NATALIA TOBóN TOBóN CHINA FILES PEKíN |
El juicio de Gu Kailai (izq.) se desarrolló a puerta cerrada, sin la prensa y con pocos asistentes.
Foto: ReutersLa esposa de Bo Xilai, el líder caído en desgracia, envenenó a un amigo de la familia con cianuro.
Siete horas duró el juicio más esperado de las últimas décadas de China. Gu Kailai, esposa del prominente político Bo Xilai, aceptó sin titubeos el cargo de homicidio intencional. Atrás quedó la imagen de una destacada abogada y miembro de una familia ejemplar. Hoy es vista como una mujer ambiciosa y despiadada.
Está a la espera de una sentencia, que fue pospuesta de manera indefinida, mientras que su esposo, ya expulsado del Partido Comunista, fue culpado de "graves violaciones de disciplina" y espera un proceso.
A comienzos de este año, Bo Xilai era uno de los preferidos para ocupar uno de los nueve puestos en el Politburó en la transición de poder dentro del Partido Comunista este octubre. El líder había alcanzado la fama gracias a ser el carismático jefe de la megalópolis de Chongqing. Además, tenía buenas conexiones derivadas de su sangre comunista: es hijo de Bo Yibo, uno de los que rodearon al líder Deng Xiaoping en los años ochenta.
Pero su suerte dio un giro inesperado en febrero. Wang Lijun, jefe de policía de Chongqing, quien había sido la mano derecha de Bo, se refugió en el consulado estadounidense para solicitar protección. A cambio, entregó secretos de alto calibre y reveló que la esposa de Bo había sido la autora intelectual del asesinato de Neil Heywood, un británico amigo de la familia Bo.
Heywood fue encontrado muerto en noviembre del 2011 en Chongqing. El registro de su deceso indicó un paro cardiaco por exceso de alcohol, y su cuerpo fue cremado sin una autopsia. Pero después de que Wang confesara, el gobierno británico pidió reabrir el caso. Gu fue detenida y aceptó haber envenenado con cianuro a Heywood con la ayuda de un empleado de la familia.
Hay varias hipótesis sobre el crimen, pero todas apuntan a que fue una disputa por dinero. Una versión indica que Heywood habría solicitado una comisión más alta por ayudarlos a hacer una transferencia ilegal de dinero fuera del país. La otra se centra en que Heywood habría amenazado de muerte a Bo Guagua, hijo de Bo y de Gu, por sugerirle un negocio que terminó bastante mal. El británico exigía una compensación de 203 millones de dólares.
El homicidio es castigable con la pena de muerte en China. Sin embargo, por ser miembro de la aristocracia comunista, Gu podría recibir una condena menos severa.
A los reformistas, encabezados por el actual presidente, Hu Jintao, les habría sido de bastante utilidad el escándalo, pues eliminaban a una de sus más grandes amenazas en el centro del poder.
"La próxima transición es la razón fundamental por la que el embrollo Bo-Gu se ha manejado con tanta confidencialidad", afirmó a EL TIEMPO Roderick MacFarquhar, profesor de Harvard y especialista en política china. Pekín quiere evitar a toda costa que se afecte la credibilidad del Partido Comunista poco antes de una transición que solo ocurre cada diez años.
Una vez condenada Gu, se proseguirá con el juicio de Bo, de quien no se sabe nada desde que fue expulsado del partido. Pero, para que eso suceda, este tendría que estar listo para que salgan a la luz pública los temas de corrupción y quede en evidencia la delgada línea entre negocios y política, que permite que los altos mandos comunistas amasen grandes fortunas.
Natalia Tobón Tobón
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