El Congreso que convirtió en leyenda a Xi Jinping

El Congreso que convirtió en leyenda a Xi Jinping

El actual presidente chino logró insertar su pensamiento en los estatutos de la formación política.

Congreso Nacional del Partido Comunista

Clausura del XIX Congreso Nacional del Partido Comunista de China en el Gran Palacio del Pueblo.

Foto:

How Hwee Young / EFE

29 de octubre 2017 , 12:34 a.m.

Una exposición gigante de diez pabellones, llena de proyecciones interactivas, realidad virtual y prototipos de los avances tecnológicos más recientes de China, acompañados de sus mejores imágenes, discursos y frases célebres, fue la ‘rendición de cuentas ante su pueblo’ de Xi Jinping, presidente de China, que esta semana se ratificó como el hombre más poderoso de su partido, de su nación y uno de los más influyentes del planeta.

El Congreso del Partido Comunista es el evento donde, cada lustro, 2.287 delegados, elegidos en votaciones populares por los 89 millones de ciudadanos inscritos en el partido, deciden el rumbo de una nación cada vez más abierta al mundo y con mayor poderío económico. Pero también se deciden los líderes del movimiento.

Los delegados eligen el Comité Central del Partido (300 miembros) y estos, a su vez, escogen a los máximos líderes del partido, el llamado buró político. Y así se hizo. Se siguió el libreto esperado, al pie de la letra, durante seis días de deliberaciones, entre el 18 y el 24 de octubre, en el Gran Salón del Pueblo, ubicado en la histórica plaza de Tiananmen.

Antes del congreso, los analistas preveían que el actual mandatario buscaría consolidar su poder desde dos vías: una, haciendo elegir en el politburó a gente de su entera confianza; la otra, insertando su forma de pensar en los Estatutos del Partido, la hoja de ruta ideológica que debe seguir el país.

Los pronósticos se cumplieron. Xi Jinping, de 64 años, logró exactamente sus objetivos y fue más allá. Estas son las cinco claves del XIX Congreso del Partido Comunista.

1) ¿Poder indefinido?

“Asumo mi reelección no solo como una aprobación de mi trabajo, sino también como un estímulo para seguir avanzando”. Esas fueron las palabras de Xi tras ser reelegido como secretario general del Partido Comunista y presentar a los seis hombres fuertes que lo acompañarán durante su gestión. Todos tienen una característica: son mayores de 60 años. ¿Qué significa eso? Que estarían cerca del retiro, porque una ‘ley no escrita’ del partido señala que a los 68 años los líderes deben retirarse.

También es tradición que el Secretario General dure diez años en el poder. Por eso, en los anteriores congresos, solía incluirse en el politburó a una persona joven que se perfilara como el sucesor del principal líder (el propio Xi fue el delfín en 2007). Hoy no está claro quién podría ser el sucesor del ‘hombre fuerte de China’. Y sin un posible sucesor, podría quedarse gobernando hasta 2027 y más allá, si quisiera.

2) Nace el xiismo

Xinhua, la agencia estatal de noticias china, destacó como el principal logro de este congreso la inclusión en los Estatutos de la teoría de profundizar ‘el socialismo con características chinas para una nueva era’, que ha sido la principal línea de pensamiento del actual mandatario. “Debemos mantener este pensamiento durante largo tiempo y desarrollarlo sin cesar”.

El hecho de que muchos ya llaman xiismo a esta línea es un poderoso mensaje político. Le otorga al actual Secretario General del Partido un reconocimiento y un prestigio simbólico que estaban reservados a los dos líderes históricamente más recordados en China: Mao Tse Tung (quien inició la revolución socialista, y Deng Xiao Ping (promotor de la reforma y apertura de China).

Esta línea implica, en pocas palabras, una mayor apertura económica y garantías de acceso a la inversión extranjera. Además, hace énfasis en la innovación, en nuevas tecnologías y una política de acercamiento a otros países.

Eso sí, todo bajo el liderazgo, control y vigilancia constante del partido: “Sea este o aquel terreno o sector, sea la parte o región del país que sea, el partido lo dirige todo”, señaló Xi, y enfatizó que es ese movimiento el que “controla el rumbo, planea la situación general, decide las políticas y promueve la reforma”.

3) Apertura al exterior

“Las puertas de China al exterior no se cerrarán, sino que se abrirán cada día más” fue una de las frases más repetidas durante el Congreso. Quedó claro que la apertura económica y el acercamiento comercial a otros países continuarán bajo una política de “conocimiento mutuo y respeto por las particularidades de cada país”. Es decir, negocios alejados de cualquier injerencia o crítica en materia política.

China, con un PIB de 11 trillones de dólares, según el FMI, un crecimiento anual de más de 6,5 por ciento y un mercado de 1.300 millones de personas, es un escenario difícil de ignorar para cualquier empresa. Y la prioridad será la consolidación de ‘La franja y la ruta’, iniciativa cuyo objetivo es establecer una red de comercio, cooperación e infraestructuras para el intercambio terrestre y marítimo que permita conectar a China con los países de Europa, Latinoamérica y África.

Asimismo, se definió que habrá nuevas políticas encaminadas a lograr un alto grado de liberalización y facilitación del comercio y la inversión. “Flexibilizaremos en gran medida las restricciones de acceso al mercado, ampliaremos la apertura al exterior del sector servicios y protegeremos los derechos e intereses legales de los inversionistas extranjeros”, señaló Xi en su informe.

4) ‘La gran purga’

Así ha sido llamada la política anticorrupción que adelantó el Gobierno chino desde 2012 y, según cifras oficiales, tiene bajo sanción, castigo o destitución a por lo menos 2 millones de integrantes del partido, incluidos altos mandos. Xulio Ríos, director del Observatorio Político de China, escribió en un análisis reciente que 15 de los 171 miembros suplentes del Comité Central fueron purgados desde 2012. Cabe señalar que desde la fundación del partido, en 1921, solo nueve fueron expulsados de dicho órgano.

Además, se anunciaron medidas para fortalecer e intensificar la persecución a los miembros del partido que “se salgan de rumbo” e investigar a “sobornados y sobornadores”.

5) Latinoamérica

Un intercambio económico más fuerte y abierto, mayores horizontes de cooperación, entre los que se destacan los acuerdos educativos y tecnológicos, así como el apoyo en caso de desastres naturales y eventuales nuevos tratados de libre comercio con los países de la región son algunas de las prioridades.

Los acercamientos van por buen camino. Según Zhang Run, vicedirector del Departamento de Asuntos de América Latina y el Caribe de la Cancillería china, el volumen de comercio entre China y esta zona del mundo, hasta agosto de este año, fue de 166.780 millones de dólares. Un 18,3 por ciento más que lo reportado en 2016.

Además, Latinoamérica es el segundo destino de inversión del gigante asiático. ¿Qué sigue? Profundizar esos lazos a través de tratados de libre comercio similares a los que ya tienen con Chile, Perú y Costa Rica. Sin embargo, ¿qué países los están negociando? Es un misterio.

RAFAEL EDUARDO QUINTERO CERÓN
Enviado especial EL TIEMPO – PEKÍN@TheFugazi

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