Presidente afgano afirma que hubo 150 muertos en atentado de Kabul

Presidente afgano afirma que hubo 150 muertos en atentado de Kabul

Ataque de la semana pasada se convierte en el más sangriento desde caída de los talibanes en 2001.

Afganistán

El presidente de Afganistán, Ashraf Ghani, le dio un ultimátum a los Talibanes para negociar un acuerdo de paz.

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EFE

06 de junio 2017 , 11:05 a.m.

El presidente de Afganistán, Ashraf Gani, informó este martes que el atentado registrado el pasado miércoles, cuando un camión cargado de explosivos voló por los aires a la entrada de la zona de seguridad de la capital afgana, causó 150 muertos, el más sangriento desde 2001.

En la "enorme explosión" perdieron la vida "150 afganos inocentes" y más de 300 resultaron heridos, indicó Gani durante un discurso en el inicio de la reunión del Proceso de Kabul. Ante los presentes en la reunión, a la que asisten representantes de 21 países, además de la Unión Europea (UE) y la ONU, el presidente afgano afirmó que "todo el barrio diplomático" era su objetivo, pero el sacrificio de 13 policías afganos evitó que murieran diplomáticos.

El atentado del pasado miércoles fue el más sangriento en Afganistán desde la invasión estadounidense en 2001, superando con creces el saldo de 85 muertos y más de 400 heridos que causó un atentado contra una protesta de la minoría hazara el año pasado.

Kabul

Operarios retiran los escombros junto a uno de los edificios que resultaron dañados tras el atentado suicida perpetrado cerca al palacio presidencial en Kabul, el más mortífero desde 2001.

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EFE

Aunque ningún grupo se reivindicó el ataque, la principal agencia de inteligencia afgana, el Directorio Nacional de Seguridad (NDS), responsabilizó del mismo a la red Haqqani, ligada a los talibanes, afirmando que contó con "dirección y cooperación directa de la Agencia de Espionaje de Pakistán ISI", algo negado por Islamabad.

El Gobierno afgano acusó en varias ocasiones a Pakistán de estar detrás de una "guerra no declarada" contra Afganistán y de dar cobijo a los terroristas de la red Haqqani. En medio de un repunte general de la violencia, el conflicto que vive
Afganistán cobró la vida de 3.500 civiles el año pasado, de acuerdo con Naciones Unidas.

Ultimátum del presidente

En este momento, crítico para Afganistán, el presidente del país, Ashraf Gani, volvió este martes a dar un ultimátum a los talibanes, aunque en términos más flexibles que en el pasado, para que se sienten a negociar la paz, pero los insurgentes rechazaron de nuevo la oferta.

Con la ciudad completamente paralizada entre medidas de seguridad y el recuerdo aún del atentado, Gani pidió a representantes de más de una veintena de países y organismos internacionales apoyo para poner punto final al conflicto. "El tiempo se está acabando, finalmente esta nación lOs rechazará (a los talibanes). Esta es la última oportunidad, tómenla o enfrenten a las consecuencias", amenazó el gobernante durante su participación en la primera conferencia del Proceso de Kabul.

Kabul

Los miembros de la delegación extranjera escuchan mientras el Presidente afgano, Ashraf Ghani, quien pronuncia un discurso durante una conferencia sobre cooperación en paz.

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Bajo este nombre el Gobierno afgano lanzó la primera iniciativa bajo su dirección para buscar un mecanismo de negociación hacia un proceso de paz, que en esta primera entrega contó con la participación de representantes de más de veinte países, además de la Unión Europea (UE) y la ONU.

En una declaración sin precedentes, Gani se mostró dispuesto a permitir que los talibanes abran una oficina política en un lugar de su elección, incluida Kabul, en la que representantes de ambas partes se puedan reunir en un "ambiente seguro". También ofreció a los talibanes, que actualmente tienen un despacho en Doha, "garantías" para esta dependencia.

Esta es la última oportunidad, tómenla o enfrenten a las consecuencias

Sin embargo, la oferta no significa que el Ejecutivo de Kabul vaya a aceptar cualquier demanda de los insurgentes, que deberán acceder a abandonar la violencia, cortar relaciones con otros grupos terroristas y reconocer la Constitución afgana y el derecho de las mujeres a la educación, agregó.

Gani abogó por que la misión de la ONU en Afganistán (Unama) pueda ser una "contraparte clave en este proceso". En su opinión, la ONU puede facilitar "un mecanismo de supervisión de un tercero neutral" para el diálogo con los talibanes, de forma que "cuando un acuerdo de paz esté en vistas, haya también medios para verificar el cumplimiento y resolver disputas".

Afganistán

El deterioro de la seguridad no solo se vive en Kaul, en otros lugares como Herat ha habido varias marchas contra la violencia.

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EFE

El enviado especial de la ONU para Afganistán y jefe de la Unama, Tadamichi Yamamoto, indicó que la reunión de este martes "demuestra la confianza que la comunidad internacional tiene en el Gobierno y en general en la sociedad afgana de encontrar una visión conjunta para contrarrestar el terrorismo y asegurar la paz".

Sin embargo, mientras Gani hablaba, los talibanes respondían lanzando un proyectil que cayó sin generar heridos en la residencia del embajador indio en Kabul
, a escasa distancia del lugar de la reunión. El ataque no produjo heridos, dijo a Efe el portavoz de la Policía de Kabul, Basir Mujahid, y confirmaron fuentes oficiales en Nueva Delhi.

La confianza que la comunidad internacional tiene en el Gobierno y en general en la sociedad afgana de encontrar una visión conjunta para contrarrestar el terrorismo y asegurar la paz

Los talibanes se atribuyeron la autoría del lanzamiento pero afirmaron que el proyectil cayó en el cuartel general de la misión de la Otán en el país. Por si el mensaje no era suficientemente claro, un portavoz de los insurgentes, Zabihullah Mujahid, rechazó explícitamente en un comunicado la oferta de diálogo asegurando que las negociaciones de paz "no tienen resultado ni significado" mientras continúe la presencia de fuerzas extranjeras en Afganistán.

"Con presencia de los invasores extranjeros, las conversaciones en nombre de la paz no tienen resultado ni significado", señaló Mujahid. Talibanes y Gobierno mantuvieron su primera y última reunión oficial en julio de 2015, pero el proceso quedó suspendido pocos días después tras conocerse la muerte dos años antes del fundador del movimiento insurgente, el mulá Omar, y desde entonces la formación se ha negado a sentarse a la mesa.

La Otán terminó en enero de 2015 su misión militar en Afganistán, pero continúa en el país con un contingente de unos 13.000 hombres en tareas de asistencia, capacitación y entrenamiento a las fuerzas afganas. Estados Unidos, que aún aguarda la política que adopte Donald Trump hacia Afganistán, mantiene unos 8.400 soldados en el país, la mayor parte de ellos integrados en la misión de la OTAN, y algo más de 2.000 en tareas de lucha antiterrorista.

EFE

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