Sudán del sur, un país que continúa en construcción
Por: MARÍA CAMILA HERNÁNDEZ |
Los sursudaneses celebran su primer año como Estado, entre graves problemas y grandes esperanzas.
Cuando Sudán del Sur se convirtió en el país número 193 reconocido por la ONU, el 9 de julio del 2011, los sursudaneses inundaron de colores las calles de Yuba, la capital, en medio de efusivas celebraciones. Luego de años de un sangriento conflicto entre el norte musulmán y el sur cristiano, un referendo de independencia aprobado con el 98,83 por ciento de los votos fue el paso decisivo hacia la creación de un nuevo Estado.
Un año después, la celebración del aniversario conserva los colores, pero tiene un sabor agridulce.
En vez de mejorar, las relaciones con Sudán han ido de mal en peor. Los desacuerdos sobre la división de las ganancias de las exportaciones de petróleo -Sudán del Sur produce el 85 por ciento, pero depende del oleoducto de Sudán para poder exportarlo- y los constantes enfrentamientos en las fronteras llevaron a Sudán del Sur a suspender en enero la producción del combustible. Esto significa que el gobierno de Yuba se está privando del 98 por ciento de sus ingresos. Las relaciones terminaron por resquebrajarse en abril, cuando las fuerzas sursudanesas ocuparon el área petrolera de Heglig, que fue violentamente recuperada por el país del norte diez días después.
Como le dijo a EL TIEMPO Kendall Lawrence, investigadora de la ONG Fund for Peace, "sí ha habido un cambio en Sudán del Sur desde la independencia, aunque no necesariamente para bien. Las presiones con Sudán siguen vigentes y las internas se han incrementado".
Según explica Lawrence, el problema no es la falta de instituciones. "A pesar de tener solo un año -dijo-, Sudán del Sur ha funcionado de manera autónoma desde el 2005, así que sus instituciones existen hace algunos años. Sin embargo, mientras los recursos internacionales dirigidos a estas no se manejen en forma transparente, seguirán siendo inefectivas."
En mayo, el mismo gobierno sursudanés admitió que 4 millones de dólares destinados al desarrollo del país habían sido robados por varios funcionarios. Mientras, los jóvenes pobladores de Sudán del Sur -el 72 por ciento de la población tiene menos de 30 años- viven en medio de una grave situación alimentaria y de sanidad.
Tampoco la seguridad ha podido ser garantizada por el Estado. Además de los conflictos con Sudán, el nuevo país sufre de constantes choques entre tribus, y el Ejército de Liberación del Pueblo de Sudán, ahora la autoridad militar oficial, no ha dejado de ser una milicia. "El Consejo de Seguridad de la ONU acaba de ampliar el mandato de la Misión de Naciones Unidas en Sudán del Sur (UNMISS) un año más. La protección de los civiles debería ser una función del Gobierno, pero este sigue teniendo problemas para profesionalizar su ejército", apuntó Lawrence.
A pesar del oscuro panorama, la investigadora consideró que aún es temprano para saber qué pasará con Sudán del Sur. "Debido a la independencia -dijo-, parece haber ímpetu para el cambio. Si esto dura o se debe simplemente a la esperanza que los sursudaneses han depositado en su gobierno es algo que veremos en el futuro".
Sin sanidad ni alimentos
Solo hay tres hospitales y la proporción es de un médico por cada 500 pacientes, según la OMS. El índice de mortalidad materna es de 2.000 muertes por cada 10.000 partos. Por otra parte, las agencias de la ONU han advertido que si la escasez de alimentos persiste, tendrán que ser los trabajadores humanitarios quienes den comida a la población. "Los últimos cálculos sitúan en 4,7 millones los hogares que viven inseguridad alimentaria, de los cuales un millón sufre una situación grave", declaró el jefe de la misión en Sudán del Sur de la FAO, Peterschmitt Etienne.Con información de Efe y AFP.
MARÍA CAMILA HERNÁNDEZ
Redacción Internacional
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