Rann, Nigeria: 'mayoría de los muertos y heridos eran mujeres y niños'

Rann, Nigeria: 'mayoría de los muertos y heridos eran mujeres y niños'

Al menos 90 personas murieron el 17 de enero durante un bombardeo aéreo realizado por el ejército.

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Al menos 90 personas murieron en bombardeo en Rann, Nigeria

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Médicos Sin Fronteras

23 de enero 2017 , 06:00 p.m.

Al menos 90 personas fallecieron y 120 resultaron heridas el 17 de enero durante un bombardeo aéreo realizado por el ejército nigeriano en un campo para personas desplazadas en Rann, al este del estado de Borno, Nigeria.

Un equipo médico de la organización Médicos Sin Fronteras (MSF), que comenzó a trabajar en el campo unos días antes del ataque, proporcionó primeros auxilios a 120 personas heridas en una tienda de campaña que era utilizada como clínica y era el único centro médico en el área.

El ejército nigeriano confirmó ese ataque aéreo ocurrido durante una operación militar contra el grupo terrorista nigeriano Boko Haram y que, "desafortunadamente", afectó a civiles y miembros del personal humanitario de MSF y del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

El campamento de desplazados internos de Rann está muy cerca de la frontera con Camerún, en el estado norteño de Borno, uno de los objetivos habituales del grupo terrorista Boko Haram. MSF denunció en un comunicado que la cifra de víctima sigue subiendo y que "las últimas estimaciones" hablan de al menos 90 personas muertas.

En el momento del ataque se distribuía comida a las miles de personas desplazadas, por lo que la mayoría de los fallecidos eran mujeres y niños, precisó la entidad.

El siguiente es el testimonio de Mohammed Musoke, coordinador médico de MSF, quien se unió al equipo de la organización en Rann un día después del bombardeo para ayudar a evacuar a los heridos a Maiduguri, la capital.

“El equipo que se encontraba en Rann el martes, el día del bombardeo, logró estabilizar a algunos de los heridos. El miércoles, una de las enfermeras y yo viajamos a Rann en helicóptero para ayudar a evacuar a los pacientes.
Un día después del bombardeo, muchos de los pacientes aún se encontraban en muy mal estado. Vimos a decenas de pacientes con múltiples heridas de trauma, incluyendo fracturas abiertas y heridas en el abdomen y en el pecho. La mayoría de los muertos y heridos eran mujeres y niños.
Había un niño de 10 años con una herida grande y profunda en el muslo. La carne estaba colgando de un lado y podías ver el hueso. Este tipo de herida es extremadamente dolorosa, pero durante el tiempo que tardé en vendar la herida, él se mantuvo inexpresivo y paralizado. Esto sucedió 24 horas después del bombardeo. Él necesitará mucha atención psicosocial para lidiar con la situación, al igual que mucha fisioterapia para poder volver a caminar.
Otro paciente que vi fue un niño de seis años. La palma de su mano fue perforada y quemada por un fragmento de bomba, y causó necrosis en su mano. Hay muchas posibilidades de que la pierda.
No hay hospitales en Rann, la instalación médica más cercana está al menos a 30 kilómetros de distancia, en Ngala. Toma dos horas llegar allí en auto debido al mal estado de los caminos y a la inseguridad, por lo que todos los vehículos deben ser escoltados por el ejército. Por eso estábamos evacuando a los pacientes a Maiduguri.
Mi colega y yo evacuamos personalmente a varios pacientes heridos de gravedad, los llevamos a distintos hospitales en Maiduguri. Uno era un bebé de seis meses que tenía un fragmento de proyectil incrustado en el cuello y que le dejó una herida punzante. En el helicóptero, el niño estaba llorando incontrolablemente. Era obvio que estaba deshidratado y su madre preguntó si podía darle algo de beber. Le pasé el agua que tenía, y ella puso un poco de ésta en su mano para poder dársela al bebé. Él bebió de una forma algo sorprendente para un bebé de seis meses. Poco tiempo después, cayó dormido.
El lugar en donde está viviendo la población de Rann es un espacio amplio y abierto, como un desierto, con pequeños árboles creciendo aquí y allá. Las personas desplazadas viven con la comunidad de acogida en refugios improvisados hechos con ramas, costales, ropa vieja y paja.
Las personas con quienes hemos hablado nos han contado que ha sido extremadamente difícil conseguir el alimento suficiente para comer, principalmente debido a la inseguridad. La mayoría de las personas se ganan la vida vendiendo madera, misma que recolectan en el monte, pero para ir a cualquier lugar necesitan permiso del ejército. Deben adentrarse mucho en el monte para encontrar la madera, tienen miedo de la presencia de Boko Haram en el área y de ser atacados”.

Con información de Médicos Sin Fronteras y EFE

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