Tombuctú, un legendario patrimonio en destrucción
Por: MóNICA ITURRIAGA |
En Malí, mausoleos y mezquitas, patrimonio de la humanidad, son destruidas por un grupo islamista.
Con hachas y 'en nombre de Alá', los islamistas del grupo armado Ansar Dine destruyeron la maravilla de barro que fue, hace siete siglos, el mayor orgullo del rey Mansa Musa, un gran estudioso del islam.
Se trata de la mezquita Djingareyber, en Tombuctú, el lugar más sagrado del corazón de Malí y Patrimonio Histórico de la Humanidad.
Ansar Dine es "una minoría de fanáticos que en su visión extremista dicen que nadie puede construir tumbas más altas que la palma de la mano, porque sería idolatría", explicó el imán Julián Zapata, del Centro Cultural Islámico de Bogotá.
El triste final de gran parte del patrimonio mundial en Tombuctú comenzó a principios de año, cuando la rebelión Tuareg, liderada por el Movimiento Nacional de Liberación del Azawad (MNLA), se hizo con el control del norte del país.
Dos meses después, el grupo se escindió: los independentistas del MNLA siguen luchando por la autonomía de la región norteña de Azawad y los islamistas del grupo Ansar Dine tratan de imponer su propia interpretación de la sharia (ley islámica) en todo Malí.
Sectores militares consideraron que su gobierno no era lo suficientemente competente ante la situación en el norte y el 21 de marzo ejecutaron un golpe de Estado.
En junio, la ciudad de Tombuctú pasó a ser patrimonio mundial 'en peligro' por decisión de la Unesco. "Ansar Dine interpretó eso como una provocación y arremetió contra los mausoleos como 'castigo' a Occidente por 'meterse en los asuntos de los musulmanes'", dijo a EL TIEMPO el periodista español José Naranjo, quien vive en el país.
Entre el 30 de junio y el 2 de julio, Ansar Dine destruyó siete de los 16 mausoleos de Tombuctú y destrozó la puerta sagrada de la mezquita Sidi Yahia, provocando indignación dentro y fuera del país. El 10 de julio se ensañaron con dos mausoleos de barro de la mezquita de Djingareyber.
"Por ahora, no es posible enviar expertos a la zona. De momento, la Unesco trabajará con el Gobierno maliense: será nuestro socio en la restauración", dijo a este diario Roni Amelan, del servicio de prensa de la Unesco en París.
Ante la crisis, los habitantes de la zona se movilizaron y crearon su propia brigada de vigilancia armada para evitar más destrucciones.
Es tal la inseguridad que se vive en Malí que, según la ONU, más de 365.000 personas han sido desplazadas desde enero. Naciones Unidas, incluso, ordenó el cierre de la oficina de la Unesco en Bamako, la capital.
En medio de esta inestabilidad y con un llamado de Francia a realizar una intervención militar internacional, se elaboró una hoja de ruta que contempla la creación de un Gobierno de unidad nacional, al que la junta militar entregará el poder. Ese plan llegó el martes a manos de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental, que media en el conflicto.
'Hija' de la tierra
La mezquita de Djingareyber fue construida con materiales como barro, fango, paja y madera, a excepción de una pequeña parte de la fachada norte, hecha de piedra caliza.Es una de las tres escuelas musulmanas (madrazas) que componen la Universidad de Sankore y es la única que permite el acceso a los que no son musulmanes.
Su estructura está constantemente amenazada por las tormentas de arena provenientes del Sahara y por eso hay continuos proyectos de reparación y rehabilitación, en los que participan los vecinos de la zona.
El desacuerdo
El pasado 12 de julio el grupo Ansar Dine aseguró haber expulsado al MNLA del norte de Malí. Ambos grupos tuareg, unidos en un principio para conquistar esa zona del país africano, se enfrentan ahora en una lucha armada por sus distintas visiones sobre la ley musulmana.La sharia es la aplicación literal del Corán a la vida de los creyentes, pero sus interpretaciones varían. Ansar Dine es wahabí, una corriente rigorista de los suníes, que es la rama dominante en el islam.
Otro caso: la detonación de dos Budas
Extremistas religiosos ya habían actuado antes en contra de maravillas que el mundo no volverá a ver. En el 2001, los dos gigantescos budas de Bamiyán (Afganistán), de 55 y 36 metros de altura, fueron dinamitados por los talibanes. Con más de 2.000 años de antigüedad representaban la iluminación y la inteligencia para los budistas. Mónica IturriagaPara EL TIEMPO
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