Coutinho guía a Brasil, que espera al mejor Neymar

Coutinho guía a Brasil, que espera al mejor Neymar

El volante ha sido el guía del equipo. Este miércoles la selección de Tite enfrenta a Serbia.

Coutinho

Coutinho celebra el gol contra Costa Rica.

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Reuters

26 de junio 2018 , 07:07 p.m.

Brasil aún no juega bonito. Aún no baila en las cancha rusas. Todavía no aparece el carnaval que identifica el equipo de Tite. Y no es seguro que aparezca. Pero con esas figuras que tiene, siempre hay esperanzas de tener fantasía. Por ahora, después de un triste empate contra Suiza y una exigente victoria contra Costa Rica en tiempo de reposición, Neymar, el guía, parece gatear con el peso de la camiseta que lleva puesta. Y mientras la estrella se aclara, hay otra que ilumina el camino: Philippe Coutinho.

Esta es la ventaja que tiene una selección como la de Brasil de poder descargar responsabilidades, de tener figuras que ayudan a otras figuras, de no depender de un solo superhombre. Es también un doble problema para los rivales que ha tenido hasta ahora en Rusia, que quizá han preferido opacar a Neymar, rodearlo y anularlo, sin percatarse de que Coutinho avanza con su propio destello. Brasil tiene esas dos armas para despejar el camino este miércoles en el grupo E, en el que enfrenta a Serbia con la obligación de ganar (o mínimo empatar), ya que no tiene la clasificación asegurada.

En medio de las penumbras brasileñas, hasta ahora el que ha aparecido es Coutinho. En el partido contra Suiza, el primero del grupo, fue él quien danzó en la cancha, ideando los caminos, despejándolos. Haciendo lo que a Neymar se le dificultaba. Fue Coutinho quien recogió una pelota refundida fuera del área y la hizo aterrizar en la red con un derechazo bestial, con potencia, con efecto, con lujo: un gol para levantarse y aplaudir, y también, por qué no, para bailar, porque fue una anotación con sabor a samba.

Ese día, pese al empate 1-1, Coutinho fue elegido como el mejor jugador del partido por la Fifa. Con ese gol y ese reconocimiento, el mediocampista hizo su entrada triunfal a nivel individual en Rusia, pero no a nivel colectivo porque su equipo tropezó: empató y dejó un sabor amargo en el paladar de los fanáticos más exquisitos. Coutinho lo tiene claro. “Sabemos que la responsabilidad es enorme cuando juegas con la selección nacional. El profesor, Tite, siempre nos insiste en que seamos fuertes mentalmente hasta el final”, comenta el volante.

Pero, por si las dudas, en el segundo juego de Brasil, Coutinho también puso su toque de genialidad, y cuando su equipo más lo necesitaba. Brasil estaba enredado. Sin ideas. Sin magia. Y mientras todos esperaban que Neymar se levantara y salvara los puntos que se embolataban, y cuando el reloj ya andaba en la delgada línea del minuto 92, apareció Coutinho para anotar.

Entró como un espía, silencioso y sigiloso, como si su fútbol se jugara en la punta de los pies. Nadie lo escuchó. Nadie lo vio entrar al área chica. Si acaso su compañero Gabriel Jesús, que ante la imposibilidad de rematar, dejó que él entrara y anotara. Fue un gol que le dio un respiro a Brasil. Luego ya llegó el segundo, en los pies de Neymar, que así se hizo presente para indicar que él también está allí, preparado para guiar al equipo.

“Da igual cómo transcurra el partido. Aunque marquemos en el primer minuto, nunca hay que perder la concentración hasta el final. Eso fue lo que hicimos, y obtuvimos la recompensa (...) Fue un partido duro, tal como esperábamos. Fuimos por la victoria desde el principio y la recompensa llegó al final. Estoy contento por haber sido elegido como el mejor jugador del partido (galardón que se llevó por segunda vez), pero lo estoy más por este triunfo”, dijo el volante después de ese partido.

Socios letales

Coutinho y Neymar tienen la misma edad. Y sus carreras han sido paralelas, con algunas diferencias. Neymar creció en el Santos, y Coutinho, en el Vasco da Gama. Neymar se hizo estrella en el Barcelona; Coutinho, en el Liverpool. Neymar juega su segundo mundial; Coutinho hasta ahora se estrena en la máxima cita futbolística. Neymar llegó a Rusia cojeando, tras una lesión que puso en riesgo su presencia allí, con apenas seis partidos de Liga en el año con PSG; Coutinho llegó en un nivel superior, con 18 partidos en el Barça.

Cuando Neymar se fue del Barcelona, Coutinho llegó para apagar el incendio mercantil de su partida: llegó por 160 millones de euros. No pudieron jugar juntos allí, pero en la selección brasileña se encontraron para hacer una carrera de relevos. Y, de vez en cuando, para correr de la mano. Aunque el mundo todavía esté esperando esa combinación letal. Cuando a Coutinho le preguntaron después del partido contra Costa Rica por el gol de su compañero de estrellato, dijo: “Viene de una lesión y la alegría que tiene por estar de nuevo con nosotros es contagiosa. Todos estamos muy contentos por él y porque haya vuelto a marcar”.

Brasil, con 4 puntos llega a esta tercera y última fecha del grupo con dificultades. Una hecatombe impensada dejaría sin mundial a la corte de Tite, y no es tan difícil: si pierde con Serbia, y Suiza gana o empata, se apagaría la luz brasileña en Rusia. Todo es posible en este mundial enloquecido. Sin embargo, Neymar y Coutinho están ahí para alumbrar el camino.

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