Meluk le cuenta…. (La pelota: para meterla, no para tenerla)

Meluk le cuenta…. (La pelota: para meterla, no para tenerla)

Al final, es la vieja y única discusión de todos los tiempos pero dicha en otros términos.

15 de julio 2018 , 10:38 p.m.

Rusia pasará a la historia como uno de los mejores Mundiales de fútbol: la organización, los espectadores, los estadios, la seguridad, varios partidos muy buenos, sorpresas de chicos derribando colosos… ¿Y el fútbol? ¿Qué tendencias marcó la Copa del Mundo?

La marca de este festival de 64 partidos está en la reivindicación del juego defensivo y el contragolpe frente a la inútil tenencia de la pelota.

Al final, es la vieja y única discusión de todos los tiempos pero dicha en otros términos: jugar bonito o feo; atacar o defender; apostar al talento o a la táctica para contrarrestar ese talento.

Rusia impuso su sello: orden, seguridad, trabajo colectivo, marcar, correr, ocupar espacios, cerrar filas y ataque sorpresa, contragolpe, transición ofensiva en velocidad y efectividad de gol.

La posesión de la pelota, que se reza como un credo de fanáticos fundamentalistas, entró a revisión. España, Alemania y Argentina, quizás los tres fiascos más grandes del Mundial, fueron los equipos con los mayores promedios de posesión de pelota. España marcó un impresionante control del 72,8 por ciento de tenencia del balón; Alemania, el 67,3 por ciento y Argentina, el 62,8.

Botón de muestra

España, selección ejemplo y símbolo del modelo de la tenencia de pelota, murió en su ley del ‘tiqui-taca’, su manera de llamar al ‘toque-toque’: en sus tres juegos de primera ronda hizo 2.079 pases, un 25 por ciento más redondeado de todas las clasificadas a segunda fase, un poco más con unas y un poco menos con otras.

Y en su juego de octavos, cuando fue eliminada por Rusia en desempate por penaltis, lo que hace un tiempo eran cifras doradas que colgaban como medallas y condecoraciones en el pecho de su uniforme, hoy son vistas como baratijas, trocitos de espejos de colores: estableció el récord histórico de pases completos en un partido de Mundial con 1.029 de 1.137 intentados en un porcentaje de acierto del 91 por ciento, una posesión de pelota del 75 por ciento; con la pelota recorrió 77 kilómetros, más de la mitad de los 137 que corrió durante el partido...

España vive un debate interno ya conocido: entre mantenerse con la pelota en los pies o el de darle más verticalidad y profundidad a su juego con menos pases. El grito de David Silva en el entrenamiento previo al juego con Rusia, en el que reclamó mantener la idea de la tenencia como principio único y vital, frente a la tentación de jugar más de frente y con menos trámite. Más vertical.

La tenencia impresionante de pelota se revaluó con el agresivo y ordenado plan defensivo de Rusia que apenas hizo 202 pases completos (un quinto de los hechos por España): cinco zagueros, cuatro volantes y un punta (por decirlo así) muy retrasado con el que amenazaba tirar quizás un contragolpe.

“Utilizaron la táctica correcta. Adaptaron su juego porque jugaban contra España y lograron el resultado”, comentó de ese juego el croata Ivan Perisic.

El dilema de la posesión de la pelota pasa porque esa estadística, como la de pases, como la de los kilómetros recorridos, como la de los remates, no sirven de nada ante la única cifra real que cuenta en el fútbol: los goles. En ese sentido, la efectividad, entendida como goles sobre oportunidades de gol o sobre remates. Así las cosas, por ejemplo, Colombia tuvo una efectividad del 50 por ciento en los 90 minutos regulares de su partido contra Inglaterra: dos opciones un gol.

Defender, contragolpear, ganar

El sello defensivo de este mundial, liderado por la mismísima Francia campeona del mundo, va de la mano con los certeros contragolpes. Como dirían los teóricos de la táctica, con precisas transiciones ofensivas. Una transición no es más que el momento en el que se pasa de defensa a ataque (o al revés) una vez se recupere la pelota.

En la final contra Croacia, solo tuvo el 39 por ciento de la posesión, y remato 12 veces, cinco menos que su rival. Defensa y contragolpe. Esa fue la receta, la preparación, la orden y el servicio. Así se cocinó y se comió este mundial ruso.

Los ejemplos de los grande partidos en ese sentido abundan en este Mundial: al ya revisado entre Rusia y España, se suman otros muy recordados como México contra Alemania (1-0), Colombia contra Polonia (3-0), Francia contra Argentina (4-3), Uruguay contra Portugal (2-1), Islandia contra Argentina (1-1), Suiza contra Brasil (1-1), Senegal contra Polonia (2-1), Corea contra Alemania (2-0), Croacia contra Dinamarca (1-1) o Colombia contra Inglaterra (1-1). Rusia tuvo el 21 por ciento de la posesión del balón al eliminar a España, Francia el 39 por ciento para vencer a Argentina; Uruguay, el 32,7 por ciento para derrotar a Portugal y así…

“Antes la posesión de la pelota era muy importante, como en los mundiales de Sudáfrica y Brasil en los que selecciones de posesión como España y Alemania resultaron campeonas. Pero en este Mundial hemos visto equipos que defendieron en espacios muy reducidos. Hoy día es casi imposible moverse entre líneas. La posesión sola ya no gana”, analizó Marco van Basten, el ex estelar centrodelantero holandés actual jefe del Grupo de Desarrollo del fútbol de la Fifa, durante la rueda de prensa ofrecida por el Grupo de Estudios Técnicos de la Fifa.

“Los rivales de menor nivel técnico buscan la mejor forma táctica de ganar, como Rusia, que plantó una defensa férrea contra España. No se trata solo de ser bueno técnicamente si no también táctico. Alemania, por ejemplo, creó muchas ocasiones para anotar, pero no lo hizo y quedó expuesta al riesgo del contraataque”, explicó Van Basten.

Espacio sobre tiempo

Y agregó: “El fútbol ha evolucionado y ahora todo es más difícil. Cada vez se juega en menos metros cuadrados. Alemania jugó mejor que muchos equipos. En el Mundial pasado salieron campeones haciendo más goles con menos oportunidades. En muchos partidos las defensas estuvieron bien cerradas y muy cerca del área y no había espacios. Ha habido defensas muy fuertes y bien organizadas. El fútbol es de ciclos y ahora cada vez se juega más en espacios reducidos”.

Las palabras de Van Basten remiten a lo que se conoce como equipos ‘cortos’, es decir, que las distancias entre las líneas (defensa, volantes o atacantes) son cortas, favoreciendo el que haya muchos jugadores uno cerca del otro en poco espacio (densidad). No hay espacios para los atacantes que pueden quedar con la pelota en los pies, entre pases, si no penetrar las líneas defensivas rivales.

Probemos la teoría con hechos puntuales. En el partido entre México y Alemania, por ejemplo, el elogiado Juan Carlos Osorio planteó un equipo defensivo con apenas el 40 por ciento de la posesión de la pelota, para contragolpear. Y Francia derrotó en semifinal a la también elogiada Bélgica, reina del contragolpe, con apenas el mismo 40 por ciento de tenencia de la pelota para contraatacar.

El juego vertical y el contragolpe llevaron a Bélgica a lograr el tercer puesto, la mejor figuración de toda la historia. Su primer gol sobre Inglaterra se resume en cuatro pases, el primero de su portero, al gol. Verticalidad pura. Y el segundo, en un contragolpe de humo de cartilla, como el fantástico que le permitió remontar en el último minuto a Japón en los octavos de final para ganar 3-2.

Y como por variar, Inglaterra terminó en el cuarto lugar en un partido en el que tuvo más la pelota: 57 por ciento contra el 43 de Bélgica.

En Colombia, la discusión sobre la tenencia de la pelota (alejada de si se juega bien o mal o con o sin ella) es casi que la médula del debate.

Radamel Falcao García, el estelar capitán, dijo antes del partido contra Polonia, al que se llegó con la soga al cuello después de la derrota contra Japón: “Colombia tiene que hacer lo necesario para ganar. Somos un país exigente en el que le damos importancia a cómo se gana. Quizá hay otros países que no les interesan tanto los medios como el fin, pero en el nuestro sí. Sin embargo, ahora estamos obligados a ganar y hemos de hacer todo lo posible por conseguirlo. Si se gana jugando bien, perfecto, pero yo quiero ganar como sea".

La pelota, tenerla, imponer su dominio, el credo fanático hoy no se reza en Rusia, en la que no hubo una revolución táctica, pero primó la estrategia y la lucha: esperar, dejar que el rival tenga la pelota, tener bloques defensivos de muchos hombres con líneas cortas para aumentar la densidad, reducir espacios de ataque al rival para, contragolpear. ¿Y la pelota, para qué? ¡Para meterla, no para tenerla!

Meluk le cuenta…

GABRIEL MELUK
Enviado especial de EL TIEMPO
Moscú
En Twitter: @MelukLeCuenta

MÁS COLUMNAS

Columnistas

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Ya leíste los 800 artículos disponibles de este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido digital
de forma ilimitada obteniendo el

70% de descuento.

¿Ya tienes una suscripción al impreso?

actívala

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.