Las águilas dobles de Xhaka y Shaqiri contra Serbia

Las águilas dobles de Xhaka y Shaqiri contra Serbia

Los futbolistas festejaron sus goles haciendo con las manos la doble águila de la bandera albanesa.

Xherdan Shaqiri

Xherdan Shaqiri, autor del 2-1

Foto:

Reuters

23 de junio 2018 , 03:10 p.m.

El 14 de octubre de 2014 la imagen dio la vuelta al mundo: el partido entre Serbia y Albania, perteneciente a la fase de clasificación para la Eurocopa 2016, fue suspendido antes del final del primer tiempo debido a un enfrentamiento entre los jugadores de ambos equipos, después de que un dron sobrevolara el terreno de juego con una bandera albanesa.

¿Quiénes fueron dos de los protagonistas que intercambiaron golpes aquella noche? Taulant Xhaka y Aleksandar Mitrovic, dos apellidos que este viernes fueron protagonistas del encuentro que Suiza le ganó sobre la hora a los serbios 2-1. ¿Por qué? Granit Xhaka, hermano de Taulant, representa a los helvéticos y marcó el primer gol suizo. Mitrovic, por su parte, había puesto el 1-0. El autor del otro tanto fue nada menos que Xherdan Shaqiri , quien antes del inicio de Rusia 2018 presentó sus botines, uno con la bandera suiza y el otro con la de... Kosovo.

Con jugadores de hasta 12 procedencias diferentes, un tercio de la selección suiza está formada por deportistas que tuvieron que crecer en el medio de la guerra de los Balcanes. Por eso, el partido que vivieron Granit Xhaka y Shaqiri tuvo un significado especial. Los dos futbolistas suizos, de origen albano-kosovar, lo vivieron de manera intensa y festejaron sus goles de la misma forma, haciendo con las manos la doble águila de la bandera albanesa.

Kosovo, territorio que está en Serbia, proclamó su independencia en 2008 y los serbios no la aceptaron. Los albanos, por su parte, promueven la independencia de Kosovo, que fue aceptada por Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, aunque no por las Naciones Unidas. Así, muchos de los jugadores suizos que protagonizaron el partido en Kalinigrado cuentan con historias particulares y proceden de familias que huyeron de la guerra que desintegró Yugoslavia y que aún marca su identidad. Por ejemplo, el padre de Xhaka fue preso político durante tres años y medio en la antigua Yugoslavia por participar en manifestaciones contra el gobierno. Tras salir de la cárcel, la familia se exilió a Suiza, donde nació Granit en 1992.

"Es una victoria para la familia, para Suiza, Albania y Kosovo. El gesto fue para la gente que siempre me apoyó, no estuvo dirigido contra nuestro adversario", aseguró Xhaka, que en el pasado difundió una carta en la que expresaba su deseo de jugar para Kosovo, pero explicaba que no podía porque ya había representado a Suiza en torneos oficiales.

En una entrevista en el diario Kosova Sot, en abril de 2011 (antes de su estreno con Suiza en junio), Granit remarcó que su objetivo siempre había sido jugar con Albania pero que la Federación no había mostrado ningún interés en él. Taulant, de 27 años, debutó en el seleccionado albanés en 2014. Ya en 2016 hicieron historia al ser los primeros hermanos que se enfrentaron en la Eurocopa.

Shaqiri, por su parte, nació en la ciudad kosovar de Gnjilane y emigró a Suiza con un año. Permanentemente reitera su compromiso con la identidad nacional de sus padres. De hecho, en 2012 no celebró un gol frente a Albania. Una situación muy diferente a la que atravesó contra Serbia, tras la conquista en el minuto final. Apenas un mes atrás, cuando posteó la imagen de sus botines, generó diferentes reacciones. La instantánea tuvo más de 10.200 comentarios, muchos de ellos de serbios indignados. Lo entendían como una provocación.

En Kaliningrado, en la previa de un cruce cargado de tensión, Mitrovic dijo sobre Shaqiri: "Si ama tanto a Kosovo, ¿por qué no juega con su equipo?". Sin embargo, en el cierre de la primera parte, las cámaras de TV mostraron a ambos dialogando en buenos términos y se chocaron sus manos en señal de un saludo cordial.

Granit Xhaka

Granit Xhaka también ensayó en el festejo el símbolo del águila albanesa.

Foto:

La Nación (GDA)

"Como equipo nos convencimos de que podíamos y estoy muy contento de poder contribuir con el gol", dijo Shaqiri tras el triunfo y afirmó que su exultante festejo del gol que selló la victoria obedeció a que estaba "muy emocionado". "Preferiría no hablar de ello, digamos que estaba muy feliz por haber anotado", respondió sobre su conquista. Shaqiri evitó referirse al significado político de su gol: "Se trata de fútbol, no de política".

El listado de los jugadores de origen balcánico que representan a Suiza se amplía: Valon Behrami, Haris Seferovic, Blerim Dzemaili (titulares frente a Serbia), Josip Drmic y Mario Gavranovic (ingresaron el segundo tiempo). Vale repasar cada uno de los casos. Behrami, hijo de familia albanesa, nació en Mitrovica, entonces Yugoslavia, hoy ciudad kosovar bicéfala, mitad serbia, mitad albanesa. Sus padres emigraron a Suiza cuando él tenía cinco años. Por otra parte, la familia de Seferovic, originaria de la ciudad bosnia de Sanski Most, emigró a finales de los '80 a Suiza; el pueblo estuvo bajo permanente control del ejército serbo-bosnio desde 1992 hasta 1995. Dzemaili, en tanto, nació en lo que hoy es Macedonia del Norte, de familia de etnia albanesa, emigró a Suiza con cuatro años. Asimismo, Drmic es nacido en Suiza de ascendencia croata. Finalmente, Gavranovic nació en Lugano (de ascendencia bosnia y croata) un año después de que su familia emigrara.

Pero también surge otra persona que fue clave en esta unión suiza: el entrenador Vladimir Petkovic, de origen bosnio. Dominador de ocho idiomas, el DT de 54 años tomó el mando en 2013 y encaró directamente a un asunto: colaborar con el país que acogió a su familia a finales de los '80, cuando huía de la guerra. En sus planes apareció una necesidad primordial. "Senté en una mesa a los líderes del vestuario y no les dejé levantarse hasta que no solucionaron sus problemas. Desde entonces somos un equipo unido", contó recientemente en una entrevista con el diario El Mundo. Exige compromiso dentro y fuera de la cancha, pero defiende a los suyos. "Si un jugador no nacido en Suiza hace un mal partido, no significa que no sienta los colores lo suficiente", dice.

Las heridas de la guerra siguen intactas. Para Xhaka y Shaqiri, quedó claro, la victoria representó algo más profundo que un triunfo deportivo.

FERNANDO VERGARA
La Nación, Argentina GDA

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