Eulises Mina, ¡Gracias por tu hijo, gracias por tu hijo!

Eulises Mina, ¡Gracias por tu hijo, gracias por tu hijo!

El papá de Yerry, el goleador de Colombia, cuenta lo que viven él y su familia en el Mundial.

Eulises Mina

Eulises Mina (de azul), papá de Yerry Mina.

Foto:

ETCE

01 de julio 2018 , 12:28 p.m.

Parece el hermano mayor, no el papá. A sus 44 años tiene tanta o más pinta de futbolista que su enorme hijo, que más bien pudiera ser basquetbolista. Es ‘tarde libre’ para los jugadores de la Selección Colombia de Fútbol luego del triunfo sobre Senegal y la clasificación a los octavos de final del Mundial de Rusia.

En una mesa del restaurante Evoo, en el hotel Korston y centro comercial están acomodados los Mina González, encabezados por Eulises, el papá de Yerry. Eulises pide salmón. Los demás, pollo. Y algunos lamentan que no hay plátano en el menú.

“Vinimos seis personas a acompañarlo. Yo, el papá. La mamá, Marianella González, de aproximadamente 43 años; Juan José, el otro hermano de Yerry que tiene 13 años y futuro volante mixto del Deportivo Cali; está la novia de Yerry, Yeraldine Molina, y dos tíos, Gerardo González y Odimar Mancilla”, pasa lista Eulises.

Antes de comer, Eulises y Yerry se separan del grupo y hablan. “Le estaba dando un poco de consejo, que siempre hace falta. Le dije que todas las personas que estamos rodeándolo siempre tenemos que ser humildes, como él mismo. Es un hábito que todos debemos mantener para que podamos avanzar. Si la bendición de Dios nos llegó siendo humildes no podemos cambiar ahora”, dice Eulises.

La historia familiar de Yerry Fernando Mina González, el crac que con dos cabezazos es el nuevo goleador de la Selección en Rusia, se ha contado varias veces en él y cientos de deportistas colombianos. De pueblo pobre, encuentra en el deporte la opción de vida, en medio de los sacrificios. Esta vez el nombre del lugar es Guachené, Cauca, que con sus 20.000 habitantes solo es municipio hace 12 años.

Su papá no pudo ser portero de la Selección Colombia y su carrera profesional no tuvo éxito. La mamá lavó ropa, limpió y cocinó en casas para, entre los dos, llevar la comida a la mesa. Ha pasado el tiempo y las cosas han cambiado. Ahora comen en el mejor restaurante del mejor hotel de Kazán, acompañando, como todas las familias de todos los jugadores de Colombia.

Eulises es cálido. Habla con voz de marimba de chonta y acento de contradanza. Es dicharachero y transparente. Y se ríe con la fuerza de la nueva salsa choque que, como él dice, “es el baile característico de Guachené, donde todos somos negros azarosos”.

‘¡A mí ese gol no me lo hace, papá. Olvídese!’

Están en el Mundial para ver a Yerry y, en el primer partido, no aparece de titular. ¿Ya sabían que no iba a jugar?

Me di cuenta que no iba a jugar como una hora antes del partido. Yo iba a entrar al estadio y dije: ‘No será que el profesor (José Pékerman) va a cambiar de táctica y lo mete’. Todos sabemos de las fortalezas y las virtudes que tiene Yerry, y para nosotros fue un poquito desmotivante y mucho más cuando expulsaron a Carlitos Sánchez: no sabíamos para dónde pegar, vino el descontrol y pasó que salió él a calentar y me dije: ‘Aquí va a estar la oportunidad de Yerry’. Como familia teníamos la convicción de verlo debutar en un Mundial, pero terminó el partido, no se logró y perdimos.

¿Cómo fue esa noche?

Triste. Primero, por el resultado. Uno pensaba que quedaban los otros dos partidos, pero que podía venir cualquier error en el próximo juego, contra Polonia, y podría ser que nuestro hijo se fuera del Mundial sin debutar. Pero no: Dios fue justo con el trabajo que ha tenido Yerry. ¿Por qué? Pues por algo que todos hemos visto: Yerry tiene una diferencia referente a todos los otros centrales, que entre otras cosas son muy buenos jugadores y cada uno tiene su característica diferente; pero tiene además de la presencia física es que siempre juega libre y el juego aéreo es lo que más lo caracteriza.

¿Ustedes ya sabían que iba a jugar contra Polonia?

A todos los familiares de los jugadores que estamos aquí nos transportan en un bus y yo iba con la incógnita de si jugaba Yerry. Yo estaba con un familiar de otro jugador que venía chateando con él y, entonces, le pregunté que si él creía que Yerry iba a jugar. Él me decía que no creía y yo le decía que yo sí creía. Hasta que le dije: ‘¿Por qué no le preguntás a tu jugador de manera discreta, pues no se puede sacar eso a la luz pública, si va a jugar Yerry? Y él le escribió: ‘Sí, Yerry va’.

Y entonces sale Yerry con el equipo, se forma en la fila, suena el himno… ¿y usted qué?

¡A no, morocho! Si usted por allá se emociona, nosotros estamos 20.000 veces más contentos porque lo vimos en vida debutar en este Mundial, vimos a mi hijo, a un hijo de Guachené debutar en un mundial. Eso solo se vive una vez y esa fortuna la tuvimos los Mina, los Mancilla y los González. Sonó el himno: nos paramos, nos cogimos de la mano con unos compañeros que estaban en la tribuna, cantamos y nos llenamos de energía.

Y vino el gol de Yerry…

Recuerdo que estaba sentado e inmediatamente reaccioné. Lo primero que hice fue soltar esta tulita negra que llevaba (muestra una cartera de mano) y empecé a brincar y a abrazarme con todos los hinchas que estaban ahí, y comenzaron a saltar y uno me cogía por aquí (se señala la parte derecha de la cabeza) y otro, por aquí (se señala el otro lado) y otro me agarraba por acá y otro por acá (y entre carcajadas señala un hombro y el pecho)… ¡Casi me tumban, oiga!

¿No festejó en ese instante con su esposa y sus familiares?

Nosotros todos estábamos en la misma fila, pero resulta que yo estaba de último y al lado estaban los demás hinchas de Colombia, los que no son familiares y la verdad ¡yo no sé qué pasó con ellos en ese instante! Porque se me vino ese poco de gente encima a abrazarme y a moverme por aquí y a moverme por allá. Con un refilón de vista los alcance a ver a todos ellos brincando y abrazados con otro pocotón de gente, que los invadía la felicidad y la alegría. Y gritaban ‘¡goooool!’, muy escandalosos. ¡Especialmente el tío, que gritó como 15 minutos seguidos, oiga!

Yerry Mina

Yerry Mina celebra su gol.

Foto:

AFP

Y se acabó el juego, ganaron 3-0, debutó Yerry, hizo gol. Cuando se encontraron en la tribuna, ¿cómo fue ese momento?

¡Uy, hermano! Le digo que ahí es cuando uno piensa que en qué corazón, en qué pensamiento humano cabe que una persona como Yerry, que a parte de todos los frutos y tantas cosas que le ha dado a Colombia en ese partido, se sienta al lado de uno como si nada, tranquilo. Él, normal. Yo le decía: ‘¡Morocho, pero si es un mundial! ¡Este no es el partido de Guachené!’. A mí, como padre siempre me ha marcado la forma de ser de él, que a pesar de haberlo conseguido todo a su corta edad, porque lo ha ganado todo, es así. Estaba tranquilo, como si nada.

Y luego vino el partido contra Senegal, otra final para clasificar…

Por la buena campaña que tuvo en su actuación contra Polonia, pues nos dio un poquito más de tranquilidad de que iba a jugar, como a gran parte de la hinchada, pues vimos que el equipo se iba afianzando desde la parte de atrás. Entonces ahí teníamos un poco más de claridad de que Yerry iba a jugar este próximo partido. ¡Ah, pero que fuera a marcar gol eso no lo sabía nadie! Y máximo ante un rival de unos morochos, de negros como nosotros. Incluso: yo alcancé a pensar: ‘Cómo son morochos, como son negros, y nosotros también somos negros, este partido va a ser bastante complejo. Eso de jugar negro contra negro es complicado. Y sí, como usted dice, el partido estaba enredado, estábamos quedando eliminados con el empate, y viene el gol, otro gol de Yerry… ¡Imagínese: si la otra vez me cayeron encima como 20 personas, esta vez me cayó encima como medio estadio! ¡Ja, ja, ja, ja, ja! Yo creo que como muchas personas dicen que yo me parezco a Yerry, entonces se me tiraron encima y me decían: ‘¡Gracias por tu hijo, gracias por tu hijo!’. ¡Si parecía que el del gol hubiera sido yo! ¡Ja, ja, ja, ja, ja! Fui muy feliz, muy feliz, hermano.

Y es el defensa, es el goleador del equipo… ¡Está de Falcao!

¡Ja, ja, ja, ja, ja! Pues hay que decirle a Jaír que hay que hacerle ahora los contratos dobles: como defensa y como delantero… ¡Ja, ja, ja,ja!

Usted quiso ser portero de fútbol, dicen que fue cortador de caña… ¿A qué se dedica ahora?

Yo soy el papá de Yerry Mina y soy su representante en Colombia, en temas de negocios, por si él necesita hacer alguna cosa… Yo también era deportista: fui arquero y ¡de los buenos, ah! Estuve en el Cali, Once Caldas, en Cúcuta y en Ecuador, y siempre pues de lo que ganaba giraba para la casa y, pues, la mamá también trabajaba en casas de familia (empleada de servicios domésticos). La familia Mina se caracteriza porque es unida. Cuando a mí me faltaba algo en materia de responsabilidad para la casa o para la comida, yo siempre acudía a alguien: a mi hermano Ángel o a mi hermano Jaír. Yo le decía a Jaír: ‘Hermano, estoy pasando problemas con el tema de la comida’. Y entonces él me decían: “No te azarés que yo ‘te tiro el centrico’’, y en la familia siempre nos ‘tiramos el centro’. Mi hermano Ángel tenía una casa disponible y me la dio durante cuatro años para que yo no pagara más arriendo.

Ahora que están en la época de las vacas gordas, ¿cómo ve esa época de las vacas flacas?

(Por primera vez en la charla se toma un tiempo para contestar y empieza con un pequeño suspiro) Un cambio, un cambio… Un cambio que yo jamás pensé que se iba a lograr. ¿Quién iba a imaginarse que un hijo de uno iba a ser, pues…? Uno siempre piensa es que uno iba a ser... En aquella época pensaba estudiar para ser entrenador de fútbol, pero ya las cosas se pasaron y ahora tengo un hijo en el Barcelona, en la Selección Colombia. Nosotros somos la imagen de Yerry y no sería coherente que si él nos está llenando de gloria deportiva, nosotros hagamos cosas diferentes a como es él.

Yerry Mina

Yerry Mina.

Foto:

Mauricio Moreno / EL TIEMPO

¿Y de qué está hecho Yerry?

De puro sacrificio y amor, de humildad y tranquilidad, de verraquera y sacrificio porque también le tocó duro. Es una persona muy bondadosa y quiere ayudar a través de su fundación. Nosotros somos guacheneceños. Nuestra población es humilde y por eso quisimos al ver tanta necesidad en nuestro querido Guachené armar la Fundación Yerry Mina para ayudar niños y niñas y jóvenes de la población y construimos una edificación que tiene un salón para que los niños vean películas, otro para reforzamiento escolar y una sala de baile, para que los niños practiquen el baile del pueblo.

¿Cuál es el baile del pueblo?

Salsa choque. Somos morochos.

¿Era mejor portero usted de lo que Yerry es como defensa central?

Cuando él le hizo el gol a Polonia yo le dije: ‘¡A mí ese gol no me lo hace, papá. Olvídese!’. Yo tenía una gran virtud: cortaba muchos centros: Y yo le dije a Yerry: “¡Ese gol usted se lo hace a ese arquero, pero a mí, ¡ja!, no me lo hacés.

Siente que le falta algo por decir…

Que nos está haciendo falta Jaír, mi hermano, el otro tío de Yerry, porque es nuestro consejero y representante de Yerry. Quiero decirle que me cumplió. Cuando yo fui deportista activo hace 15 años no logró hacerlo, pero sí me enorgullece que lo hizo ahora con un hijo, y qué mejor que eso. No ha sido una tarea fácil, ha sido una tarea muy difícil para Yerry, para Jaír y para nosotros. La verdad es que Jaír me cumplió e hizo algo por mí a través de mi hijo.

GABRIEL MELUK
Enviado especial
Kazán
En Twitter: @MelukLeCuenta

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