No es la gracia de Dios… (Opinión)

No es la gracia de Dios… (Opinión)

Los clubes no se fijaron en ellos por sus creencias, sino porque vieron cualidades excepcionales.

29 de junio 2018 , 08:22 p.m.

“Toda la Gloria y la honra a Dios” es la primera frase que se escucha cuando se entrevista a un jugador de la Selección Colombia. Esa ‘fe’ y ‘poder de la palabra’ que reza casi todo el grupo de futbolistas colombianos es una minimización de las grandes cualidades que tiene cada uno y la razón por la cual todo un país está soñando con la mejor actuación del equipo en un mundial.

No molesta y no es algo malo, cada cual cree en lo que quiere y en lo que más se siente seguro, pero no se les puede atribuir todo a Dios y a la fe porque entonces el jugador colombiano que más rezara avemarías sería convocado. Todos los representantes de Colombia tienen unas cualidades extraordinarias que los han llevado a donde están.

Yerry Mina no aprovecha su altura y cabecea de esa manera por obra y gracia del espíritu santo. Él no solo hace sus ejercicios de defensa en los entrenamientos, también participa de los ensayos de definición en el área, y ese trabajo ya trajo sus frutos.

La capacidad de resistencia de Falcao no es casualidad. Obviamente su fe fue una gran base para superar todas sus lesiones y malos momentos, pero hay que tener la mentalidad ganadora y una formación a la altura de un jugador de élite para marcar historia.

Tal vez Juan Fernando Quintero sí tenga un don divino para manejar la pelota como lo hace y ponerla donde le da la gana, pero sin un trabajo previo, sin la determinación para no importarle irse de Europa, regresar a Colombia a retomar su nivel y, luego, brillar en River Plate, no hubiera llegado donde llegó a punta de padrenuestros.

A Juan Guillermo Cuadrado le tocó tomar una decisión durísima en plena temporada y antes de la Copa del Mundo:¿operarse o no de una pubalgia que lo aquejaba? Se atrevió a hacer todo lo que fuera posible para llegar en buen estado y recuperar su ritmo, y la recompensa se vio con buen fútbol y goles con Juventus, antes de unirse a la Selección, y ahora demuestra su talento con velocidad y gambetas, no con rosarios en la mano.

Cada jugador tiene su historia, todos hicieron sacrificios en algún momento, a nadie se le regaló nada y es por eso que están donde están. Hoy casi todos los jugadores de la Selección pertenecen a los mejores equipos del mundo: Bayern Múnich, Barcelona, Juventus, Arsenal, entre otros, y esos clubes no se fijaron en ellos por su creencia en Dios, sino porque vieron unas cualidades excepcionales que los hacen parte de los mejores del mundo.

Dios está en todos los equipos y personas que creen en él, todos los hinchas se persignan antes del partido implorando que ese día la victoria sea suya. El martes nos vamos a encomendar a lo que creamos para superar a Inglaterra, pero será el que demuestre más, el más talentoso, incluso, el que tenga más suerte el que avanzará a los cuartos de final, no habrá arcángel que salve al que juegue mal.

“La fe mueve montañas”, publicó Falcao luego de la victoria contra Senegal, pero junto a ella está la mentalidad, determinación, amor propio y talento, el enorme talento que tiene cada uno de los 23 convocados que están aportando su granito de mostaza, eso sí, como dice el Señor.

Así es el fútbol…

CAMILO MANRIQUE V.
Redactor de EL TIEMPO
En Twitter: @camilomanriquev

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