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Un especial de EL TIEMPO y Futbolred

Messi contra once... (Opinión)

Archivo particular

El mítico estadio Maracaná de Río de Janeiro se vestirá este domingo con los colores de la ‘Mannschaft’ y la ‘Albiceleste’, equipos que buscan coser en su escudo una nueva estrella y proclamarse campeones del mundo.

Lo indiscutible es que los de Joachim Löw pueden tener un aire de ‘superpoderosos’ para este importante duelo tras la brillante campaña que han venido realizando en todo el Mundial. Su fútbol de posesión y toques rápidos sería su arma principal contra los argentinos, pero no se deben confiar y estar atentos en todas sus líneas para evitar un susto del conjunto suramericano.

Alemania es más colectiva y no depende de un solo jugador para desequilibrar, es un grupo más compacto que se conoce hace varios años y que ha venido destacándose en las anteriores citas orbitales.

En la otra mitad del campo estarán los de Alejandro Sabella, Argentina, a la que se le ha criticado durante la Copa porque ha mostrado un fútbol pobre y no la verticalidad y potencia que los hizo invencibles en las eliminatorias suramericanas; ha ido a paso lento, pero como se dice seguro.

Hasta el momento, a Argentina se le ha visto más garra y corazón que fútbol, esperando algún chispazo de su estrella Lionel Messi o que los otros ‘fantásticos’: Gonzalo Higuaín, Sergio Agüero y Ángel Di María (si se recupera a tiempo) se iluminen y hagan una jugada de otro planeta y conviertan un tanto que quede para la historia en el templo del fútbol de Brasil.

Los europeos se han visto brillantes y han humillado a sus rivales sin compasión. Su camino ha sido de un fútbol perfecto donde prima lo colectivo por encima de lo individual, caso contrario de la Argentina, donde se destaca Messi y otros diez más.

En la cancha se verá el poderío alemán contra el individualismo de los gauchos. Será once contra Messi. Los ‘teutones’ llegan a la cita con el ánimo arriba tras eliminar a los locales, mientras que los argentinos han sufrido para instalarse en la finalísima. Como por ejemplo, contra Irán, Nigeria, Suiza y Bélgica han dependido de una jugada maestra de su crack.

Los platos están servidos en la mesa, a la espera del cotejo entre Alemania y Argentina. La expectativa es que la entrada, el plato fuerte y el postre se vean en el campo, que se observe y se deleite un compromiso vibrante, de fútbol aguerrido y poderoso. Y aunque suene a frase de cajón, que triunfe el que dio y dejó todo en la cancha.

MARIANELLA RAMOS CASTRO
Redactora de Futbolred

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