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Un especial de EL TIEMPO y Futbolred

Löw vs. Sabella, cara a cara de los técnicos de la final del Mundial

AFP

Joachim Löw comparte con su colega argentino Alejandro Sabella el inicio de una brillante carrera, primero como alumno y luego como maestro. En su caso, fue asistente de Rolf Finger en el Stuttgart antes de convertirse en uno de los entrenadores más exitosos de ese club, y luego, ya en la selección de Alemania, repitió experiencia al lado de su amigo Jürgen Klinsmann.

Löw se hizo famoso por ser el hombre de la estrategia detrás de Klinsmann en el Mundial de Alemania 2006. Era el encargado de planear el dibujo táctico y de estudiar a fondo a los rivales. Tan bien lo hizo que, tras la salida de Klinsmann, apostaron por él y evidentemente acertaron. Löw encontró la manera de imponer a cada estrella una obligación en marca y otra en ataque y así, desde el arquero Neuer hasta el atacante Müller, todos corren, todos defienden, todos atacan, todos ganan.

Su secreto es una palabra impronunciable: kurtzspielspass, una versión alemana del tiqui-taca español, que tanto admira.

Dice la leyenda que cuando perdió con España en las semifinales de Sudáfrica 2010 les prometió que ese día empezaría su trabajo para interrumpir su reinado. Bueno, tiene palabra, es un hecho.

Löw dejará su cargo al final de este Mundial. Su sueño es hacerlo y marcharse con la corona de campeón mundial.

Sabella, alumno y maestro

Alejandro Sabella está en el camino correcto. Lo estuvo desde cuando era asistente de Daniel Passarella y veía los toros desde la barrera en la Selección Argentina entre 1994 y 1998, la de Uruguay entre el 2000 y el 2001, el Parma de Italia en el 2001, Rayados de México entre el 2002 y el 2003, Corinthians en el 2005 y River Plate en el 2006. Necesitaba esa escuela para por fin lanzarse al agua en el 2009, con el exitoso Estudiantes de La Plata, que fue campeón de Argentina y de la Copa Libertadores y que, por culpa de Guardiola y el Barcelona, perdió el Mundial de Clubes.

Igual, el grado de campeón estaba asegurado y asimismo el mando de la selección. Sabella, famoso por su juicioso método de entrenamiento y su astucia para analizar al rival, llegó a Brasil con la presión de ser campeón en el campo del archirrival. Hoy dirigirá, seguramente, su último partido con Argentina. Bueno, que sea entonces el de su consagración.

JENNY GÁMEZ
Enviada especial de ADN
Río de Janeiro​

 

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