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Un especial de EL TIEMPO y Futbolred

La derrota de Brasil genera pedidos por reforma del fútbol local

AFP

La humillante derrota por 1-7 de Brasil a manos de Alemania en las semifinales del Mundial generó un profundo examen de conciencia en la nación anfitriona del torneo y pedidos de cambios en el caótico fútbol local.

El país sudamericano es conocido por los talentosos futbolistas que produce, pero la organización está a años luz detrás de Europa, la asistencia a los partidos es baja y los clubes están plagados de deudas. En medio de las críticas tras el partido contra los jugadores y el cuerpo técnico, algunos expertos dijeron que los anfitriones deben usar la devastadora derrota para poner a punto el fútbol local, como lo hizo Alemania cuando perdió la final del Mundial contra Brasil hace 12 años.

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"Esta derrota es la mayor posibilidad que hemos tenido para modernizar y profesionalizar el manejo del fútbol brasileño", dijo Fernando Ferreira, propietario de Pluri, una consultoría deportiva, en un mensaje en su cuenta de Twitter tras el partido. "No podemos buscar explicaciones en la cancha (...) Es el resultado de una vergonzosa gerencia y administración", agregó.

La liga brasileña es la séptima en ganancias en el mundo y la mayor fuera de Europa, dijo Amir Somoggi, un analista independiente que ha trabajado con varios de los principales clubes locales. Sin embargo, grandes clubes como Corinthians y Flamengo, que dicen tener más de 30 millones de "aficionados" cada uno, tienen deudas por cientos de millones de dólares.

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Los 20 clubes principales de Brasil tienen deudas colectivas por 5.100 millones de reales (2.310 millones de dólares), dijo Somoggi. Solo este año, los clubes de primera división Atlético Paranaense, Botafogo, Flamengo, Portuguesa y el campeón de la Copa Libertadores del año pasado Atlético Mineiro estaban entre los que no podían pagar los sueldos de los futbolistas a tiempo.

"Me puede decir que necesitamos vivir dentro de nuestros medios pero si no gastamos descendemos y los hinchas me lincharán", dijo Manuel da Lupa, quien fue presidente del club Portuguesa durante nueve años hasta enero, a Reuters. "Uno no quiere hacerlo pero hay que hacerlo.

Y eso obviamente tiene un impacto en las finanzas del club. No es que no hagamos planes. Está involucrada la pasión. El fútbol brasileño no es sostenible", agregó.

Mala administración

La falta de administración financiera es más asombrosa dado el hecho de que los clubes están generando más dinero que nunca gracias a la creciente economía y un nuevo acuerdo de la transmisión de los partidos. Los ingresos de los principales 100 clubes de Brasil se dispararon de 1.000 millones de reales en 2004 a 3.500 millones en 2012, según Somiggi. Sin embargo, solo una pequeña parte de ese dinero se origina en hinchas activos. La asistencia promedio es mayor en partidos de la primera división de Japón, China y Estados Unidos que en el país donde Pelé, Zico y Ronaldo patearon por primera vez una pelota.

El público se mantiene alejado debido a que el precio de las entradas es elevado y la violencia dentro y fuera de la cancha es una amenaza constante. Los partidos vespertinos comienzan tarde para acomodar la programación a las telenovelas y con frecuencia ya no hay más transporte público cuando suena el pitazo final. Muchos partidos se ven en la televisión abierta y todos están disponibles en el cable.

E incluso así, compiten con otros partidos de ligas más vistas como las de Inglaterra, España, Italia, Francia, Portugal, Alemania, Grecia, México y Argentina.

Un grupo de futbolistas intentó obligar a la Confederación Brasileña de Fútbol y a las compañías de televisión a dialogar para cambiar la estructura pero ha tenido poco éxito.

Ni la CBF ni quienes manejan los clubes toman en serio al grupo, que representa a 1.000 futbolistas algunos de ellos internacionales y que pide más participación para los equipos menores. El año pasado, los jugadores se sentaron durante los partidos en medio de protestas sin precedentes. Tal vez ahora los escuchen.

EFE

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