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Un especial de EL TIEMPO y Futbolred

'A la Selección le faltó la voluntad de morir por su país'

Archivo EL TIEMPO

Su imagen de abuelo triste, llorando al lado de una niña, abrazando desconsolado y desorientado una réplica de la Copa del Mundo, como el niño que agarra a un muñeco de peluche cuando se levanta por una pesadilla, se convirtió en el símbolo de la tristeza de los más de 200 millones de habitantes de Brasil que como él no daban crédito a lo que sus ojos veían… Brasil goleado, humillado por Alemania 7-1 en la semifinal. Una niña de 14 años lloraba con él.

Luego, en un video que infectó las redes sociales como un virus, se vio que él le entregaba su Copa a una aficionada con camiseta de Alemania, en un acto que, fácilmente y sin confirmación, fue interpretado como el reconocimiento del hincha brasileño, con gorro y pañuelo de campesino de Porto Alegre, donde nació hace seis años, y le daba la posta del Mundial a los rivales.

Este domingo, en una Copacabana repleta de argentinos, andaba él, Clovis Fernandes, el Gaucho (lo pronuncia con acento en la u, gaúcho), de 61 años, se paseó y se tomó fotos con todos los que se lo pidieron y dio entrevistas a quienes lo reconocieron. Una de ellas a EL TIEMPO.

" ¡'Gaúcho': para Colombia!", le grito. "¡Oh, Colombia! Uno de los países de gran crecimiento ahora, aquí en esta Copa. He hablado precisamente mucho de esa Selección porque se prepararon de verdad para venir aquí y jugar para ganar el Mundial", dijo.

¿Por qué le entregó la copa a una aficionada alemana?

No… Fue un acto simbólico: le puse la copa enfrente era para hacer entender que Alemania ya tenía una mano puesta en la Copa. Luego, otro equipo, Argentina también puso su mano en la Copa. Ahora, en el Maracaná, los dos países llegarán en igualdad para levantar la Copa. Que gane el mejor", dijo mientras aprieta la mano que sostiene la grabadora como si fuera el trofeo.

¿Cuántos años lleva siguiendo a las selecciones de Brasil?

Muchos años. Una vida entera: 154 juegos, siete copas del Mundo, seis copas América, unos Olímpicos… Una vida, toda mi vida…

Se imaginó ese resultado tan espantoso…

Nunca y no es espantoso… ¡Es vergonzoso, humillante para un fútbol que no se preparó para el Mundial!

Usted no había nacido cuando ocurrió el 'Maracanazo', pero ¿cree que fue peor eso o esto?

Ahora es peor que lo ocurrido en 1950… Este es un país que ahora tiene muchas dificultades.

¿Y puede ser peor más si Argentina gana la Copa?

No. Brasil ya está afuera. Ya no importa nada ahora. Fuimos excluidos de una fiesta que era nuestra por no comportarnos bien.

¿Quién era la niña que lloraba con usted en la foto?

Eduarda, mi nieta. Lloró mucho conmigo, porque el sentimiento es igual al mío. Ella se ha cridado viendo el juego de la Selección, un juego siempre contento a pesar de tener a veces resultados negativos, pero nunca como este…

¿Qué le pasó a Brasil? ¿Fue el técnico? ¿Fueron los jugadores? ¿Ya no hay verdaderos cracks?

Nada de eso. Falto voluntad, falto garra, faltaron ganas que tuvieron tantas otras selecciones que estuvieron aquí y que mostraron todo eso y se presentaron bien.

¿Solo ganas…? ¿No faltó calidad?

Solo eso. Porque una Copa del Mundo es una guerra deportiva, sin matarnos los unos a nosotros, pero en la que tenemos que si tenemos que morir por la victoria, pues lo hacemos. Siempre pongo de ejemplo un jugador de Uruguay que sufrió un golpe en la cabeza y al que le dicen que no puede volver al campo; pero él se levanta y, mareado, dice que no, porque quería volver a la cancha... Fue su manera de decir: 'Quiero morir aquí defendiendo mi patria'.

(Y empieza a subir el tono de la voz y vuelve a agarrar mi brazo y siento que le tiemblan las manos) Y esa es la voluntad que debía tener cada uno de los jugadores de Brasil. Tenían que saber que esto era mucho más, importante que el dinero que ganen en toda su vida. Se les olvidó que están defendiendo un país, que están representando a más de 200 millones de habitantes que están locos por el fútbol y que están ahora fuera de esta gran fiesta que nosotros mismos organizamos.

Hay otros países de Suramérica que no llegaron bien a este Mundial y que ahora están mejor que nosotros porque tuvieron garra, la que nos faltó… (El único que queda es, pues, Argentina…)

¿Y el futuro…?

Si Brasil no mejora mucho y en poco tiempo no va a pasar en la próxima eliminatoria. Hoy no clasificaría, seguro. Y eso sería otra vergüenza: no puede ser que Brasil por primera vez se pierda una Copa del Mundo. Tiene que haber un trabajo para que conscientemente, para que mentalmente, sepan que cuando están vestido con esta amarilla (y se agarra su camiseta en el pecho como un jugador cuando grita un gol), tiene que ser con honra, con orgullo, con voluntad, porque defienden un país de 200 millones de personas que nacieron con el fútbol, apasionados por el fútbol, que les correr el fútbol por las venas al que le correr fútbol por las venas.

¿Cómo le pareció la Selección Colombia?

Vino aquí con un bello futbol y vino aquí y si le hubiera tocado morir también lo habría hecho. Tiene una revelación fantástica que el mundo entero quedo contento y agradecido el verlo jugar (James Rodríguez). Mostró un juego bonito. Esta Colombia es un ejemplo. Ya no es la Colombia de años atrás con todas sus dificultades, con su fútbol organizado por los grandes traficantes (de droga). Como eso ya no existe más, ahora es un ejemplo de que hay voluntad, un fútbol correcto, trabajado en las bases con los niños. Hoy están muy bien y seguro que van a estar mejor. ​

GABRIEL MELUK
Enviado especial de EL TIEMPO
Río de Janeiro

 

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