Foto: Milton Díaz/EL TIEMPO
El ejército busca en lugares como estos los restos del ex líder guerrillero. Hasta ahora le ha sido imposible.
EL TIEMPO recorrió 1.380 kilómetros por las regiones de El Pato, Guayabero y Caguán, las mismas por las que se movió en sus últimos meses el máximo jefe de las Farc.
Decenas de mariposas azules se pierden en la inmensidad de las selvas del Guayabero, en el Meta. En la modorra del mediodía se espantan al paso de militares y guerrilleros por la trocha que, en interminables jornadas, Pedro Antonio Marín, 'Tirofijo', recorrió con 'Sandra', su compañera, y su gente más cercana.
Reconstruir sus últimos pasos es como buscar una guaca sin coordenadas. Pero los relatos de campesinos, desertores y militares dan alguna idea de lo que vivió el máximo jefe de las Farc en sus últimos días.
EL TIEMPO hizo una travesía de 1.380 kilómetros por cuatro departamentos buscando parte de esa historia en la región donde 'Tirofijo' tuvo sus campamentos madre.
Desde mayo pasado, cuando se supo de su muerte, no es mucho lo que la Fuerza Pública ha podido avanzar en la búsqueda de la tumba de 'Manuel Marulanda'. Aunque el general Mario Montoya, entonces comandante del Ejército, ofreció una millonaria recompensa a quien diera información, ninguno de los datos que han llegado ha resultado certero. Tal vez porque la compañera de los últimos años del máximo jefe de las Farc se encargó de preservar este 'valioso' secreto.
Según un testimonio obtenido por este diario y que tiene credibilidad entre las autoridades, ella ordenó el fusilamiento de los hombres que lo enterraron la mañana del 29 de marzo del 2008, tres días después de su muerte.
La Fuerza de Tarea Omega, la misma que persigue sin descanso al 'Mono Jojoy', el máximo jefe militar de la guerrilla, también tiene la misión de hallar el cuerpo y entregarlo a las autoridades judiciales para saber las causas exactas del deceso.
"En estos meses nos ha llegado cualquier cantidad de información sobre la tumba de 'Tirofijo'. Toda ha resultado falsa", dice uno de los oficiales que están en el área.
La guerrilla sigue intentando parar el avance de los militares. Está protegiendo a los jefes que sobreviven, pero también se está batiendo para proteger a su muerto más importante. Ya lo había hecho hace casi 20 años, cuando murió el otro 'histórico' de las Farc: 'Jacobo Arenas'. Tras el fin de los diálogos del Caguán se vino a saber que lo habían llevado del Meta al Caquetá.
No lo movieron de la zona
Luego de 12 horas de recorrido hacia el suroriente del país, partiendo desde Bogotá, se pueden hallar rastros. A pesar de que en la inspección de La Julia, en Uribe (Meta), la gente se niega a hablar en público o en privado sobre las Farc y aún más, sobre 'Tirofijo', don Gonzalo, un hombre de unos 60 años que llegó hace más de 30, asegura que "tuvo la dignidad de conocerlo".
Lo que queda claro es que aunque después de décadas el Estado logró entrar a esa 'otra Colombia' que no tiene ni vías ni servicios básicos, aún está lejos de acabar con la imagen de "campesino batallador" que tenía 'Marulanda' en su zona histórica. Los colonos no son simpatizantes de las Farc, pero la palabra "terrorista" no es la que usarían para referirse a 'Tirofijo'.
"Esos muchachos de ahora (refiriéndose a los guerrilleros actuales) no tienen la mística. Yo tuve la oportunidad de ver a don Manuel en dos ocasiones: en 1989, cuando hizo una gran reunión con todo el campesinado, y en el 2001, después de que lanzaron el Movimiento Bolivariano en el Caguán. Iba para El Pato y paró en mi rancho para tomar 'preparada' (limonada con panela). Una guerrillera se la hizo", dice el hombre.
Lo que saben con certeza las autoridades es que no es verdad que lo movieron, en un ataúd fino, hacia el Guaviare y luego más allá, hacia las fronteras. 'Tirofijo' está enterrado en la misma zona donde empezó la historia de las Farc hace 45 años, en algún lugar entre El Pato (Caquetá) y el Guayabero (Meta).
Los últimos días del 'camarada'
Esa es la versión de 'Bertha', una mujer de la zona que dice ser esposa de uno de los sepultureros de 'Marulanda'.
Después de atravesar la selva que separa La Julia de la región del Guayabero, sobre el río del mismo nombre, se abre la llanura de la región de Losada. En uno de estos caseríos, 'Bertha' habla de su vida en las Farc y todavía se le nota la indignación por el asesinato de 'José', su compañero de los últimos 10 años.
"Los últimos días fueron complicados para el camarada Manuel -dice-. Por más que se hubiera hecho hasta lo imposible para salvarlo, lo del paro cardíaco era inevitable".
Ella se había apartado del segundo anillo de seguridad seis semanas antes de la muerte del guerrillero. Su marido siguió con él, como lo venía haciendo desde enero de 1999.
'Bertha' salió con una comisión hacia el Coreguaje (Caquetá) y la gente de 'Marulanda' tomó la ruta por el río Leyva, rumbo a las bocas del Papaneme (Meta). "Supe nuevamente del grupo el 28 de abril. Dos guerrilleros que huyeron de un bombardeo contaron que otros compañeros caminaron tres días con el cuerpo del camarada y lo enterraron cerca a la zona que él siempre pidió como su última morada".
También recibió la noticia de la muerte de 'José'. Supuestamente, la compañera de 'Tirofijo' ordenó su muerte y la de los otros tres, después del entierro del hombre al que por más de 60 años de sus 78 años de vida nadie llamó por su verdadero nombre.
Ahora, reductos guerrilleros se mantienen en esa tierra que las Farc ven como su cuna. Mientras tanto, los bombardeos y la persecución no cesan. Más que por el cuerpo de 'Marulanda', los militares van por sus hombres de confianza. Esos que le cuidaron la espalda por décadas y aún siguen vivos.
JINETH BEDOYA LIMA
SUBEDITORA REDACCIÓN JUSTICIA
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