Toda una gama de marcas y edades se puede ver en el Pabellón de Antiguos y Clásicos. Lucen bonitos, cuidaditos... y más jovencitos.
El fenómeno de los carros antiguos está íntimamente ligado con la edad de quien se interesa por ellos. Al menos eso parece evidenciarse cada vez más en los encuentros de carros antiguos como el que se lleva a cabo en el Salón del Automóvil.
No es que los venerables ancianos, como el Ford Pheaton verde limón 1928 o el bus Chevrolet 1925 fabricado casi todo en madera estén 'out' entre los puristas; es que los restauradores les están dando paso a los reparadores, y lo que antes significaba tallar, martillar o esculpir, hoy requiere, en muchos casos, tan solo pedir y pagar una buena suma a fábricas especializadas.
Pero el fenómeno tiene que ver también con la edad de quienes se fijan en estos consentidos: los abuelos les dieron paso a los padres, y estos a los hijos lo cual se traduce en el rejuvenecimiento de los vehículos de interés, que son los que generan más interés en los coleccionistas más 'pollos'. Para la muestra, algunos botones.
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