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Reingeniería profunda al Honda Fit

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Foto: Motor

La segunda generación de este carro viene con motor 1.4 litros que entrega 100 caballos de potencia, toda una reingeniería mecánica. Su perfil también cambió.

Proviene ahora de Brasil. El motor 1.4 arroja 100 caballos, tiene una caja con relaciones que mejoran la aceleración y agilidad. El espacio interior y su funcionalidad son sorprendentes.

 Aproximarse a todo nuevo modelo de Honda significa un contacto con los avances y las últimas tendencias de la ingeniería automotriz. Bien sea cuando inventan algo en lo cual su investigación y esmero son más que reputados o cuando refinan un producto de su línea como es el caso del nuevo Honda Fit, nombre que se debe pronunciar siempre unido pues es su sigla comercial completa.

El Fit puede ser aún un producto no evidente para muchos compradores de vehículos monovolumen de tamaño mediano y con tipología de automóvil. Lo interesante es que Honda no hizo el Fit sobre la base de otro carro, como son la mayoría de estos ocupantes de la gama de camionetas familiares multimedia, sino que es un producto único y específico para competir en este segmento. Para orientarlos, es una camioneta muy de la tipología de una Renault Scénic, pero más espaciosa.

Motorista por naturaleza, Honda ofrece en el Fit una planta motriz de cuatro pistones muy sofisticada pues con solo 1.400 cm3 de cilindrada, acusa 100 caballos en el dinamómetro. El motor fue modificado en forma pues el modelo anterior tenía un sistema secuencial de encendido con dos bujías. Ahora lo empacaron con un encendido convencional pero tiene eje de levas variable y un mecanismo de apertura progresiva de las 16 válvulas para ahorro de combustible y mayor eficiencia lo cual se ve por el caballaje en proporción con la cilindrada. La curiosidad de todo esto es que el eje de levas modifica los ángulos y enganches en sus nuevas posiciones gracias a un embrague electromagnético. Y otro dato es que mueve todo esto con un solo eje de levas para las 16 válvulas, es decir, el motor es un SOHC, con mayor eficiencia pues se mueven menos piezas que un DOHC con el mismo efecto de mayor respiración de las cámaras.

El Fit viene ahora de Brasil y eso significa también otra cirugía visceral en la mecánica pues ya no está concebido con un tendido de relaciones de caja para las benévolas autopistas americanas. Modificaron todo el tren de piñones para multiplicaciones más cortas y, además, recortaron la relación del diferencial de 4.1 a 4.4. Esto en palabras mundanas quiere decir que pica mucho más duro y escala como una araña. Para darles un dato, la velocidad tope, a 5.000 rpm en quinta, se cae de 175 a 158 kilómetros (cifras redondeadas) y esto en los demás cambios significará usar mucho menos pedal de acelerador para arrancar y moverse en el tráfico o la ruta. Las cajas son manual o mecánica, ambas de cinco velocidades adelante.

Otra característica muy interesante de la ingeniería del Fit es la ubicación del tanque de la gasolina, que se hereda del modelo previo. Este va colocado debajo de los asientos delanteros, por fuera, claro, y centra los pesos en el chasís para una mejor estabilidad, además de que representa una posición más segura en accidentes. Para hacerlo más confortable, revisaron los ángulos de trabajo de la suspensión delantera y alargaron los brazos del puente trasero para que tengan más palanca sobre los resortes espirales con lo cual su acción es más elástica.

La carrocería del nuevo modelo tiene sutiles pero muy importantes cambios. Estéticamente lo más notable son las nuevas lámparas delanteras, muy del corte Peugeot, además de un techo más plano pero que deja más espacio para la cabeza de los pasajeros de la banca trasera. Los costados tienen un trato más aerodinámico y el aire fluye de una mejor forma sobre la capota.

Todas las medidas interiores fueron revisadas gracias a un aumento de 50 milímetros entre ejes y de 55 milímetros del largo total. El resultado es más espacio para los pasajeros y una ampliación de 46 litros en el ya de por sí enorme espacio de carga.

Todas las sillas se repliegan fácilmente dentro del piso (gracias al sitio del tanque de gasolina) y se convierte en una gigante plataforma de carga para situaciones de transporte de objetos muy voluminosos. El acceso al baúl es mejor por un nuevo diseño del vidrio trasero. Igualmente, el parabrisas es diferente y el tablero más avanzado con lo cual la visibilidad es excelente y genera una sensación de amplitud aún mayor a la real.

Reingeniería de punta a punta es lo que tiene el nuevo Fit, inclusive en su precio pues con el nuevo cambio del dólar ahora cuesta $52 millones en la versión básica con los accesorios correctos pero sin ABS y $58 millones cuando tiene caja automática, 4 frenos de disco y ABS.

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